l conductor apura el paso del bus que circula por una calurosa carretera del estado de Tamaulipas, al noreste de México: tanto él como los pasajeros viajan nerviosos por una región donde los secuestros de vehículos a manos del cartel de Los Zetas son moneda corriente.
En las últimas semanas se halló 126 cadáveres en fosas comunes en esta región, y según el gobierno son víctimas de Los Zetas.
"Sí, sí me da un poco de temor, pero uno está aquí para trabajar y primero Dios no nos pasa nada", dice el chofer ante las noticias sobre el aumento de los cadáveres encontrados en las dos primeras semanas de abril, tras la denuncia del secuestro de autobuses en la carretera que va de San Fernando a Matamoros, en la frontera con Estados Unidos.
Las pesquisas de fiscales, apoyadas por militares y policías federales, continúan en distintos puntos de San Fernando, ubicado en un cruce de caminos, muy usado por inmigrantes latinoamericanos para llegar a Estados Unidos, pero también por los narcotraficantes para mover droga.
Quince pasajeros ocupan el autobús de la empresa Noreste, entre ellos varias mujeres y al menos dos menores de edad, y están nerviosos. Según autoridades de Tamaulipas al menos seis autobuses han sido secuestrados cerca a San Fernando este año, aunque vecinos de la región estiman que son más.
En esa misma zona Los Zetas -un grupo creado en los años 90 por militares que desertaron para trabajar con el cartel del Golfo y ahora se enfrentan a sus antiguos jefes- secuestró y asesinó en agosto a 72 inmigrantes de cinco países de Centro y Sudamérica.
"Una vez sí nos pararon en el camino. Eran tipos parecidos a agentes federales o militares. De noche no se podía saber si eran buenos o malos", dice Jorge Enrique González, un agente de ventas que por su trabajo recorre la zona constantemente.
"Nos pidieron que nos identificáramos y a algunos les preguntaron que a qué se dedicaban", agregó. "La situación es muy peligrosa por las carreteras de Nuevo Laredo (...) yo prefiero viajar de día".
Hipótesis.
Nadie sabe exactamente el motivo de los secuestros de autobuses que cometen Los Zetas.
El secretario de gobierno de Tamaulipas, Jaime Canseco, traza tres hipótesis: para cobrar rescates, para reclutar a la fuerza (asesinando a los que no aceptan) o para obligar a los inmigrantes que van a Estados Unidos a pagarles por usar sus rutas. En muchos tramos de la carretera que va a Matamoros parece como si no hubiera otro vehículo alrededor. De tanto en tanto, caravanas de vehículos del ejército y la marina aparecen a distancia.
El gobierno federal anunció la semana pasada que reforzó los controles militares y policiales en las carreteras, aunque sin precisar cuántos efectivos se sumarán a unos 8,000 ya desplegados en el noroeste del país.
"Hay muchos retenes en el camino, las cosas están tranquilas, por el momento, el problema es cuando se viaja de noche", explica el conductor.
De las tres empresas que operaban habitualmente en la región, dos siguen operando, aunque solo hacen recorridos diurnos.
"No podemos darnos el privilegio de cancelar corridas (rutas), porque sería darle la espalda a nuestros clientes, lo que hacemos es moverlas, sin cancelar ninguna de ellas", señala Abelardo Osuna, directivo de la transportadora Transpaís.
El autobús avanza y el sol empieza a caer. El nerviosismo aumenta dentro del autobús. "Hace 16 años que no vengo por estos rumbos. Estuve en Grand Rapids, Michigan y bueno, ahora voy de regreso", dice un pasajero que solo menciona su nombre, Juan.
"Ojalá no nos pase nada", agrega mientras estira las piernas y mira las ventanas y repara en su reloj que faltan 15 minutos para llegar a Matamoros.
