Tras su fallida aspiración a la presidencia de Perú, en 1990, la primera intervención en un acto político del escritor Mario Vargas Llosa tuvo lugar en España en 2007. Fue para apoyar el lanzamiento de un nuevo partido, Unión, Progreso y Democracia (UPyD), fundado por la exsocialista Rosa Díez y el filósofo Fernando Savater, entre otros.
En Madrid, el hoy Premio Nobel de Literatura ofreció entonces su apoyo y solidaridad a la nueva formación en su lucha contra “los nacionalismos reaccionarios”. El nacionalismo, dijo el autor de “Conversación en la catedral”, es “una ideología que nunca puede ser progresista y siempre es reaccionaria”.
Hasta entonces, el escritor liberal, que junto a la peruana cuenta también con la nacionalidad española, había respaldado al Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy. Pero decidió quitarle su apoyo y dárselo a UPyD por la “reticencia al laicismo” de los conservadores y su oposición “al matrimonio y la adopción gay”.
Hoy, 22 de mayo, UPyD concurre por primera vez a unas elecciones municipales y Vargas Llosa, a sus 75 años, ha vuelto a aparecer en España para apoyarlo.
Análisis. Según analistas, esos comicios son cruciales para ver si se consolida o no la formación, que hasta ahora se ha nutrido en buena parte del apoyo de exvotantes del Partido Socialista (PSOE) de José Luis Rodríguez Zapatero y del PP de Mariano Rajoy con su ideario antinacionalista y su discurso de regeneración democrática en España.
La formación de Díez surgió de hecho con la intención de convertirse en un partido pivote en el Congreso de los Diputados y evitar que las dos grandes formaciones nacionales tengan que apoyarse en los nacionalistas.
Recién nacido, UPyD consiguió un éxito en los comicios generales de 2008: más de 300,000 votos y un escaño en el Congreso de los Diputados, ocupado desde entonces por Díez, uno de los azotes dialécticos de Zapatero en la cámara.
En 2009, logró un representante en el Parlamento regional del País Vasco y otro en el Parlamento europeo. Pero un año después, en las elecciones autonómicas de Cataluña, no obtuvo representación en el Parlamento regional.
“Una de las grandes contribuciones de UPyD a la democracia española” es su apuesta por “impedir el chantaje de las minorías nacionalistas a la hora de constituirse gobiernos que carecían de esa mayoría parlamentaria”, dijo Vargas Llosa esta semana en un acto con Díez celebrado en la Casa de América de Madrid.
Y es que, el Premio Nobel de Literatura, que en sus posturas políticas no logra siempre el mismo reconocimiento unánime que logra con su calidad literaria, ha hecho suyo el ideario antinacionalista de UPyD.
“Detrás del nacionalismo no hay solo reivindicaciones culturales, históricas. No. Hay una cultura profundamente antidemocrática, reñida con la esencia misma de la democracia”, considera el escritor.
“Los nacionalismos han avanzado mucho en España por las concesiones que han tenido que hacer los grandes partidos nacionales, que solo podían formar gobierno y tener mayoría parlamentaria asociándose con estas fuerzas nacionalistas”, dijo Vargas Llosa.
Y han hecho “pagar muy caro” ese apoyo “en concesiones desmedidas”, sobre todo “en Cataluña y el País Vasco”.
En 2009, UPyD apoyó junto al PP la investidura del socialista Patxi López como jefe de gobierno vasco, unos votos que evitaron que el Partido Nacionalista Vasco (PNV) siguiera gobernando en la región del norte de España.
Para los comicios del domingo 22 de mayo, los últimos sondeos dan una estimación de voto del tres por ciento a UPyD. Aunque se presenta en 13 comunidades autónomas, en todas las capitales de provincia y en otros 280 municipios, su principal objetivo es Madrid.
En el ayuntamiento de la capital confía en obtener tres ediles.
Y Vargas Llosa, desde 2009 patrono de honor de la fundación auspiciada por UPyD, la Fundación Progreso y Democracia, es el apoyo público más conocido e importante que tiene el partido.
“Se aprecia en Vargas Llosa, más allá de aciertos o desajustes, la honradez de un librepensador que no acepta en bloque los estereotipos de la izquierda o la derecha, sino que analiza cada cuestión en sí misma, ya se trate de la política israelí, el desarrollo económico, la despenalización de las drogas o las corridas de toros”, ha escrito sobre él el filósofo Savater.
