Barack Obama todavía tiene una importante cuenta que rendirle a los inmigrantes. La propuesta de reforma migratoria del gobierno no se ha materializado y todo el impulso generado por la discusión sobre el tema durante la era del ex presidente George W. Bush está estancado.
Pero dentro del tema de la migración hay un terreno en el que sí hay lo que algunos califican como avances y otros como retrocesos: en el primer año de Obama como presidente se duplicó el número de arrestos y deportaciones de indocumentados, como lo señala un reportaje al respecto realizado por la BBC.
Obama prometió realizar una reforma que abriera un camino a la legalización de los millones de inmigrantes indocumentados, y que lo haría en el primer año de su presidencia. Esta es una de las promesas que el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos no ha cumplido.
El cierre de Guantánamo es otra de esas promesas que aún están pendientes. Propuestas tales como el plan de “límite y comercialización” para frenar las emisiones que causan el calentamiento global probablemente tendrán que esperar. Lo mismo sucederá con la reforma de las leyes de inmigración, destaca por su parte un artículo del New Herald.
Este año no hubo desfile para el presidente Barack Obama. Tampoco un discurso grandioso desde la fachada oeste del Capitolio ni fuegos artificiales ni bailes fastuosos para inaugurar el segundo año de su presidencia, como los hubo para la primera. El secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo que no hay actos especiales previstos para la ocasión.
Enfrenta esos y otros retos con mucho menos capital político del que tenía hace un año. Su tasa de aprobación ha caído drásticamente, y es la segunda más baja en 50 años para un presidente que inicia su segundo año, mientras su nivel de desaprobación es el más bajo que haya habido en una presidencia en este punto.
Como resultado, sus correligionarios demócratas se acercan este año a las elecciones congresionales y estatales de mitad de término con nerviosismo por estar muy ligados a la agenda del Presidente.
Obama podría tener que cambiar su lista de cosas por hacer en su segundo año. Si consigue que se apruebe una reforma del sistema de salud en las próximas semanas, él se dedicará a los empleos y a la economía. Luego al nuevo presupuesto, y a cambios en los impuestos.
Sin sorpresas. Barack Obama resultó ser exactamente la persona que se creía que era. Su primer año en el gobierno no deparó sorpresas, destaca un análisis de la AP.
El individuo cauteloso, cerebral y enigmático que buscó la Casa Blanca es el mismo que la ocupa. Al margen del impacto histórico que tiene su condición de primer presidente negro del país, su desempeño fue lo que se esperaba.
Tanto en la etapa inicial, caracterizada por el entusiasmo y la esperanza, como al final del primer año, marcado por un visible desencanto con las promesas incumplidas, Obama ha sido siempre el mismo, con algunas canas más y una visible fatiga.
¿Qué aprendimos de Obama en sus primeros 12 meses?
Para empezar, odia que le pongan etiquetas. Prometió dejar atrás el racismo, el partidismo y la ideología. Eso le granjeó votos, pero hay quienes piensan que esa una forma de estar con Dios y con el diablo.
Obama se planteó un programa radical: arreglar la economía resolviendo viejos problemas de fondo, como el la atención médica, el cambio climático y la educación. También se propuso poner fin a una guerra, replantear otra y mejorar la imagen de Estados Unidos en el mundo.
Su metodología fue incremental y para nada purista: renegó de algunas de sus posiciones, cedió terreno, hiló muy fino y evitó las confrontaciones. Él dice que es pragmático, que trae un enfoque nuevo en el que las decisiones y las alianzas surgen de las necesidades del momento, no de una filosofía específica. Sus detractores creen que es un hombre de pocos principios, de quien uno no se puede fiar.
Obama podría lograr grandes cosas, como la reforma al plan de salud que está pendiente de aprobación, y decir que sus métodos funcionan. Pero el proceso es confuso y agotador, mal visto tanto por la derecha como por la izquierda. Además, no ha logrado superar las divisiones partidarias y no ha conseguido el voto republicano en ningún proyecto grande.
Sus primeras reacciones no siempre son las mejores y tiene una tendencia a restar importancia, e ignorar, problemas que son más graves de lo que él piensa, viéndose obligado a apagar incendios.
Ha habido numerosos casos que demuestran que sus reacciones instintivas no son siempre las correctas. Hace poco hubo un ejemplo de esto: Obama, quien estaba de vacaciones, no hizo ninguna presentación en público por tres días luego del frustrado atentado contra un avión que se dirigía a Detroit. Cuando finalmente habló del tema, se vio poco inspirado. Pasó cierto tiempo antes de que comenzara a mostrar inquietud y a reflejar la gravedad del episodio.
De hecho, prefiere no actuar impulsivamente.
Abogado laborioso al que no le gusta correr riesgos, Obama no actúa en base a impulsos sino a información. Toneladas de ella. Consigue la mayor información posible sobre un tema y la analiza desde todos los ángulos.
Cuando se le preguntó por qué no había expresado de inmediato su malestar con las bonificaciones cobradas por los ejecutivos de AIG, Obama respondió: “Me gusta saber de lo que hablo antes de abrir la boca”.
Se siente más cómodo leyendo cosas preparadas. Incluso en conferencias de prensa.
A mucha gente que veía con malos ojos la personalidad impulsiva de George W. Bush la cae bien el estilo calculador de Obama. Pero hay quienes se preguntan si es un líder firme o un pusilánime.
A veces parece frío y distante.
En privado es carismático y divertido. En público no. Luce un tanto incómodo e inexpresivo. Dice que está enojado, pero no transmite malestar.
La presidencia no lo intimida. A pesar de su juventud e inexperiencia, de entrada se sintió como en su casa. Jamás transmitió inseguridad o nervios. Sus allegados aseguran que la Casa Blanca no lo asusta. “Me siento sorprendentemente a gusto en este puesto”, comentó dos semanas después de haber asumido. “Soy bueno como presidente”, señaló a principios de enero a la revista People.
Lo que durante la campaña parecía arrogancia, en la presidencia transmite seguridad.
Prefiere ser honesto y expresar arrepentimiento en lugar de vender un falso optimismo. “Metí la pata”, admitió al desmoronarse la designación de Tom Daschle como secretario de Salud debido a cuestiones impositivas.
Y quién puede olvidarse de la muestra de humildad que hizo en un viaje a Europa, cuando dijo: “(Estados Unidos) Puede no tener las mejores respuestas” a los problemas y que “todos deben ceder algo, incluidos nosotros”. Esa humildad ha sido una de las características salientes de su primer año y refleja su promesa de buscar la colaboración con los aliados, no dar órdenes.
PROMESAS INCUMPLIDAS
EVALUACIÓN: Barack Obama culmina su primer año en la presidencia con una larga lista de promesas incumplidas. Durante su campaña, Obama generó grandes expectativas de cambio, pero ya en la presidencia adoptó una actitud pragmática, que no ha producido grandes reformas.
A continuación, un vistazo a lo que sucedió con algunas de sus promesas más importantes:
ECONOMÍA. Obama heredó una economía en crisis, que ha mejorado mucho. Durante la campaña presidencial se comprometió a dar un crédito fiscal de 1,000 dólares al 95% de las familias, y en términos generales cumplió.
El plan de estímulo de 787,000 millones de dólares incluyó un crédito fiscal de 800 dólares a las parejas que ganan menos de 150,000 dólares anuales y un poco menos a quienes ganan hasta 190,000. El Tax Policy Center calcula que el 90% de los contribuyentes se beneficiaron con ese crédito. Obama prometió asimismo reducir el déficit a más de la mitad en su primer período. Difícilmente lo pueda hacer, a la luz de los miles de millones de dólares que está gastando el gobierno en planes de estímulo.
POLÍTICA EXTERIOR. Como candidato, Obama hizo énfasis en su oposición a la ocupación de Irak y se comprometió a retirar todas las unidades de combate de ese país en los primeros 16 meses. Como presidente, alargó dos meses ese plazo, hasta agosto de 2010.
También se comprometió a intensificar la lucha contra el terrorismo en Afganistán, aduciendo que Irak había sido una distracción inoportuna. Fiel a esa visión, elaboró una nueva estrategia para Afganistán, duplicó el número de efectivos allí y piensa enviar otros 30,000 en los próximos seis meses. Prohibió el uso de la tortura, como había prometido, pero el cierre de la base de Guantánamo ha resultado más complicado de lo previsto.
TERRORISMO. En 2008 Obama dijo: “Hay que redoblar los esfuerzos por determinar si las medidas adoptadas luego de los ataques del 11 de septiembre del 2001 son realmente capaces de prevenir un ataque terrorista desde un avión”. Las medidas tomadas se quedan cortas, como lo demuestra el hecho de que un individuo que llevaba explosivos escondidos en su ropa casi hace estallar un avión que se dirigía a Detroit el mes pasado.
PLAN DE SALUD. Obama dijo que aumentaría la cantidad de estadounidenses con plan médico y que sufragaría los costos aumentando los impuestos de las familias que ganan más de 250,000 dólares al año además de cobrarle un impuesto a los patrones que no ofrezcan cobertura médica a sus empleados. El proyecto sigue inconcluso.
