Dentro de Casa Presidencial, en un salón ligeramente iluminado y lleno de retratos de expresidentes es la locación en donde Humberto Palacio Moya expone su anecdótica historia.
De semblante dominante, serio y hasta "autoritario" en el hogar, como él mismo se describe, el exdirector de fiscales del Ministerio Público es un hombre formado en la litis (procurar en los tribunales) y en las labores del campo.
En sus tiempos como funcionario de la Fiscalía -dice- no solo persiguió criminales, sino que a compañeros que se desviaron del camino de la legalidad y otros servidores públicos que pidieron su cabeza de la institución.
Su amigo de la infancia, el presidente Porfirio Lobo, le llamó para que fuera su consejero legal, cargo del que al salir buscará escribir un libro.
¿Siempre deseó ser un hombre de leyes?
No, le voy a contar que mi papá era un ganadero y agricultor y yo pensaba estudiar solo para obtener un título, así de sencillo, sin orientación y sin nada, pero como estudiante y miembro activo de los tribunales de justicia en los juzgados de letras que se situaban en el barrio La Hoya, que por cierto trabajaba con su padre, el abogado Francisco Flores (se refiere al padre del redactor de la entrevista) ;ahí empezó mi pasión y a pesar de que mi padre me había dicho que yo era parte integrante de una fortuna que me iba a donar en ese momento, de repente hubo una catástrofe de tipo social porque llegó el gobierno de (Oswaldo) López Arellano, un gobierno populista y se creó la ley que se conoció como decreto número ocho donde se expropiaron a todos los ganaderos.
¿Cuánto le expropiaron a su papá?
A mi papá le expropiaron 500 manzanas y no le pagaron absolutamente nada, se cortaron los cercos, arruinaron los tractores...
¿Se quedó sin herencia?
Ya no había herencia y esa situación provocó que mi papá enfermara y no volviera a pasar por sus propiedades que estaban frente a la hoy Universidad Nacional de Agricultura.
¿Cómo hizo para levantarse?
Lo que pasa es que mi papá perdió todo lo cultivado, arruinaron los tractores, machetearon al ganado y la dejaron inculta, y esa es la que nos tocó cultivar y es la que tenemos, son unas 220 manzanas apenas.
Después me apasioné por el mundo jurídico, me fui a Roma a estudiar derecho penal y criminología, estuve tres años en la escuela de especialización de derecho penal y criminología en vocoferri de la Universidad de la Sapiensa.
Mi hogar lo componían mis dos padres y 8 hijos, dos varones, el primero y el último de la camada y 6 mujeres de las cuales tres ya murieron.
En la década de los 70, cuando estudió, fue una temporada de mucha vida bohemia, ¿fue bohemio?
Bueno, en realidad me gustaba mucho el deporte, jugué fútbol, volibol y básquetbol.
A nosotros nos tocó jugar baloncesto en canchas de tierra.
Y sí me gustaba el baile, la música, pero ahora el deporte lo veo como algo mercantil.
¿Bebía?
Eh, (vino de coyol), de ese que hacen en Olancho, la chicha, la cerveza, porque nunca fui santo ni voy a ser santo jamás; tampoco voy a aparentar ser santo, pero sí fui un hombre bastante entusiasmado en mi colegio, el 18 de Noviembre, y en las actividades culturales participaba muchísimo.
¿Qué cargos tuvo en el Poder Judicial?
Primero fui escribiente del Juzgado de Letras Segundo de lo Criminal (hoy juzgados unificados) que tenía jurisdicción en los casos de Comayagüela.
Después fui secretario del mismo juzgado, luego se me mandó a Catacamas, en el Juzgado de Letras Seccional de Catacamas; yo lo fundé, capacité a la gente y cuando lo dejé funcionando me regresé para Tegucigalpa.
¿Cómo llega a la Dirección de Fiscalías?
Llegué por una negociación, yo llegué sin ningún compromiso, yo no tenía compromiso ni del Partido Liberal ni del Partido Nacional y gracias a Dios por eso mi trabajo fue limpio.
Había una negociación, escogieron al fiscal general (Edmundo Orellana) y el fiscal general pidió una lista de cinco abogados para escoger al director de Fiscalías, los primeros cinco no los quizo, los otros cinco no los escogió y de repente dijo que mejor por qué no se nombraba a Humberto Palacios Moya que está trabajando y es un hombre honesto. Me sentí libre porque igual procesaba nacionalistas y liberales.
¿Le da pesar no haber procesado a alguien cuando laboró en el Ministerio Público?
Sí, mucho.
¿Quiénes?
No le podría decir porque dentro del Ministerio Público yo investigué a ciertos fiscales que tuvieron cierta relevancia y yo sabía de ciertas actuaciones.
¿Fiscales conocidos?
Conocidos del mundo jurídico todavía están ahí, yo pues los estaba persiguiendo y en ese momento ordenaron que a mí se me cortara el cargo.
¿Quién lo ordenó?
No sé quién lo ordenó. A mí el fiscal general Ovidio Navarro me había dado las garantías para que siguiera trabajando y, bueno, una de las causas (para separarlo) fue por un caso de corte de madera en Olancho en un caso en donde otras autoridades fuera del Ministerio Público estaban involucradas y le dijeron al fiscal que ya no convenía que este señor siga siendo director de fiscales.
¿Qué casos llevaban los fiscales que investigaba?
Eran dos del crimen organizado, de los demás no, ellos sabían que yo los investigaba, uno de ellos ya salió.
¿Por qué no es fácil meter preso a los corruptos?
Porque no existen los instrumentos de investigación que deberían haber, además de que hay personas dentro de los ministerios que son especialistas en brindar los instrumentos de corrupción al nuevo funcionario (jefe) que llega y esos nunca salen.
¿A los fiscales les exigía?
Algunos fiscales se me enfermaban por la presión que tenía de mi parte de que me informaran sobre los avances de las investigaciones. En una ocasión una fiscal, la mandé al neurosiquiátrico por esa presión.
¿Quién es su esposa y a qué se dedica?
Ella es abogada, pero no ejerce la profesión, más bien se dedica a trabajar en otras áreas, como maestra.
¿Cómo se llama?
Lessy Guifarro Mena.
¿De Olancho?
No, ella es de La Ceiba, a ella la conocí cuando ella se fue a pasear a Olancho y lamentablemente me conoció ¡ja, ja, ja!
¿Cómo es como padre?
(La respuesta es inmediata)
Estricto, a mis hijos jamás, jamás les permití que me dijeran algo fuera de lo normal y rara vez conversaba como amigos, siempre fue una relación autoritaria.
¿Así fue su padre?
Así fue mi padre, exactamente.
¿Cuántos años dio clases?
Yo fui catedrático de la Universidad Nacional Autónoma durante 34 años y de ese tiempo durante 8 años los dediqué a investigación, primero fui miembro y luego director de investigación jurídica. Hicimos 32 libros sobre derecho de familia, sobre derecho notarial, proceso, procesal penal, derecho penitenciario y otros importantes para la cultura jurídica.
Yo escribí libros sobre privación de libertad de menores e investigaciones sobre libertad de expresión, pero ahí están en las bibliotecas, porque a la gente no le gusta leer.
¿Cómo llega a ser asesor del Presidente?
Con Porfirio Lobo somos amigos desde la infancia, nos conocimos allá con las novias en los pueblos, jugando mables, matando pajaritos con ondas (resorteras) y nos llevábamos muy bien, con sus abuelos.
Cuando terminamos la escuela se vino a Tegucigalpa a estudiar en el colegio San Francisco, yo me quedé en el 18 de Noviembre porque tenía menos posibilidades económicas y así crecimos, nunca perdimos la amistad.
Cuando Lobo fue presidente del Congreso Nacional yo lo asesoré desde el punto de vista legal y le pareció bien la asesoría y ahora estoy asesorándolo acá en lo que yo pueda.
¿En qué tipo de temas lo ha asesorado?
Por ejemplo, cuando él fue presidente del Congreso Nacional, le voy a contar, el me dijo: "Humberto, viene una avalancha de homosexualidad, ya se están casando los finlandeses y los noruegos, se están casando hombres con hombres y mujer con mujer y no quiero que eso pase en Honduras". El artículo constitucional donde dice que se reconoce el matrimonio entre hombre y mujer que había que reforzarlo y ahí tengo los manuscritos que hice en mi casa en la noche, tengo esos archivos ahí para el día que quieran decir que no lo hice, ahí lo tengo.
Entonces le puse (propuse): El Estado reconoce el matrimonio entre el hombre y la mujer que haya nacido como tales de forma natural por si alguien se hace mujer u hombre por medio de cirugía y luego busque casarse con alguien del mismo sexo con el que nació. Ese artículo ahí está en la Constitución de la República.
¿Y cómo presidente del país, cómo lo ha asesorado?
Hemos trabajado con el tema de los maestros, yo le hice una historia de los maestros que han estado en rebeldía durante más de 40 años y eso fue importante para que nosotros tomáramos ciertas medidas como la declaración de emergencia por la crisis educativa.