Obstáculos ha tenido diversos en la vida, de esos que a cualquiera lo hacen claudicar.
Pero Javier Orlando Salgado no desmayó. Un accidente deportivo lo dejó ciego y llegó al extremo de pensar en quitarse la vida.
Un llamado al corazón y al ego que le inculcó su padre lo hizo reflexionar para pasar del joven que dormía dentro de un carro viejo y empacaba pan a ministro asesor de discapacitados del gobierno de Porfirio Lobo Sosa.
La historia de Salgado es un compendio de actos de derrotas y recuperaciones, y los detalles de esas vivencias las comparte en la siguiente entrevista con EL HERALDO.
¿A los cuántos años perdió la vista?
En 1998 perdí la vista, tenía 18 años, quedé ciego producto del desprendimiento de retina a consecuencia de un golpe que me di cuando jugaba baloncesto. Fui perdiendo la vista de forma gradual.
¿Estaba estudiando en ese tiempo?
En ese entonces yo trabajaba y estudiaba. Trabajaba en un taller mecánico, estudiaba en el colegio Perpetuo Socorro.
No me crié con mis padres, me crié solo y sufrí en ese entonces la muerte de mi abuela.
¿Cómo hizo si primero le tocaba mantenerse y luego le sucede lo del accidente?
Eso fue algo trágico, porque cuando muere mi abuela, que fue la que me crió, entonces quedé desprotegido totalmente.
Cuando mi abuela murió mis padres me enviaron a la escuela militar para que yo no me degenerara, en el año en que estuve logré sacar el curso de paracaidismo, saltos de combate; eso fue cuando tenía 17 años y medio; luego salí y después de eso fue que perdí la vista.
¿Qué hace al salir de la escuela militar?
Cuando salí me dediqué a la mecánica, pero me estanqué al perder la vista, quedé en coma 16 días por el golpe, choqué contra el poste del tablero porque me empujaron.
Yo sentía que no tenía razón de vivir, estaba desprotegido porque mi padre vivía en Olanchito, mi madre aquí y yo siempre me había valido por mí mismo en la vida y uno llega a un grado en el que solo piensa en matarse.
¿Intentó suicidarse?
Sí, no me da pena decirlo, lo pensé más de una vez, pensé en intoxicarme o cortarme las venas ¿por qué no?, si ya no había solución para mí.
Yo sufrí un año de amargura cuando perdí la vista, mi padre me llevó a Olanchito, Yoro, y pasaba encerrado en mi cuarto llorando amargamente, pero las palabras de mi padre fueron estas: "Lo que te puedo dejar son unos cuantos lempiras que te pueden durar un poco y ¿qué vas a hacer después?, ¿vas a hacer un parásito de la sociedad?, ¿no pensás salir adelante?
Esas fueron palabras que me calaron muy duro y decidí salir adelante. Mi padre me internó en un centro de rehabilitación en Santa Lucía, a modo de que aprendiera sobre la vida del ciego y así fui estudiando.
En el tiempo en que mi abuela se enfermó y murió, yo llegué a vivir dentro de un carro viejo, yo trabajaba en un taller, el taller se llama Los Magníficos.
¿Por qué se fue a vivir a un carro?
Porque no era compatible mi carácter con el de mi padrastro y por eso me fui a trabajar y a vivir en el carro.
Me tocó vivir sin estar junto a mis dos padres porque se separaron.
¿Probó droga?
Ummm... sería mentiroso decirte que sí; me ofrecieron drogas, pero no las probé, sí probé cigarrillo. Ahora en ocasiones me tomo una o dos cervezas.
¿Qué estudió?
Estudié terapia física, soy licenciado en rehabilitación física.
Le cuento que antes trabajé como empacador de pan en una panadería, porque metía papeles y no me resolvían nada, pero gracias a Dios me resolvieron en la Secretaría de Salud, tuve un contrato de un año.
Fui terapista físico y después me llamaron algunas organizaciones. De forma posterior me nombraron presidente de la Asociación Nacional de Discapacitados de Honduras, por dos períodos consecutivos.
¿Lo han rechazado?
(Sin vacilar contesta haciendo un gesto de admiración) ¡Ah!, eso pasó a cada rato, siempre fui discriminado por la ceguera y eso es uno de los factores por los que uno se decepciona de la vida, que se mofen de ti.
¿Cómo logra entrar a la vida política?
Bueno, yo escucho muchos libros, admiro a Abraham Lincoln, a George Washington y me di cuenta que Lincoln dijo que el medio para el desarrollo de un país podía estar en la política, entonces pensé que un medio para el desarrollo de las personas con discapacidad también tenía que ser la política.
En una ocasión llegó a mi oficina Valentín Aguilar a pedirme que me uniera a su movimiento para aspirar a diputado y aspiré a ese puesto, me uní al movimiento de Mario Canahuati, pero no gané en las internas .
Pero después me llamaron el presidente Porfirio Lobo, María de Antonieta de Guillén y Ricardo Álvarez para pedirme que fuese parte del Comité Central del Partido Nacional y me preguntaron qué puesto quería en el Comité y yo desconocía qué era el Comité.
Les dije que yo quería un puesto, pero que yo no fui llamado a ser cola, fui llamado a ser cabeza y solo me quedó viendo Ricardo, dicen.
Entonces me dieron la vocalía 6 de 50, que es una de las más altas.
Luego integré el gabinete de discapacitados en la campaña del presidente Lobo, trabajamos fuerte en la campaña.
¿Cuándo le llamó el Presidente?
El 29 de diciembre de 2009 me reuní con la designada presidencial María Antonieta de Guillén en la casa de ella y le presenté mi trayectoria en las organizaciones, le hablé de mi carrera política, corta, pero muy comprometedora.
El 15 de febrero me llama el presidente de la República Porfirio Lobo y me dice que quiere que forme parte de su gabinete como ministro asesor en materia de discapacitados, lo que resultó una sorpresa para mí por todo lo que había vivido; vivir solo, entre el hambre, perder a mi abuela y perder la vista...
Yo no creía lo que me ofrecía el Presidente, yo iba a Casa Presidencial a juramentarme y nadie sabía, no hice buya porque decían que a la gente la regresaban de la entrada y cuando yo entraba me decía: "¡vamos!, !vamos! que todavía no me regresan; iba subiendo las gradas y todavía no me deportan".
Ya estando allá el Presidente me recibió, me abrazó y me presentó a su asistente Diana Valladares, y me juramentó el 17 de febrero, lo que representó un gran logro para mí y mi familia.
¿Es difícil luchar contra la discriminación?
Si, es difícil, porque hasta tu propia familia te discrimina y creo que es una lucha diaria que uno tiene que enfrentar, pero creo que la vida sigue y gracias a Dios tengo una linda familia, tengo dos varoncitos y eso para mí es una gran dicha.
¿Hay discriminación en el gobierno?
Te respondo como político o como una persona común y corriente.
¿Contésteme con la verdad?
Perfecto, con la verdad. Sí, sí hay discriminación en el gobierno, en el gabinete. Soy el primer ministro con discapacidad visual que llega a este puesto, tú te das cuenta quién te da la mano y quién no.
El primero que me da la mano en el gabinete es el presidente Lobo.
¿Hay ministros que no le dan la mano?
Uff, sí, hay varios.
¿Por qué no le dan la mano?
No sé, mira, no soy moneda de oro para caerle bien a todos, yo sé que hay ministros que no les gusta llevarse con personas que tienen discapacidad, pero la mayoría sí.
¿Quiénes no le dan la mano?
Bueno, me dan la mano la mayoría: Miguel, Áfrico, Diana, pero como somos tantos no se dan abasto, creo que el que casi nunca me ha dado la mano es César Ham.
¿Cómo conoció a su esposa?
Nos conocimos estudiando, fuimos a un viaje a Tela, pero ahí no fue amor a primera vista ¡ja, ja, ja, ja, porque ambos somos ciegos!
¿Cómo se pueden enamorar dos personas ciegas?
Por su actitud, yo la analizo muy bien, su forma de hablar, su forma de ser, de expresarse, para mí la expresión vale mucho; su comportamiento, su semblante, sobre todo su porte.
¿Todo eso lo logra percibir?
Claro, yo te puedo decir cómo me estás viendo sin necesidad de verte.
¿Cuánto tiempo estuvieron de novios?
Dos años.
¿Sus hijos cuántos años tienen?
El primero 7 años, se llama Javier Jafet, y el segundo tiene 4 meses, es Jereme Javier. Ellos no tiene ceguera, la ceguera mía y de mi esposa no es congénita, mi esposa perdió la vista a los 8 años.
¿Qué tan complicado es criar hijos estando ciego?
No, no hay ninguna complicación, solo que hay que imponer su carácter, ganarse el respeto de ellos y mi hijo mayor ya sabe que sus padres no miramos, él es un hijo excelente, para todo nos pide permiso y cuando alguien quiere tocar algo de la casa él nos avisa.