Tres automóviles, cubiertos de flores y listones, recorren las avenidas flanqueadas por muros de protección contra los atentados terroristas, y hacen sonar sus bocinas a su paso por los retenes policiales, antes de frenar frente a un hotel de Bagdad.
Una banda musical resopla sus metales frente al reluciente vehÃculo, del que desciende la novia, con algunas dificultades para no enredarse en su vestido.
El confeti y los pétalos de rosas caen sobre Maysa Monem y sobre su nuevo marido, mientras un grupo de mujeres hace estallar una exclamación ululante de alegrÃa. Dentro del salón del Sheraton, 300 amigos y familiares esperan, junto con un espectacular pastel de bodas, de 10 niveles.
APROVECHAN LA CALMA. El perÃodo de relativa calma en Bagdad está provocando un auge en las bodas. Las parejas que suspendieron sus celebraciones personales y familiares en medio del caos en Irak buscan ahora recuperar el tiempo perdido.
No solo más personas se casan, sino que quienes lo hacen están organizando fiestas lujosas, como aquellas que fueron alguna vez comunes en la escena social de Bagdad.
Durante los dÃas más negros de la violencia sectaria en Irak, entre el 2006 y el 2007, cuando las milicias chiitas y los insurgentes sunitas se mataban entre sÃ, muchas parejas decidieron suspender sus bodas.
Las familias estaban demasiado ocupadas llorando a los muertos o sorteando las tribulaciones del dÃa a dÃa en una zona de guerra. Y mientras la gente en Bagdad se agazapaba muerta de miedo, tan solo el hallar a una novia resultaba una tarea difÃcil.
Las bodas no cesaron, pero se convirtieron en ceremonias discretas para no llamar la atención. Las fiestas eran uno de los blancos predilectos de los dinamiteros suicidas.
Ahora que la violencia se ha reducido en un 70% respecto del año pasado, la vida social comienza a salir de la parálisis. Aunque no hay estadÃsticas muy amplias, los reportes de algunas autoridades locales sugieren que las bodas se han incrementado drásticamente.
El imán chiita, Amed Hirz al-Yasiri dice que entrega certificados de matrimonio a unas 20 parejas diariamente en el distrito chiita de Ciudad Sadr, el doble de lo observado en los últimos tres años. Alà al-Ukaili, juez en una corte municipal de Bagdad, dice que recibe unas 100 solicitudes para celebrar matrimonios diariamente, en comparación con 70 hace poco tiempo.
El juez atribuye el alza a las mejoras en la seguridad.
Este tiempo de calma también ha sido oportuno para celebrar graduaciones.
Los estudiantes iraquÃes se vistieron en equipos tradicionales árabes participan en las ceremonias de graduación en universidad de tecnologÃa de Bagdad.
