Los dirigentes de 13 países donde todavía viven tigres, manifestaron una voluntad política inédita durante una cumbre consagrada a la supervivencia de este animal, que debe desembocar en un fondo de 380 millones de dólares.
“Es un acontecimiento histórico. Es como un sueño que se convierte en realidad”, declaró entusiasta el jefe de la delegación india, Satya Prakash Yadav, responsable del ministerio de la protección del Medio Ambiente.
Aunque los tigres, por su ferocidad y astucia, serían la personificación del poder en su hábitat natural, es evidente que han quedado casi indefensos frente al hombre.
Los tigres han sufrido la destrucción de su hábitat selvático a causa de la actividad maderera y la construcción, en tanto que los cazadores furtivos diezman las poblaciones de esos felinos, a los que matan para quitarles la piel o vender partes de sus cuerpos, que son muy preciadas en la medicina tradicional china.
Declarado defensor de la naturaleza silvestre, el primer ministro de Rusia, Vladimir Putin llamó a la comunidad internacional a salvar el tigre de la “catástrofe”.
India y China están en el centro del problema, el subcontinente indio es el hábitat de la mitad de los tigres existentes y representa 54% de los casos de caza furtiva, mientras que los chinos son los principales consumidores de productos derivados, utilizados en la medicina tradicional.
Los participantes en la cumbre aprobaron esta semana una declaración que tiene por objetivo “duplicar el número de felinos de aquí a 2022”, próximo año del tigre, según el calendario chino.
Su número ha disminuido en un siglo de 100,000 a 3,200 y tres especies han desaparecido completamente.
