Conociendo más Honduras

Los hondureños debemos sentirnos orgullosos de la flora y fauna nativa de nuestros bosques, selvas, mares y otros ecosistemas; pero para amar algo, el primer requisito es conocerlo.
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Honduras

24.09.2011 - Nueva Acrópolis - infoSPAMFILTER@acropolishonduras.org

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Tenemos la suerte de vivir en un país tropical cuya topografía sumada a su privilegiada ubicación geográfica dan lugar a una gran variedad de climas y ecosistemas que alojan a una gran diversidad biológica.

Para quienes habitan en las zonas rurales es común observar y hasta tener contacto con numerosos ejemplares de plantas y animales, algunos de ellos complementan su dieta aportando proteínas alternativas a las que aporta el ganado y que están paradójicamente fuera del alcance de muchas familias campesinas; hay también especies maderables que aportan materiales de construcción y otros bienes comercializables que contribuyen a las economías locales. Sin embargo, la explotación excesiva en algunos casos está poniendo en peligro la supervivencia de fauna y flora silvestres.

Los hondureños debemos sentirnos orgullosos de la flora y fauna nativa de nuestros bosques, selvas, mares y otros ecosistemas; pero para amar algo, el primer requisito es conocerlo; en esta edición queremos mostrar una pequeña selección de las especies más representativas de los reinos animal y vegetal que nos dan identidad nacional.

El Pino. Decretado por el Congreso Nacional en febrero de 1927 como Árbol Nacional, es el pino, uno de los más abundantes en nuestros bosques montanos del centro del país.Pero pocas personas saben que en nuestro territorio conviven siete especies diferentes de esta conífera, la que fue consignada como representativa de nuestra nacionalidad mediante el Decreto Nº 48 es el Pinus oocarpa, o pino ocote; es el más abundante en nuestros bosques y sus productos se aprovechan en múltiples formas dentro de la economía nacional, también su madera se exporta y genera divisas. Merece especial mención la especie Pinus caribaea, que crece en las sabanas próximas a la costa Caribe en el noreste del país, las otras especies son P. ayacahuite, P. pseudostrobus, y P. acutifolia., cuyas diferencias son sutiles y aparentes solo al ojo experto de los especialistas en botánica.

La Orquídea. Como las demás repúblicas centroamericanas, Honduras tiene a una orquídea como flor nacional, pero esto no siempre fue así, entre 1946 y 1969, la flor nacional fue la rosa, pero tomando en cuenta que no es nativa de nuestro país, el 26 de noviembre de 1969 se derogó el decreto que amparaba a la rosa y se cambió por la orquídea Rhyncholaelia dygbiana, conocida comúnmente como brasavola, misma que crece silvestre en forma epífita en nuestros bosques tropicales.

Debido a que se encuentra en peligro de extinción, su libre comercialización está prohibida. Sin embargo, biotecnólogos de la escuela agrícola Zamorano se han propuesto elevar el número de sus poblaciones mediante la técnica de cultivo de tejidos que ha funcionado con notable éxito, con los ejemplares obtenidos mediante esta biotecnología, los estudiantes participan en programas de repoblamiento de los bosques de donde la orquídea fue saqueada por décadas. También es posible adquirir ejemplares cultivados y los fondos que genera su venta ayudan a financiar esta actividad.

La Guacamaya. El 28 de junio de 1993, el Congreso Nacional seleccionó a la guacamaya o guara roja como símbolo de la fauna nacional, su nombre científico es Ara macao, pertenece a la familia de los psitácidos, habita nuestras selvas tropicales húmedas y se le encuentra desde México hasta Bolivia. Tiene todas las características de un loro común, con la singularidad de un de ostentar un plumaje de colores muy vivaces, justamente los tres primarios: rojo, azul y amarillo, y una cola muy atractiva; su hábitat natural son las zonas selváticas muy poco intervenidas por los humanos, lo que dentro de nuestro territorio equivale a La Mosquitia, son aves longevas cuya vida dura aproximadamente treinta años, no suelen hacer nidos pero sí ocupar huecos naturales en árboles muy altos; las hembras ponen de dos a tres huevos cada veintiocho días y forman parejas que duran de por vida.

Mamífero Nacional. Por ser altamente representativo de la fauna de nuestros bosques en mejor estado de conservación que los que actualmente sobreviven a la depredación por parte de los humanos, y con el fin de preservar a los ejemplares que aun quedan de esta cotizada especie, el Congreso Nacional, en el mismo decreto legislativo mencionado en el apartado anterior también instituyó como animal símbolo al venado cola blanca Odocoileus virginianus. Estas bellas criaturas habitan en las llanuras y sierras ricas en vegetación verde, se las puede encontrar donde quiera que existan tupidos pinares, de preferencia en horas de la noche y casi siempre en forma solitaria, suelen permanecer toda su vida en una misma localidad. Todos los hondureños debemos comprometernos con la preservación de esta y otras especies silvestres nativas ya que son nuestro patrimonio.

Colibrí Esmeralda. Endémico de los bosques secos tropicales cercanos a la ciudad cívica de Olanchito, es la única ave endémica reportada hasta la fecha y una de las 753 especies de ave que habitan el territorio nacional. Los bosques secos son a los que se les concede menor importancia de todos los ecosistemas protegidos, hasta la fecha aún se puede observar este diminuto animalito con relativa frecuencia y por supuesto con un ojo entrenado; sin embargo, la especie se encuentra amenazada en la misma medida que este tipo de bosque tiende a desaparecer bajo el estruendo implacable de las motosierras que patrocinan los ganaderos de la región.
Es el colibrí con mayor grado de amenaza en el mundo y es nuestro, la superficie del bosque seco tropical en que habita está sumamente disminuida y fragmentada.

Su conservación es importante, no sabemos y ojalá nunca conozcamos las consecuencias de la desaparición de una especie aparentemente pequeña y única entre muchas otras.

Esta especie tiene enorme potencial de generación de riqueza para las poblaciones humanas locales de su hábitat, se trata del ecoturismo, si los ganaderos entendieran las ventajas de pasar de la forma extensiva de criar vacas que hoy se practica, a la modalidad intensiva que ocupa áreas pequeñas pero eficientes, muchísimos turistas de las más diversas nacionalidades se sentirían atraídos por venir a conocer esta preciosa especie única en el mundo, en medio de su hábitat original y los pobladores gozarían de los beneficios de atender con diligencia a los visitantes, brindándoles junto a las delicias de la gastronomía local, la vista del ecosistema conservado y la venta de recuerdos representativos de la cultura de esa zona.

Manatí. Este pacífico mamífero acuático se encuentra en los sistemas de lagunas costeras de nuestra costa Caribe, hay que ser un paciente observador para verlo emerger de las aguas para respirar y alimentarse de la vegetación lacustre. Se encuentra amenazado por el hecho de que por no ser cazador, carece de las habilidades para moverse rápida y sigilosamente, cada vez es más frecuente que los pobladores y visitantes de los ecosistemas que habita se transporten en lanchas de motor que circulan a considerable velocidad, los manatíes no están capacitados para detectarlas a tiempo y mucho menos para moverse con la rapidez necesaria para esquivar las cuchillas de las propelas que accionan los motores fuera de borda, estas los hieren si bien no mortalmente, si dan lugar a una serie de infecciones y consecuencias de las que nadie los atiende y se les encuentra agonizantes en las playas en condiciones lamentables.

Tortuga Carey. Es una de las siete especies que anidan en nuestras costas, de todas la más vistosa y cotizada por sus escamas con las que se fabrican todo tipo de chucherías que perfectamente se les puede reemplazar por plástico debidamente teñido para imitarlas. Sin embargo se sigue traficando con la especie y sus derivados.

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Los venados cola blanca habitan en las llanuras y sierras ricas en vegetación verde.

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