El General Saravia murió un día antes del fusilamiento de Morazán

No es cierto que el General Miguel Saravia estuviera presente para ser fusilado en San José, Costa Rica, pues había muerto a las seis de la tarde del día anterior
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Honduras

20.11.2010 - Miguel Cálix Suazo* - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

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Para que prevalezca la verdad histórica, remito mi réplica al artículo “El asesinato de Francisco Morazán”, publicado bajo la responsabilidad de Carmilla Wyler, el 17 de septiembre de 2010.
1) “Llovía. Era una lluvia gruesa, fría, sin viento, y caía contra el suelo como un diluvio”...
Comentario. No es cierto que estuviera lloviendo. En mi libro “la posteridad nos hará justicia” volumen II “Morazán y su hija costarricense”, publicado en septiembre de 1996, transcribo lo que narró un testigo presencial del asesinato de Morazán, y en ningún momento dice que estuviera lloviendo, porque de lo contrario no hubiera habido tanta gente presenciando el asesinato. Tal testigo ocular es el señor Carlos Ulloa, joven entonces y posteriormente obispo de Costa Rica, que entre otras cosas dijo “aquello era un bosque humano; la plaza cuajada de gente de todas las edades y de todas las condiciones: el ruido era comparable al del océano, pero no se escuchaban palabras de consuelo, de lástima o de perdón; todo era odio, injuria, rencor comprimido; la sangre derramada pedía venganza y víctimas…”
2) “Multitud que gritaba enardecida en la plaza, afuera del cuartel donde habían llevado a los prisioneros que acababan de ser condenados a muerte”.…
Comentario. El sitio en que ocurría esto era la esquina suroeste de la plaza mayor, hoy parque central de San José, Costa Rica, frente a la tapia de la casa de Francisco Arrieta y su tercera esposa Casimira María Fernández.
3) “El General Saravia había envejecido de repente. Caminaba con dificultad, arrastrando los pasos, apoyado en uno de sus carceleros”…
Comentario. No es cierto que el General Miguel Saravia estuviera presente para ser fusilado en San José, Costa Rica, pues había muerto a las seis de la tarde del día anterior 14 de septiembre en Cartago, en el preciso momento en que sus captores le ponían los grillos y tras tomar una fuerte dosis de estricnina, un veneno muy activo que andaba en su anillo.
4) “Lloraba y sus lágrimas se mezclaban a la lluvia fría que le azotaba el rostro.”…
Comentario. Saravia no podía estar llorando porque desde el día anterior habia muerto.
5) “Valiente como era, aquella muerte era más una vergüenza que un ajusticiamiento”…
Comentario. Saravia, además de no estar vivo, no podía sentir vergüenza de nada, pues solo cosas positivas realizó por Costa Rica.
6) “Su tristeza era profunda y trató de sonreír”…
Comentario.Repito que el General Saravia el día anterior había fallecido.
7) “-Amigo mío-, le dijo el general”…
Comentario. Morazán no pudo decirle esto a Saravia, porque este estaba muerto desde el día anterior.
8) “Mientras le ayudaba a sostenerse en pie”…
Comentario. Morazán no pudo ayudar a Saravia a sostenerse en pie, porque este no estaba ahí, ya que había muerto en Cartago el día anterior.
9) “Creo que es la maldición o, más bien, la venganza, de algún dios morboso y desquiciado, y contra eso nada podemos hacer”…
Comentario. Morazán jamás se expreso así de maldición alguna o de venganzas de ninguna clase de dioses.
10) “General, morir hoy o mañana es lo mismo”…
Comentario. Esta expresión se la dijo Morazán a Domingo Carranza, suegro del dictador Baulio Carrillo, a quien depuso Morazán en abril de 1842.
11) “Villaseñor levantó hacia él los ojos tristes, velados por el llanto, y trató de sostener su sonrisa”…
Comentario. Este General salvadoreño, Vicente Villaseñor, no era de los que lloraban, pero además, no podía sostener ninguna sonrisa, pues estaba más muerto que vivo, amarrado a una silla por sus captores, pues él había atentado contra su vida en Cartago hiriéndose con un yatagán que le había quitado a un enemigo.
12) “Los ojos intensamente azules del general estaban serenos, reflexivos, sin una pizca del miedo que a él le consumía el alma”...
Comentario. Ni a Villaseñor ni a Morazán les consumía el alma el miedo.
13) “Aunque, viéndolo bien, el amor también tenía mucho que ver en aquel momento, o al menos la lujuria, esa pasión desenfrenada que llevó al general a seducir a la esposa de Pedro Mayorga, uno de sus más indecisos partidarios de Costa Rica, provocando su furia y su traición”…
Comentario.Morazán no era lujurioso ni sedujo a Anacleto Arnesto Fajardo, la esposa de don Pedro Mayorga; este es un chisme que se inventó desde 1834, cuando esa acaudalada señora le dio a Morazán una suntuosa fiesta, en su casa de Cartago; pero tal especulación no la pudo creer don Pedro Mayorga, si se toma en cuenta que en agosto de 1842 fue él el que más apoyó a Morazán en el sitio de San José proporcionándole unos 400 soldados cartagineses.
14) “El combate en la fortaleza de Guanacaste fue el principio de la tragedia”...
Comentario.Nunca hubo ni fortaleza ni combate en Guanacaste.
15) “Aquel hombre despechado se llevó en su corazón el odio y la vergüenza y terminó traicionando al general y vengando la afrenta… desertando de la causa de la unión”…
Comentario. Mayorga desertó de Morazán el 13 de septiembre de 1842 simplemente por cálculo político, al darse cuenta que Morazán estaba perdido; por eso es que se dice que Mayorga fue traidor, pero no es por la especulación de que su esposa tenía relaciones amorosas con Morazán.
16) “Era hora de comprenderlo todo, aunque de nada servía ya, y debió recordar la hermosa desnudez de la dama, tendida sin fuerzas en el catre de campaña del general, en su tienda de Guanacaste”…
Comentario. Esta es una especulación morbosa, porque Morazán no tuvo tienda alguna en Guanacaste y doña Anacleto vivía en Cartago, y jamás pudo estar en Guanacaste en tales circunstancias.
17) “El rostro de don Pedro, convertido en una máscara enigmática, y el penetrante olor a Judas con que se infectaba el aire en su presencia”…
Comentario. La existencia de este penetrante olor a Judas en una absoluta mentira.
18) “Los traidores son tan repugnantes como la peste y que terminan ahorcándose, de una manera u otra, y debió parecerle una diabólica lección que el presidente de Centroamérica dirigiera su propio pelotón de fusilamiento, como si aquello no representara más que un impulso suicida, una expiación por sus propias culpas, como cuando Judas se ahorcó, arrepentido de haber entregado sangre inocente”…
Comentario. Dar la orden de mando a los fusileros que lo asesinaran es la mayor prueba de heroicidad de Morazán y no diabólica lección ni expiación de culpas porque nunca fue un Judas.
19) “Sí, ahora estaba seguro de que traicionar a aquel partidario del federalismo fue un grave error por parte del general, quizá el peor, puesto que lo llevaba a la muerte”…
Comentario. Morazán no cometió traición alguna a Mayorga ni ningún grave error de esta clase con nadie. Decir esto es una verdadera ligereza.
20) “Recordó, entonces las últimas palabras de doña Josefa Lastiri, la esposa del general, la tarde en que este juraba como presidente de Costa Rica”…
Comentario.Morazán no juró por la tarde como presidente de Costa Rica, sino en la mañana, y cómo, y es completamente ridículo pensar que cinco meses antes doña Josefa ya supiera que Morazán iba a morir.
21) “-El amor es así- debió pensar, volviendo a esconder el rostro entre las manos, vuelto de espaldas ante sus verdugos, sentado en aquella silla de madera que le ofreció un teniente, y ya no dijo nada más”…
Comentario. Jamás Morazán escondió su rostro y nunca estuvo en el paredón sentado en silla alguna de madera, y menos de espaldas ante sus verdugos. Esto es una increíble contradicción de la escritora al señalar que Morazán dio la orden de mando para que lo fusilaran, ya que eso lo dijo de frente, virilmente, como el más grande héroe de Centroamérica.
22) “La lluvia seguía cayendo con fuerza”…
Comentario. No hubo ninguna lluvia.
23) “Desde lo alto de un balcón los verdugos esperaban el último momento como si quisieran comprobar por sí mismos que aquel hombre que amenazaba sus oscuros intereses desaparecía de una vez ante sus ojos”…
Comentario. No había ningún balcón, sino que todo mundo estaba en la calle.
24) Había redactado su testamento. Se había despedido de sus amigos, si es que aún le quedaba alguno, besó a su hijo, dio algunas instrucciones acerca de algunas deudas que tenía, se despidió de su esposa”…
Comentario. Morazán no pudo despedirse de doña Josefa, pues esta no estuvo presente el día del asesinato de él; se entero de ello ocho días después.

25) “Le habían dicho que un destacamento venía desde Nicaragua, a marchas forzadas, dispuesto a incendiar San José con tal de liberarlo”…

Comentario. Las tropas de Morazán más bien iban para Nicaragua, y ya estaban en Puntarenas, al mando del General Isidoro Saget de nacionalidad francesa.
26) “Desde el balcón lo veían Antonio Pinto, recién nombrado comandante general”…
Comentario. El coronel retirado Antonio Pinto, de nacionalidad portuguesa, estaba al frente del pelotón de fusilamiento, no estaba en ningún balcón y fue a él a quien Morazán le pidió le permitiera dar la voz de mando para que lo fusilaran.
27) “A su lado estaba el doctor Castillo, infame, embustero, intrigante, amanerado y traidor”…
Comentario.Era el médico Víctor Castella de nacionalidad francesa, sobrino político del dictador Braulio Carrillo.
28) “A poco metros de allí, en un balcón húmedo, su esposa y su hijo Francisco, esperando el último momento”…
Comentario. Esta expresión se halla dentro de un párrafo referente a Villaseñor, y es sumamente dudoso que este tuviera un hijo llamado Francisco, por lo que la autora alude a Doña Josefa, la esposa de Morazán, pero debo decir que esta no estuvo presente en ningún balcón viendo el fusilamiento de su marido; se enteró de este ocho días después.
29) “Los soldados se estremecieron y del pecho del general Saravia se escapó un lamento triste”.
Comentario. El general Miguel Saravia no murió fusilado en San José, se había envenenado en Cartago la noche del 14 de septiembre de 1842.
30) “Retrocedió unos pasos, se acercó al general Saravia le puso una mano en el hombro y le dijo, a manera de despedida: -valor, amigo mío, la posteridad nos hará justicia”…
Comentario. No fue a Saravia si no a Villaseñor a quien Morazán le puso una mano en el hombro porque al primero no lo fusilaron, sino que había muerto envenenado por sí mismo la noche del 14 de septiembre de 1842. La frase dicha a Villaseñor fue: “querido, amigo la posteridad nos hará justicia”.
31) “El estallido de los fusiles ahogó su voz. Las balas le dieron en el pecho y cayó al suelo, bañado en sangre. A su lado, el general Saravia cayó sin vida, con la espalda perforada a balazos”.

Comentario. El general guatemalteco Miguel Saravia no murió con Morazán, sino el general salvadoreño Vicente Villaseñor.

Heroico

HISTORIA El 15 de septiembre de 1842, el General Francisco Morazán moría heroicamente, infamemente asesinado, traicionado y sin juicio previo –en el 21 Aniversario de la Independencia- cuya integridad él procuró defender, así como lograr la reconstrucción de la República de Centroamérica.

*Presidente del Instituto Morazánico

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Jamás Morazán escondió su rostro y nunca estuvo en el paredón sentado en silla alguna de madera.
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