En épocas distantes, las civilizaciones mayenses que habitaban gran parte de la región centroamericana celebraban rituales para que Chaac-mol, su Dios de las lluvias, les beneficiara y pudieran cultivar las tierras con el preciado grano de maÃz. Lluvia significaba vida, entonces. Hoy la época de lluvias en El Salvador está asociada con la tragedia.
No obstante, en su lucha por la supervivencia el ser humano ha inventado instrumentos de alta tecnologÃa, que en la actualidad pueden prevenir tragedias. En el septiembre venidero El Salvador estará a la vanguardia al adquirir radares meteorológicos para la estimación de lluvia local, con los que se podrÃa evitar desgracias como las ya ocurridas.
Dos ejemplos: la noche del 3 de julio de 2008, un autobús rentado por una iglesia evangélica regresaba del culto hacia sus casas a sus fieles, pero en pocos minutos el transporte fue arrastrado por la corriente de una quebrada en pleno centro de San Salvador.
La lluvia incesante provocó aquella noche 32 muertos, entre mujeres, ancianos y menores de edad; apenas un joven logró sobrevivir. El caso es conocido como "La tragedia de la Málaga", porque ocurrió en la colonia o barrio que lleva ese nombre.
Dieciséis meses después, en la madrugada del 8 de noviembre de 2009, las lluvias se "ensañaron" contra el volcán Chinchontepec, en la provincia central de San Vicente. Dos poblaciones, Verapaz y Guadalupe, fueron vÃctimas de los rÃos de piedras y lodos que bajaron de las montañas, conocidos como "lahares", lo que en geologÃa se denomina como "aludes torrenciales en terrenos volcánicos", según un informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).
El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Hernán Rosa Chávez, explicó que se trataba de un fenómeno "nuevo" provocado posiblemente por el cambio climático: lluvia súbita y extrema, que se habÃa precipitado en muy poco tiempo y era imposible de detectar con la tecnologÃa instalada entonces.
Los fallecidos a causa de los deslaves e inundaciones en aquel noviembre de 2009 fueron más de 180, además de las millonarias pérdidas económicas causadas por los efectos del huracán "Ida" y bajas presiones en el océano PacÃfico.
Preparación.
Lo cierto es que tragedias similares, quizás de menor magnitud, han continuado produciéndose en El Salvador: el año pasado este paÃs fue catalogado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como el paÃs más vulnerable del mundo ante los fenómenos naturales, debido a que más del 80 por ciento de su población reside en zonas con riesgo de desastres.
No obstante a la grave situación que afronta El Salvador, las autoridades gubernamentales que asumieron la administración el 1 de junio de 2009 se mostraron anuentes en tratar de detener o al menos disminuir las tragedias humanas que causan los fenómenos naturales.
El ministro Rosa Chávez explicó que para el caso especÃfico de las lluvias, a fin de prevenir desastres, el MARN ha adquirido tres radares que están instalados en el occidente, centro y oriente de El Salvador, lo que permite un mejor monitoreo de las precipitaciones y poder emitir alertas tempranas.
El funcionario agregó que tres radares más se están gestionando y cuya instalación estará completada en septiembre próximo. Estos tres cubrirán "espacios sombreados" por montañas en la zona norte del paÃs y otro se instalará en la costa.
"Asà se completará todo El Salvador, incluso entremos capacidad de ver lo que sucede en zonas fronterizas con Guatemala y Honduras, asà como en el océano PacÃfico. Esta tecnologÃa novedosa nos situará en Latinoamérica como el paÃs de monitoreo y con tecnologÃa de punta", añadió Rosa Chávez.
Por su parte, Edwin Escobar Rivas, ingeniero a cargo de funcionamiento de los radares en el MARN, señaló que "estos aparatos de alta tecnologÃa han sido adquiridos en Dinamarca. Los tres primeros con un costo de aproximadamente 490,000 dólares, incluida la instalación y la capacitación al personal".
"Eran equipos que estuvimos pidiendo años atrás, pero ha sido esta gestión la que ha dado el paso. Los radares Furuno FR-1525 nos permiten observar la lluvia en el momento, su intensidad, su magnitud y su desplazamiento", apuntó Escobar Rivas.
En tanto, Luis GarcÃa, gerente de MeteorologÃa del MARN, explicó cómo funcionan los radares. "Cubren radios de hasta 120 kilómetros, pero en el radio de 60 kilómetros son más precisos para observar la intensidad de las lluvias. Lo que detecta el radar se baja a unos equipos computarizados y estos nos muestran un mapa a través de Internet".
"Esto quiere decir que tenemos personal que está analizando los datos y las imágenes, y cuando hay intensidad de lluvias y desplazamientos que indiquen peligro, entonces se envÃan las alertas al personal encargado de protección civil", afirmó.
"En la actualidad, si se detectan lluvias en el centro de la capital, lo más probable es que haya inundaciones, pero hay tiempo para evacuar a la población en peligro y de cerrar las calles para que no sucedan tragedias como la de la Málaga", finalizó GarcÃa.
El MARN no solo tiene proyectado la adquisición de tres nuevos radares Furuno FR-1525, sino que en tierra se han instalado 25 estaciones con pluviómetros y para 2012 se tienen proyectado 10 nuevas estaciones, que constantemente se contrastan con las mediciones de los radares para su mejor calibración y monitoreo, con el fin máximo de evitar muertes y desgracias humanas.
