Una nación que se "cayó" como un castillo de naipes

Ya como presidente, el prócer unionista aplicó una serie de medidas que afectaron al clero.
ElHeraldo.hn

Honduras

25.09.2010 - Faustino Ordóñez Baca - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

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La ilusión de tener una nación grande, unida, desarrollada, se cayó como un castillo de naipes por la ambición de poder y por las cada vez irreconciliables posiciones ideológicas que hoy, 189 años después, siguen marcando la diferencia en estas naciones abatidas por la miseria y la desigualdad social.

Una vez que las provincias alcanzaron su independencia absoluta -1 de julio de 1823- nació la patria grande bajo una aureola de expectativas y esperanzas pero esa meta no fue posible por el conservadurismo colonial que le declaró la guerra a muerte a las fuerzas progresistas encabezadas por Francisco Morazán.

El clero recalcitrante, la aristocracia feudal y la pretensión inglesa que pretendía apoderarse de estos territorios, se convirtieron en los principales adversarios del prócer.

La Constituyente

El 5 de mayo 1824 se instaló la Asamblea Nacional Constituyente que convocó a elecciones para escoger a las primeras autoridades de Centroamérica. Los liberales propusieron a Manuel José Arce (en ese entonces un radical independentista) y los conservadores a José Cecilio del Valle y como ninguno de los dos obtuvo la mayoría necesaria, Arce salió favorecido de "manera irregular" por el voto de los conservadores con quienes Arce había asumido sutilmente compromisos de mantener el estado de cosas. Esta fue la primera señal de que las cosas no andarían bien.

Con el tiempo los liberales se dieron cuenta que Arce, que se suponía liberal, no haría el papel que todos esperaban.

Los grupos conservadores desde un principio habían tratado por todos los medios posibles de evitar la instauración del sistema federal. Dentro de estos grupos estaba el clero de Guatemala y León que se habían negado a reconocer la nueva Constitución Federal.

"Como respuesta a estos intentos las provincias apresuraron la organización de su administración interna. La primera en dictar su constitución fue la provincia de San Salvador, a principios de 1824".

Con la promulgación de la Constitución Federal se erigieron las provincias en estados prácticamente independientes.

El nombramiento de Dionisio de Herrera

Entre el 28 de septiembre de 1821 y el 16 de septiembre de 1824, la provincia de Honduras se desenvolvió "en una precaria y caótica situación" caracterizada por una "asfixiante y profunda inestabilidad política" debido al vacío de poder que dejaron las autoridades coloniales.

La situación del país era grave por cuanto sus principales provincias, Comayagua (la capital) y Tegucigalpa se autogobernaron de manera independiente. Contrario a Tegucigalpa, Comayagua había recibido con algún estoicismo la noticia de la emancipación política, en virtud de que aquí estaban las autoridades de la península que todavía ejercían su influencia.

Comayagua era representada por José Gregorio Tinoco, gobernador político, superior e intendente, el alcalde don Severiano Quiñónez y don Juan José Díaz. Tegucigalpa, que sesenta años después se convertiría en la capital de la República, era dirigida por el alcalde y gobernador político superior e intendente, Esteban Guardiola.

Tinoco, el gobernador de Comayagua, duró poco porque no estaba muy convencido de la independencia del istmo, era partidario de depender más de México, hacia donde huyó perseguido por las autoridades de Guatemala.

Por las disputas entre las autoridades de ambas ciudades, se buscó un lugar equidistante para llevar a cabo el primer congreso constitucional hondureño saliendo favorecido el mineral de Cedros.

Ante la ausencia de Tinoco le correspondió el honor de instalar el primer Congreso Constituyente, el 29 de agosto de 1824, a Juan José Díaz.

Este congreso pasó a la historia. Concurrieron como diputados Pedro Nolasco Arriaga (Comayagua), Ángel Francisco del Valle (Cantarranas), Miguel Valladares, (Tegucigalpa), José María Donaire, (Gracias), Manuel Jacinto Doblado (Yoro), Santiago Bueso (Trujillo), Manuel Ignacio González (Juticalpa), José Rosa Izaguirre (Santa Bárbara) y Justo José Herrera (Choluteca). Para llegar a Cedros viajaron a lomo de mula.

La Constituyente se trasladó luego a Tegucigalpa donde el 16 de septiembre de 1824 nombró a Dionisio de Herrera como primer jefe de Estado. De esta forma Honduras comenzaba a formar parte de la Federación que vio su fruto como tal el 22 de noviembre de 1824 cuando se emitió la primera Constitución Política.

Herrera, un hombre de pensamiento liberal abanderado de la corriente de la Ilustración, asumió el control del país "con una estructura económica feudal y una débil y limitada independencia política", dicen los cronistas.

Para Becerra "Dionisio de Herrera era un hombre de pensamiento muy avanzado, estudió profundamente la filosofía de la ilustración y cultivaba con mucha seriedad la ciencia de la historia. Por eso los ultraconservadores del Estado de Honduras se escandalizaron cuando resultó electo y, de inmediato, iniciaron toda clase de conjuras para debilitar su mandato. Esta conspiración condujo a que más adelante se llegara a quemar la biblioteca de Dionisio de Herrera".

Por su parte, Antonio R. Vallejo, apunta: "Los enemigos de jefe Herrera habían hecho entender a los pueblos que era hereje, masón y enemigo de la iglesia".

Esta situación fue aprovechada por Manuel José Arce, el presidente de la Federación, que de esta forma comenzó a cumplir con los compromisos asumidos con la aristocracia feudal y con la iglesia recalcitrante.

Arce, se había destacado "como un independentista radical" pero "por ambiciones de diversa naturaleza entró en compromisos con los criollos aristócratas para llegar a la Presidencia y mantenerse en el cargo".

Aprovechándose de la situación que vivía Herrera, Arce se alió con la Iglesia para derrocar al primer mandatario hondureño el 10 de mayo de 1827, en el marco de una acción militar encabezada por José Justo Milla. Herrera fue apresado y mandado a Guatemala con una custodia de sesenta hombres.

Morazán y su papel histórico

Al caer el gobierno de Herrera, entró a la escena un hombre que pasó a la historia: Francisco Morazán, de apenas 32 años, que comandó un ejército para combatir al enviado de Arce.

Sin embargo, Morazán fue derrotado por las fuerzas de Milla y encarcelado en el presidio de Comayagua donde se fugó audazmente trasladándose a Nicaragua donde organizó un ejército más fuerte y numeroso con el que retornó a Honduras.

Con este ejército derrotó a Milla el 11 de septiembre de 1827 en La Trinidad, Sabanagrande, por lo que Milla salió huyendo hacia Guatemala. Luego Morazán se trasladó a El Salvador donde el 6 de julio de 1828 salió victorioso en la batalla de Gualcho y el 9 de octubre de 1828, fueron vencidas las fuerzas federales en los llanos de La Pava y la hacienda San Antonio.

Liberadas Honduras y El Salvador, Morazán recibió la adhesión de una fuerza que en Antigua se había rebelado contra Arce y organizó el Ejército Aliado Protector de la Ley con el cual entró victorioso a Guatemala el 13 de abril de 1829. Enseguida abandonó Guatemala para ocupar la jefatura del Estado de Honduras pero estuvo poco porque el 28 de julio viajó a Guatemala para hacerse cargo, el 6 de septiembre de 1830, de la Presidencia de la República Federal de Centroamérica.

Ya como presidente, el prócer unionista aplicó una serie de medidas que afectaron al clero, a la aristocracia feudal y conservadora y a la pretensión británica que amenazaba con invadir las provincias. De esta forma se ganó la enemistad que le costó la vida doce años después en Costa Rica, el 15 de septiembre de 1842.

La disolución de la Federación y el fin de un proyecto

Morazán estuvo dos períodos en la presidencia de la Federación. El año de 1838 fue clave para la historia de la región. El héroe tuvo que lidiar contra Rafael Carrera, un "indio analfabeto y salvaje", como lo califican los historiadores, pero un "hijo del Altísimo", para la Iglesia que, en confabulación con las fuerzas oscurantistas, lo utilizó para terminar con el proyecto unionista.

Morazán lo derrotó en varias ocasiones pero Carrera no se resistió. "En estas condiciones difíciles", dice Becerra, "Nicaragua rompió el Pacto Federal el 30 de abril de 1838 lo que influyó sin duda alguna para que el 30 de mayo del mismo año el Congreso Federal declarara disuelta la Federación y libres de compromisos a los Estados". Aquí murió una república que hoy caminaría por mejores derroteros.

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La casa en la que nació Dionisio de Herrera en Choluteca, el 9 de octubre de 1781. El prócer de la Patria, fue jefe de Estado de Honduras de 1824 a 1827.
La casa en la que nació Dionisio de Herrera en Choluteca, el 9 de octubre de 1781. El prócer de la Patria, fue jefe de Estado de Honduras de 1824 a 1827.

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