Seis minutos y 39 segundos. Ese tiempo máximo duró el eclipse de sol más largo del siglo XXI. Pudo ser apreciado en una extensa franja de Asia, desde el río Ganges en la India hasta las playas del sur de Japón. Allí millones de personas disfrutaron de un espectáculo único, cuya duración no será superada hasta junio de 2132.
El eclipse solar total más prolongado del siglo XXI generó entusiasmo y fervor religioso en los testigos del fenómeno de esos dos países, los más poblados del planeta.
Unas 2,000 millones de personas -un tercio de la humanidad- pudieron contemplar este eclipse excepcional, que empezó a ser visible a partir de las 00H30 GMT en el océano Índico, frente a la costa occidental de India.
El sol quedó completamente ocultado por la luna a las 00H53 GMT en el estado indio de Gujarat y luego para los habitantes de un corredor de 15,000 km de largo por 258 km de ancho, que atravesó de oeste a este India, Nepal, Bhután, Bangladesh, Birmania y China, hasta las islas sureñas de Ryukyu, en Japón.
MITOS Y LEYENDAS. El eclipse total duró 6 minutos y 39 segundos en una región escasamente poblada del Pacífico, un récord que recién será mejorado en el año 2132.
Para los aficionados a la observación del cielo, que celebran en 2009 el año internacional de la Astronomía, cuatro siglos después de que Galileo Galilei comenzase a utilizar un telescopio y de que Kepler describiera por primera vez el sistema solar, el eclipse de hoy era también un motivo de celebración.
La oscuridad duró menos en India (de tres a cuatro minutos) y en la gigantesca ciudad china de Shangái (unos cinco minutos), donde el cielo nuboso malogró en parte el espectáculo.
En el norte del país, en la ciudad santa de Kurukshetra, 1.5 millones de peregrinos hindúes se bañaron durante el eclipse en aguas consideradas purificadas, en pos de la liberación de su alma.
Miles de personas asistieron al fenómeno celeste en la ciudad santa hinduista de Benares, según un fotógrafo de AFP. Acompañados por sacerdotes, la multitud celebró la reaparición del sol levantando los brazos al cielo y lanzándose al río. Un octogenario murió asfixiado al ser empujado por la multitud.
Según los canales de televisión, unos cinco millones de hindúes expresaron su fe bañándose en aguas sagradas.
En un pueblo del norte de Bangladesh, país musulmán, decenas de miles de personas congregadas en un estadio "se pusieron a llorar y temblar de miedo cuando desapareció el sol y aplaudieron cuando reapareció", relató un empleado administrativo, Banamali Bhumik.
Tanto en India como en China, en cuentos e historias mitológicas los eclipses pueden ser felices presagios, pero también traer malos augurios.
En India, mujeres embarazadas que habían programado una cesárea para este miércoles retrasaron la intervención, relató Shivani Sachdev Gour, un ginecólogo del hospital Fortis, en Nueva Delhi.
MALOS AUGURIOS. Astrólogos predijeron guerras, atentados, catástrofes naturales y asesinatos de dirigentes políticos.
El eclipse del miércoles es "un momento muy peligroso para el Universo", advirtió Raj Kumar Sharma, un astrólogo de Bombay. "Si el sol, el jefe de las estrellas, enferma, ocurrirá algo grave en el mundo", predijo.
En la China imperial, los eclipses anunciaban desastres naturales o la muerte de un emperador. Estas creencias y supersticiones no han desaparecido. Pero al mismo tiempo, el eclipse impulsó el comercio y el turismo.
En Nepal, las autoridades ordenaron cerrar todas las escuelas por un día para evitar que los estudiantes se expusieran a cualquier efecto perjudicial, contó la corresponsal de la BBC en Katmandú, Joanna Jolly.
Fue una oportunidad casi única para que los científicos estudiaran la corona del sol.
También, en Nueva Delhi algunos padres mantuvieron a sus hijos alejados de los establecimientos educativos a la hora del desayuno porque, según el hinduismo, preparar alimentos durante un eclipse puede tener consecuencias desfavorables.
Asimismo, se recomendó a las mujeres embarazadas que permanecieran en sus casas por temor a que el fenómeno astronómico dañara al feto
En Shanghái, que recibió en los últimos días a hordas de turistas para contemplar el fenómeno, el hotel Hyatt, en el famoso Bund, marcaba completo para su desayuno especial. "Esto solo ocurre una vez cada 300 años", declaró la portavoz del hotel, Meg Zhang.
"Las nubes llegaban, se disipaban y luego, de pronto, lo vi", cuenta Glenn Evans, un empresario norteamericano que vive en Shanghai.
Al otro lado de Asia, en la ciudad india de Bombay, los astrónomos aficionados se concentraron en torno al planetario Nehru, pero debieron trocar sus anteojos de sol especiales por el paraguas y el impermeable pues en el mismo momento en que comenzaba el eclipse, se abatió una lluvia torrencial.
"No queríamos verlo en televisión, pero debimos quedarnos en la cama", comentó mientras se reía Dwayne Fernandes, un estudiante.
En India, la agencia Cox and Kings fletó un Boeing 737-700, que despegó de Nueva Delhi antes del amanecer, para "interceptar" el eclipse total a una altura de 12,500 metros, volando hacia el este, hacia el Estado de Bihar.
Los 21 asientos del avión orientados hacia el levante se habían vendido a 1,700 dólares (unos 1,200 euros) cada uno.
También en la India, científicos siguieron el eclipse a bordo de aviones de la Fuerza Aérea.
