Todo comenzó hace muchos años con una simple afición de coleccionar las valiosas insignias y pines que gracias a su destreza y esfuerzo se ganaba en el movimiento Scout de Honduras. Aquel adolescente esbelto, de piel morena y de ojos pequeños en ese entonces nunca imaginó que su pasión llegaría a convertirse en una verdadera herramienta para conservar y promover la cultura de su país y el mundo entero, el es Roberto Andonie, fundador y propietario del Museo Santa María, ubicado en la pintoresca ciudad de Valle de Ángeles, a pocos minutos del casco urbano de Tegucigalpa. Una extensa galería de fotografías, antigüedades, armas de fuego, monedas, billetes, vitrolas, radios, consolas, máquinas, relojes y otros objetos antiguos forman parte del inmenso tesoro cultural que se refugia en la sala.
LA HISTORIA DETRÁS DEL OBJETO La idea oficial de fundar un museo para exponer aquellos recuerdos de la Tegucigalpa del ayer surgió para el agrado de los visitantes, que día a día lo visitan admirando cada uno de sus tesoros, apoyando de esta manera la educación y elevando el conocimiento de la cultura en los hondureños y extranjeros.
En cada una de sus piezas hay un recuerdo escondido que poco a poco Andonie explica a sus visitantes, por ejemplo, dentro de su inmensa galería fotográfica se encuentra una curiosa imagen del ex presidente estadounidense Bill Clinton, cuando apenas era un joven scout y visitó al presidente de aquel entonces, John F. Kennedy, sin imaginar que treinta años después también se convertiría en presidente de los Estados Unidos. Y es que formar parte de la cultura nacional no es para todos, se requieren dotes especiales, conocimiento pleno de lo que se proyecta y sobre un amor inmesurable por lo que se hace, todo esto y más reúne este talento nacional y lo plasma en cada una de las piezas que conforman su rincón cultural.
Al entrar el visitante observa un dúo de paredes repletas de imágenes de aquella Tegucigalpa del ayer. Enseguida, hace un recorrido por el resto del museo y se encuentra con una colección de vitrolas y tocadiscos que datan de 1900, sin embargo eso no es todo, junto a cada una de ellas se observa una incalculable recopilación de acetatos que sin duda deleitaban a las personas en aquellas épocas.
Continuando con la historia que posee cada elemento, los medios de comunicación seguro que aguardan parte de lo suyo en ese lugar, pues desde las aparatosas cámaras de esos tiempos, lentes y filmadoras que usaban los reporteros pueden apreciarse a la enorme galería.
creación DEL MUSEO. El 1 de octubre de 2006 fue la fecha en la que Andonie inauguró el Museo de Santa María en Valle de Ángeles. Desde ese momento hasta la fecha le han visitado cientos de nacionales y extranjeros, entre los que se puede recordar la exclusiva visita de Hugo y Lizeth Lorens como embajadores de los Estados Unidos en Honduras el 18 de enero del presente año.
Esta, entra otras importantes firmas de su libro de visitantes, da valor agregado a la interesante experiencia que se obtiene al visitar el lugar, ubicado estratégicamente en la entrada a la ciudad de Valle de Ángeles, primera bocacalle a la derecha al fondo, cada visitante deja su huella plasmada en el interior del mismo y de esa forma alimenta el patrimonio cultural que este sitio preserva.
El conjunto de billetes y monedas nacionales y extranjeras también es parte de la comitiva que le recibe al entrar a este sitio, pues cada turista se encarga de enriquecerla con muestras propias o de circulante diario.
Con la carta musical que se ofrece al ingresar en el recinto usted puede experimentar la placentera sensación de las vivencias sesenteras y ochenteras que sin duda le remiten a inolvidables experiencias de su juventud, eso solo se logra si se tiene el gusto y la dedicación que el fundador le impone al museo para de esta manera transportar a cada visitante al momento que quiere evocar en aquel maravilloso lugar.
Quizás existan muchas personas que al igual que este varón han intentado demostrar cuan hermosa es la tierra en la que habitan como lo es Tegucigalpa, en medio de parques, monumentos y famosos edificios con rica historia y atractivo cultural, transportando a niños y adultos a un precioso pasado lleno de recuerdos nostálgicos de aquellas épocas.
Una vez terminado el atrayente recorrido, las personas suelen hacer la siguiente interrogante: ¿Cómo hace Roberto Andonie para obtener estos invaluables tesoros culturales? La respuesta es sencilla y fácil de comprender, este refugio se alimenta de la colección familiar y propia de su propietario así como de las valiosas donaciones que uno que otro visitante o amigo particular le obsequia al conocerlo.
Lo importante del legado de Andonie es su iniciativa unida a un regalo cultural que hoy en día forma parte de las costumbres y tradiciones guardadas celosamente en el museo.
Para finalizar con la encantadora experiencia en la que se deleita con esta cuna de riquezas, nada mejor que un completo peregrinaje por la bella y fascinante ciudad de Valle de Ángeles y disfrutar en vivo de las maravillas que ofrece el municipio.