El nuevo telescopio espacial Herschel demuestra su potencia en una imagen que ha sacado de lo que hasta ahora, a los ojos de los astrónomos, no era más que una nube de polvo opaca en la constelación del Águila, a mil años luz de la Tierra.
Resulta que en esa masa polvorienta, que ningún telescopio infrarrojo hasta ahora era capaz de penetrar, se están formando unas 700 nuevas estrellas entre filamentos multicolores.
"Gracias a la gran sensibilidad del Herschel los astrónomos logran la primera imagen del interior de esa nube", afirma la Agencia Europea del Espacio (ESA). Ésta fue tomada el 24 de octubre con dos de los instrumentos del telescopio, que inició la fase de observaciones científicas el pasado verano.
De las 700 condensaciones de gas y polvo que acabarán siendo estrellas formadas, los científicos consideran que unas 100 están en las primeras fases de formación, son protoestrellas pendientes de que la fusión nuclear se encienda en su interior para empezar a brillar. Las otras 600 no están suficientemente desarrolladas aún, así que serán la siguiente generación de astros.
