Al mismo Luis XIV le gustaba mover el esqueleto. El famoso "rey sol" (1638-1715), que residÃa en Versalles, amaba la música y el teatro, entretenimientos que tenÃan lugar generalmente al aire libre. Para llenar ahora las arcas del suntuoso sÃmbolo de poder a las puertas de ParÃs, el presidente del palacio, Jean-Jacques Aillagon, quiere retomar aquella antigua tradición real y convertir a Versalles en un parque elitista para visitantes selectos.
"Queremos revivir el espÃritu fundador de Versalles", dijo Aillagon. Trasladado al siglo XXI eso quiere decir: Conciertos de jazz y de rock, danza moderna, juegos luminotécnicos y visitas nocturnas a los aposentos reales.
Pero para la implementación de este ambicioso programa con Bárbara Hendriks, Roberto Alagna y el coreógrafo estrella, Angelin Preljocaj, el ex ministro de Cultura Aillagon necesita dinero.
Al funcionario le fueron entregados para la renovación del palacio en los próximos años 500 millones de euros (unos 700 millones de dólares), con los que ya fueron restaurados el salón de los espejos y las estatuas de bronce en el parque, y con los que próximamente se iniciarán las obras en la zona de recepción y taquilla.
Pero para el programa de eventos, no habrá ayudas públicas. AsÃ, Aillagon creó una iniciativa privada, la "Château de Versailles Spectacle" (CVS), que vive del dinero de las entradas y la generosidad de los mecenas.
Actualmente, Aillagon está buscando más socios dispuestos a donar anualmente entre 8,000 y 45,000 euros. Como contrapartida, serán invitados en calidad de VIP a los estrenos, a las cenas con los artistas y a los eventos especiales en el palacio.
SANTUARIO DE DIVERSIÓN. Luis XIV sentó desde el principio los parámetros de la diversión y el entretenimiento. Asà fueron creadas piezas de danza en las que participaba él mismo, que era un excelente bailarÃn.
Más adelante, bajo la dirección de Molière, fueron organizadas fiestas de varios dÃas de duración para la corte y sus nobles invitados.
Un público parecido es el que tiene en mente Aillagon. Nada de turistas, sino parisinos o habitantes de la Ile de France, los llamados "franciliens".
La idea parece cerrar. Para los juegos luminotécnicos con agua, acompañados de sonidos barrocos y que destacan de forma impactante la obra maestra del paisajista André Le Nôtre, este año tuvieron que ser creados más de 110,000 lugares.
En otoño se reabrirá la ópera real del palacio, en su nuevo esplendor y con un total de 600 lugares.
De esta manera, el programa de eventos puede desarrollarse a lo largo de todo el año, siempre bajo el lema del rey sol: una fiesta para cada época del año.
Aillagon apuesta con su ambicioso programa por la generosidad de los franceses. Hace pocas semanas inició una acción para salvar los 170 bancos de mármol y piedra del parque.
Todo aquel que invierta en la renovación de alguno de los 92 bancos de mármol y 78 de piedra hasta un máximo de 3,800 euros, recibe como agradecimiento una pequeña placa conmemorativa al pie del banco. Además, la donación puede desgravar impuestos.
