La Basílica de la Virgen de Guadalupe se llenó de risas, colores y alegría. Cientos de payasos, procedentes de diversos estados de México, realizaron su ya tradicional peregrinación.
Durante la jornada al santuario guadalupeño, uno de los más visitados del mundo, más de 300 payasos bailaron y cantaron a lo largo de 3 kilómetros, desde la glorieta de Peralvillo hasta el recinto religioso.
El mimo "DiegoLin", líder del Club de Payasos de México, dijo que 2009 ha sido un año muy difícil para estos artistas, que en el país suman 10,000, a causa de la crisis financiera y el brote de la gripe A. Durante el trayecto, payasos cargaron imágenes de la Virgen de Guadalupe y estandartes, otros tocaron diferentes tipos de música.
"Los payasos deben estudiar y entrenar con mucha disciplina para hacer reír a la gente pero también para hacer sus malabares", dijo Luis Álvarez "Lolito", que desde 1947 comenzó este oficio junto con su padre y hermano en un circo.
La algarabía de payasos se prolongó por espacio de dos horas, tiempo que aprovecharon para repartir dulces, globos y narices rojas de plástico a los niños y curiosos.
Hacer reír a la gente es "un privilegio, pues la risa es el remedio para todos los males", indicó, por su parte, "Archivaldo", quien desde hace 17 años trabaja como payaso.
Al llegar a la Basílica de Guadalupe, los payasos oraron para pedirle a la Virgen su protección.
En la misa, el sacerdote Jacinto Pérez reconoció la labor de los payasos en México y encomendó que en "estos tiempos difíciles por los que atraviesa el país, lleven esperanza y alegría a donde haya tristeza y dolor".
