La infancia es una etapa en la cual un niño decide qué rol desempeñará en la vida; si estudiará para ser un maestro, un doctor o un abogado. En mi historia sucedió algo similar, yo quería ser periodista y veterinaria, soñaba con ayudar a los animales y con ser presentadora de un noticiario.
La vida me llenó de muchas alegrías y tristezas, pero aún así pude salir adelante y estudiar periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y estar realizando la práctica profesional en uno de los diarios más importantes en la actualidad, como lo es diario EL HERALDO. Mi labor diaria es cubrir la fuente de sucesos junto a don Wilfredo Alvarado, quien lleva más de 20 años en dicha fuente.
Cada día está lleno de historias y anécdotas que le ponen sabor a los temas candentes que se toman como nota roja en nuestro país.
EL PRIMER DÍA EN LA FUENTE. Todavía está en mi mente el recuerdo del primer día que inicié en la fuente de sucesos: alisté papel, lápiz y grabadora para cubrir un accidente en el cual murieron un padre y su hija, por culpa de la irresponsabilidad de un conductor inexperto. Cuando llegué al lugar sentí que el corazón se me hizo pequeño, ya que nunca en mi vida había tenido que estar presente en la muerte de un niño.
Ese día me sentí abrumada. Ya han transcurrido casi tres meses desde esa primer experiencia, seguí tomando el tema de la muerte con naturalidad, aunque no lo sea así. Soy aficionada de los temas policiales, lo que me hace recordar mi infancia cuando soñaba con escribir para un periódico.
MUNDO PARA HOMBRES. Entre bromas y anécdotas se va el tiempo volando, pero gracias a esto la rutina estresante se suaviza un poco. La mayoría de periodistas iniciaron cubriendo la fuente de sucesos, pues para mí es una fuente de enseñanza, ya que estas noticias tienen la misma importancia que las demás, ya sean de temas de salud, educación, política, deportes u otros.
La fuente de sucesos está dominada en su mayoría por los hombres. Para mí ha sido un reto que se me trate con respeto y sin egoísmo, debido a lo rudo que pueden llegar a ser los periodistas, ya que todos son experimentados en la materia, y hoy puedo decir que lo he logrado. Me he ganado el cariño y respeto de todos por igual.
Las preguntas que siempre me hacen es que si me gusta o si es que me castigaron al mandarme a cubrir esta fuente, que para muchas personas es horrible y desagradable, a lo que respondo que me gusta y que lo tomo con naturalidad, aunque no sea así.
Aunque suene como un disparate he disfrutado conociendo la mayoría de barrios y colonias de la capital, pues me gusta saber la dura realidad en la que vivimos, de la cual a veces no nos queremos percatar, o simplemente olvidar.
Cada día es como un sorteo de la lotería, no sabes qué número jugará, así es esto, pues puede ocurrir una masacre o de pronto nada, es por esto que cada día en la fuente es impredecible. Muchas veces no hay horarios para la comida, no hay tiempo en ocasiones para nada, hay que ir de un lado hacia otro rápidamente porque si no la noticia se escapa.
No todo es negativo en la fuente de sucesos, como periodista la labor es informar al pueblo con noticias que en algún momento le servirán hasta de una moraleja.
Para mí es una satisfacción que algunos de los hechos que se desarrollan en esta fuente se puedan resolver, por ejemplo una madre pierde a su pequeño, la satisfacción y moraleja está en que por medio de la noticia el pequeño sea encontrado y la enseñanza es que los padres estén pendiente de sus hijos o que ciertas personas puedan recapacitar si sus acciones no son correctas.
Creo que con mi relato he contado mi historia, de manera resumida, porque no ajustarían páginas tras páginas para revelar infinidad de historias que he vivido en mis expediciones diarias.
Además, he aprendido mucho: qué es la palabra solidaridad, el saber compartir y trabajar en equipo y sobre todo dar gracias a Dios a cada momento por darme la oportunidad de conocer la realidad de mi país y de esta forma apreciar cada instante mi vida.
