El Premio Sajarov que otorgó el Europarlamento al opositor cubano Guillermo Fariñas avivó el reclamo internacional y de la disidencia por la liberación de todos los presos políticos en Cuba, cuyo gobierno decidió este jueves excarcelar a otros cinco, para sumar 47 liberados desde julio pasado.
Fariñas, psicólogo de 48 años, obtuvo el galardón tras protagonizar una huelga de hambre de 135 días para exigir la excarcelación de opositores, en vísperas de que la Unión Europea (UE) revise la política que sujeta su relación con Cuba a los derechos humanos.
“El Parlamento Europeo está enviando un mensaje a los gobernantes cubanos de que ya es hora de que haya democracia y libertad de conciencia y expresión en Cuba”, dijo a la AFP el también ciberperiodista, en su casa en la central ciudad de Santa Clara, 270 km al este de La Habana.
Otrora seguidor de Fidel Castro, Fariñas, quien suma 23 huelgas de hambre contra el Gobierno comunista desde que en los años 90 pasó a la oposición, dedicó el premio a la libertad de conciencia al “pueblo cubano que lucha pacíficamente contra la dictadura”.
El galardón es el tercer Sajarov que recibe la oposición cubana, tras los concedidos a Oswaldo Payá en 2002 y a las Damas de Blanco -esposas de los presos- en 2005.
El Gobierno aún no reaccionó al premio de Fariñas, pero autorizó la liberación de cinco presos políticos, en tanto que otros tres parten a Madrid este jueves, reafirmando la continuidad de un proceso de excarcelaciones prometido en un inédito diálogo con la Iglesia Católica.
Fariñas fue señalado como un “antisocial violento” en el diario oficial Granma cuando se declaró en huelga de hambre el 24 de febrero, un día después de que murió tras 85 días de ayuno el preso político Orlando Zapata, el primero que fallecía en Cuba en ese tipo de protestas en casi 40 años.
En medio de críticas internacionales por el caso de Zapata, el Gobierno autorizó el 7 de julio la excarcelación de 52 opositores que quedaban en prisión de 75 condenados en 2003, tras lo que Fariñas levantó su ayuno.
“Los hombres que sacrifican su vida por los derechos humanos y la democracia como él y mi hijo, son merecedores de reconocimiento”, dijo a la AFP la madre de Zapata, Reina Tamayo, de 62 años, por teléfono desde su pueblo en Holguín, 850 km al oeste de La Habana.
De los 52, 39 ya fueron excarcelados y emigraron a España, y 13 rechazan hasta el momento salir del país. Pero otros ocho -fuera del caso de 2003- fueron autorizados a dejar la prisión, con lo que sumarán 47.
La disidencia, tachada por La Habana de “mercenaria” de Washington, había descartado que las excarcelaciones se afectaran con el Premio a Fariñas, el cual recibieron como un apoyo a su lucha y un llamado de atención al Gobierno.
“El Gobierno debiera tomar nota de que (el premio) refleja la preocupación que subsiste en la comunidad internacional en cuanto a la desfavorable situación de derechos humanos en Cuba”, opinó el disidente Elizardo Sánchez.
Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco y quien viajó a Santa Clara, destacó a Fariñas como un “ejemplo de dignidad” que “sin claudicar expuso su vida por la libertad de los presos”.
Sentada a su lado, Pollán dijo que “sería maravilloso” que el Gobierno les permitiera viajar para recibir juntos en diciembre el premio en Estrasburgo, tras recordar que ni a las Damas de Blanco ni a Payá les fue autorizado en su momento salir del país.
Los disidentes coincidieron en que el Premio puede afectar la relación de Cuba con la UE. El bloque levantó en 2008, por gestión de España, sanciones impuestas por el caso de los 75 y el lunes revisará la Posición Común que condiciona desde 1996 su cooperación con la isla a avances democráticos.
A la derogación de esa política, pedida por Madrid, se oponen países como la República Checa, que exigen igual que Washington la liberación de todos los presos.
El Departamento de Estado felicitó a Fariñas por el premio y a la UE por la decisión. “Ha sido un valiente defensor de la libertad (...) y la democracia” y un “entregado a la liberación de todos los prisioneros”, dijo en una nota.
El Gobierno niega que existan presos políticos, sino encarcelados por atentar contra la seguridad del Estado. La oposición estima en un centenar los presos políticos fuera de los 52.
