En su voz, corazón y dedos lleva plasmada la historia de Honduras, en las páginas de sus más grandes satisfacciones: la radio, el periodismo y la escritura.
Su nombre resuena con el pasar de los años, y no hay cabina que pueda escapar de este multifacético locutor, periodista, escritor, historiador, policía y actor.
Él es Mario Hernán Ramírez, quien a sus 77 años está próximo a cumplir 60 años de trayectoria periodística con nuevos proyectos y libros por publicar.
Pasión por los micrófonos y las cabinas. Honduras lo vio nacer en la llamada "ciudad de los poetas", Comayagüela, un 5 de marzo de 1934, en el hogar de Petrona Paula de Jesús Ramírez y Fernando Ramírez.
Su vida trascurrió enmarcada en el sueño de ser abogado, tanto en su amada escuela Lempira como en el instituto Honduras y en el Central Vicente Cáceres. Pero lo que se lleva por vocación en la sangre no se oculta y esa fue la razón de que su vida diera un cambió radical.
A sus 17 años descubrió su pasión por la radio, lo que le abriría muchas puertas y potenciaría su don innato.
"Radio Comayagüela quedaba exactamente a media cuadra de mi casa. Todos los días pasaba por la radioemisora y miraba entrar estudiantes de secundaria y algunos universitarios. Con cierta curiosidad y envidia me decía: ¡Podría ser yo locutor!, e inspirado por este deseo y anhelo tomé valor y decidí ir a probar suerte", manifestaba con una sonrisa Mario Hernán.
"Me armé de valor y entré donde ‘Beto’, el fundador de la radio (que en paz descanse) y le dije: Quiero ser locutor y me gusta la radio, y me dice: Andá que te prueben allá arriba con ‘Pichirilo’, un señor que hacía las pruebas. Para mí la sorpresa, me dijo: No tenés madera. Al salir paso al frente de ‘Beto’, que me preguntó ¿Cómo te fue?, y al saber que mal y todo resignado, decidió realizarme nuevamente la prueba y gracias a eso estoy aquí", expresó el escritor.
Con ese gran logro, sus intensas prácticas y fuerte tono de voz de locutor, ganó en su casa el apodo de "Tronadera".
Comenzó su carrera en el periodismo el 13 de abril de 1952 en la aclamada emisora Radio Comayagüela, que lo recibió y en la cual estuvo hasta cuando Manuel Villeda Toledo se separó de HRN y fundó Radio Centro.
"En 1960 Manuel Villeda creó Radio Norte mandándome a mí como director de prensa, en el mismo tiempo en que habían hecho las paces con Ferrari y fundaron lo que hoy es Emisoras Unidas", precisó recordando esos años.
De manera alegórica el escritor destaca que: "Nunca en mi vida he ganado tanto dinero. Tenía el mejor sueldo que podía tener, pues don Manuel me daba la oportunidad de anunciar muertos a 10 lempiras por cada mención, los muertos eran escasos pero la gente en la zona norte le gustaba anunciarlo. Pero ni el sueldazo me detuvo porque me regresé a nueve meses a Tegucigalpa", indicó.
Además de llevarse esas primicias noticiosas y reportar los hechos, este talentoso hombre compartió a lo largo de su escalada por el periodismo los micrófonos con los grandes de la radiodifusión: Herman Allan Padgett, Gustavo Cadalso, Jorge Figueroa Rush, Gustavo Acosta Medina, Efraín González, Honorio Claros Fortín y León Paredes Lardizábal, entre otros.
Las más grandes satisfacciones. Con entusiasmo, este cronista precisó que las grandes satisfacciones de su vida se las ha dado la radio, a través de la cual conoció tres continentes, se formó como profesional y adquirió anécdotas enriquecedoras.
Experiencia que no solo sirvió al periodista sino que impulsó a un creativo escritor que llena con ingenio muchas historias plasmadas en las letras hondureñas. Su primera obra fue "Mundo infantil", un libro para la infancia en 1979. Posteriormente a este primer intentó en las letras decide realizar en 1990 "Calendas", un libro de anécdotas e historias jamás contadas de la vida real.
Una de las inspiraciones del artista es el poeta Juan Ramón Molina, y junto a 12 molinianos más, llamados "Los locos del Guanacaste" pertenece desde 1970 al Comité pro monumentos a Juan Ramón Molina. En 1994, "Los locos del Guanacaste" escribieron una obra documentada del periodista y poeta hondureño.
También creó la obra "Encuentro de dos mundos", para el V Centenario del Descubrimiento, de 1992. Su más reciente publicación es "Gargantas de oro", en 2010.
En proyectos está pendiente publicar la biografía de Magda Argentina Erazo, la primera mujer periodistas graduada en la Escuela Superior de Profesorado y "Navegando entre siglos".
Multifacético. Combinar su carrera de periodista con la vida policial investigativa fue un giro inesperado, pero también, como expresa Ramírez con tanta elocuencia y sinceridad, una aventura.
"En el tiempo de la Guardia Civil, cuando aconteció lo de Los Laureles en 1961, Telmo Fálope era el jefe del departamento de Delitos en la Policía de Seguridad y renunció en protesta por lo ocurrido. Entonces me llamó Marcelino Ponce, el entonces relacionador público de la institución, para ofrecerme una vacante en Delitos contra las Personas y la Seguridad".
"Y aunque no soy policía, acepté, porque ganaba como 250 lempiras y ahí me ofrecían como 800 lempiras", acotó Mario.
Esta experiencia de tres años durante los cuales ejerció como jefe de Inteligencia de la Policía de Investigación, departamento que pertenecía a la Guardia Civil, (hoy Guardia Preventiva), le permitió tomar cursos rápidos de policía en Panamá, Washington y Colombia. Este capítulo se cerró el 3 de octubre de 1963, el día del golpe de Estado.
Pero este intrépido hombre también se desempeño en el área de las relaciones públicas en el Ministerio de Cultura y Turismo, en el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado (SANAA) y la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi). Además incursionó en el séptimo arte, actuando en dos películas de largometraje: "El cuerpo extraño" y "El último secuestro".
Un hombre de éxito y una sola pieza. Al hablar de Mario Hernán Ramírez las personas se remontan a un hombre humilde, honesto y perseverante, pero sobre todo exitoso a nivel familiar y profesional.
A lo largo de su trayectoria ha ganado una serie de reconocimientos como: Medalla de Oro, por 25 años de servicio a la patria, en los campos de la radiodifusión nacional en 1978, otorgada por la Asociación de Prensa Hondureña (APH).
Premio Nacional de Periodismo Céleo Murillo Soto, del Concejo Metropolitano del Distrito Central, durante 1980.
Premio Nacional de Periodismo Paulino Valladares, otorgado por la APH al mejor columnista del año: 1993-1994.
Placa y Pergamino de Honor al Mérito, de la Academia de Geografía e Historia, 2006.
Acuerdo del Consejo Central del Partido Liberal instituyendo el premio anual de periodismo Mario Hernán Ramírez, mayo 2007.
Y los más prestigiosos galardones, Alejandro Castro y Medardo Mejía en 2008 y 1990. Con cierto humor el impetuoso hombre de la radio comenta que "me han otorgado todos los premios para periodistas, gracias a Dios, menos el Álvaro Contreras, que está destinado como un premio para un grupo de colegas. Pero no me puedo quejar, todo lo que soy se lo debo al periodismo, definitivamente".
En la época en que los cronistas fueron protagonistas, este hombre supo combinar su vida profesional y familiar, por ello siempre ha estado rodeado de afecto y cariño.
Don Mario Hernán está casado con doña Elsa Ramírez de Ramírez, madre de cuatro de sus once hijos, quien es su esposa, confidente, amiga y asistente.
La vida le ha puesto muchas pruebas a este multifacético hombre, pues una reciente degeneración bascular y derrame le han demostrado en la vida que la familia es lo más importante.
"En estos 32 años de matrimonio ella es mis ojos, manos y todo, porque después del derrame cerebral que tuve a hace siete años, que dejó toda la parte izquierda de mi cuerpo muerta, ella me cuidó siempre con amor. Sin el apoyo de mi esposa no sería nada, ella investiga y hace tres años se hizo locutora, porque estoy perdiendo la visión. En estos momentos ella está estudiando periodismo, para quedar con el noticiero que tenemos, porque el título se necesita para estar colegiado y ejercer", manifestó con cariño.
La radio hoy en día. Para este periodista la radio ha mejorado increíblemente, teniendo un cambio radical en la tecnología y el equipo.
Pero manifiesta que es lamentable que antes solo las personas que tenían talento para locutar trabajaban en la radio y hoy en día cualquiera locuta. Porque esta profesión era exclusiva de quienes tenían vocación para la radio.
"Veo hoy en día una diferencia enorme, antes uno trabajaba por vocación. Nunca he tenido carro, pero ando con mi conciencia tranquila. A mí nadie me señala, desgraciadamente ahora hasta un egresado rápido se hace millonario y quién sabe cómo. Pero para mi mayor inspiración es la radio y considero que su papel sigue y será vigente por siempre", detalló con orgullo Mario Hernán.
Proyectos. Las pruebas y los éxitos no han hecho que este locutor cambie su deseo por ejercer el periodismo. Lo realiza diariamente y en donde se mantiene presente siendo un referente de la comunicación.
"Hacemos un programa en Radio Comayagüela que tiene treinta y cuatro años, de 5:30 a 6:30 de la noche. Se llama Mensajero Informativo y ese es mi machete, nos sirve para vivir, con el que se hace lo necesario y a veces se paga solo el espacio. Debido a la pírrica pensión que nos da el Instituto de Previsión del Periodista tengo que trabajar aunque estoy jubilado. Es vergonzoso que de pensión me den 1,400 lempiras y la verdad, hoy en día ¿quién vive con eso?", cuestionó Ramírez.
Pero nada impide que este periodista lleve su pasión y su vocación arraigada en su venas, porque con limitantes él continúa dictado conferencias, trasmitiendo al aire y presentando nuevas obras.
Su más reciente trabajo es "Gargantas de oro de la radiodifusión hondureña", libro que es una enciclopedia con perfiles radiofónicos de 619 páginas, en veintitrés capítulos con doscientos setenta y ocho fotografías.
Esta obra es la primera recopilación desde los inicios de la radio en Honduras en el año de 1928 hasta la fecha.
Además el periodista expresa que "también trae la historia de la televisión, basada en la tesis de Marcio Moya, quien se la facilitó, en donde de manera completa está documentada en una entrevista con don Fernando Lardizábal".
Este obra es de sumo interés para todos los periodistas. Con el deleite de estas historias contempladas en 128 voces destacadas de la radio y más de 500 personajes conocerán con lujo de detalles esas glorias periodísticas y el surgimiento de esos espacios radiales.
La elaboración de este trabajo le llevó 10 años a don Mario y realmente no cuesta lo que vale, pero es lamentable que la gente no valore este trabajo, que desde su publicación no ha vendido lo esperado. "Lo que hago con mi señora es andar vendiendo los libros en la calle, porque no se ha pagado ni siquiera la edición que costó ciento sesenta mil lempiras", acotó el artista.
"Mis sueños se me han cumplido, pero todavía me queda un libro por escribir, que es mi mayor anhelo, ya tiene un nombre y es ‘Navegando entre siglos’, en donde relato las historias de Honduras nunca antes escritas de 1920 hasta la fecha, que será enriquecida con diversas fotografías de momentos históricos y espero que se me cumpla mi mayor aspiración, el publicarlo".