Un escándalo político de corrupción la puso en la palestra pública desde 1993. A partir de ese momento su vida se convirtió en un libro abierto, según sus propias palabras.
María Martha Díaz Veláquez, era una empresaria, esposa y madre de tres hijos cuya vida trascurría de manera tranquila y apenas era conocida por sus más allegados amigos y familiares. Como consecuencia de su denuncias de hechos de corrupción, fue a dar a una cárcel en Estados Unidos por desacato a la ley para la protección de sus hijos, ya que estaba siendo amenazada con ser separada de ellos. Actualmente es la Ministra del Instituto Nacional de la Mujer (INAM) del cual fue una miembro fundadora hace unos 11 años.
Es en su oficina donde nos recibe, en medio de una tranquila mañana donde la conversación apenas era interrumpida por el sonido del obturador de la cámara de mi compañero fotógrafo.
¿Quién es María Martha Díaz?
Una mujer fuerte y decidida, no le tengo miedo a nada. He hecho en la vida lo que he querido. He sido bendecida por Dios porque me ha concedido todo, me ha cuidado a mí y a mi familia.
¿Cómo le afectó salir a la luz pública a raíz de un escándalo de corrupción?
Me cambió la vida totalmente, porque yo era una mujer de una vida privada. Tenía un hogar, tenía un esposo y mis hijos. Sigo teniendo ese hogar, lo único que el marido se separó. Mi vida se convirtió el algo público, no tengo nada que esconder. Sin embargo, descubrí lo que realmente soy, una gran defensora de los derechos míos y de las demás personas. Descubrí cuánto me amaba como mujer, cuánto amaba a mi país y cuánto amo a mis hijos.
¿Cómo fue la experiencia de estar en una cárcel por casi un año?
Fue muy dura, pero me fortaleció como mujer, me enseñó a desprenderme de un montón de cosas personales y vanas que no tenían sentido, aprendí realmente lo que es la vida en sí, lo que es la libertad, eso me convirtió en una defensora de la libertad. Fue la experiencia más fuerte de mi vida, de la cual salí triunfante, porque logré que mis hijos no fueran removidos de Honduras y que un pueblo se unificara en defensa de una mujer a la que no conocían y de unos niños que le partieron el alma a todo un país.
¿Qué representa René Contreras en su vida?
Es el padre de mis hijos y un hombre que amé mucho, con el que me casé pensando que era para toda la vida. Me divorcié de él amándolo pero no me arrepiento, porque tenía que hacerlo, no había vuelta de hoja. Fue doloroso darme cuenta que el hombre con la que yo compartía mi vida, cambió, se convirtió en otra persona que posiblemente siempre fue y yo no lo quise ver.
¿Sus hijos siguieron manteniendo comunicación con su papá?
Sí, ellos se comunicaron con su papá, cuando salieron del colegio, antes de eso no lo volvieron a ver. Se escribían por Internet y lo han visto en algunas ocasiones. Ellos tienen los mejores recuerdos de su padre, hasta la edad que su padre los dejó, pero ya de adultos no se han visto.
¿Qué siente ahora por René Contreras?
Nada. Hace muchísimo tiempo dejé de sentir pero tampoco guardo rencor, al contrario, a veces miró a mis hijos y veo en ellos algún gesto de él, digo pobrecito el papá de mis hijos que se perdió de esta belleza, de ver crecer a sus hijos, que se perdió de verme a mí en lo que estoy. A veces siento pena por él, porque las decisiones que tomó no fueron acertadas, no lo odio, no tengo resentimiento con él ni contra nadie en mi vida.
¿Por qué no se volvió a casar? ¿Cerró sus puertas al amor?
No, nunca, yo amo todo en esta vida. Tuve tres tesoros divinos, que son mis hijos, y para mí son lo más importante. Cuando me divorcié estaban pequeños, entonces yo no podía llevarles una persona extraña a la casa, porque eso significaba que aquella relación divina que teníamos ellos tres con su mamá iba a cambiar, porque ya venía otra persona.
Y novios ¿ha tenido?
Sí, he tenido novios, relaciones largas, hoy no, estoy dedicada a mi trabajo pero eso no quiere decir que he cerrado mi corazón, ya mis hijos son unos adultos y ya ellos entienden que su mamá no puede estar sola y si en cualquier momento de la vida en el camino que llevo me encuentro con alguien que me llene lo suficiente o con quien quiera compartir mi vida, entonces lo voy a hacer, allí le voy a avisar…
Entonces ¿sus hijos son celosos?
Sí, son celosos pero no de una manera extrema. Mi hija es un amor, la niña de mis hijos, ella tiene 28 años y tiene una carrera, vive en el extranjero. Mis varones son lo máximo, ellos son más consentidos, más relajados y fuertes como su mamá. Son mis mejores amigos, ellos me celaban más, pero ahora ellos han comprendido que su mamá en algún momento tendrá que encontrar una pareja.
¿Y cómo le gusta que la conquisten?
Ja,ja, allí sí me la puso difícil yo no les puedo decir cómo conquistarme. Mire, yo soy una mujer bien sencilla y transparente. Para llegar a mí es bien fácil, pero hay que ser transparente, igual que yo, debemos tener los mismos intereses porque eso es muy importante pero de allí no hay ninguna regla. El amor llega y lo único que hay que hacer es cultivarla para que se mantenga.
¿Ya la hicieron abuela?
No, ninguno de ellos se ha casado.
Bien, ahora es la ministra del INAM, una institución de la que fue fundadora
Así es, imagínese cómo son las vueltas de la vida, cuando yo dije que nunca más iba a regresar, que me iba a dedicar a otras cosas, pero uno puede planificar y Dios dispone, verdad…
¿Y cómo llegó aquí?
Yo no quería trabajar dentro del engranaje del gobierno porque yo soy empresaria y me identifico mucho con la sociedad civil, tendría mucha más libertad para expresarme estando en las calles si me hubiera quedado como una simple demócrata. El presidente me lo pidió, al principio dije que no, pero había que tomar una desición por el bien del país y así es como llego al instituto.
¿Cómo encontró el INAM?
El instituto había sido utilizado para apoyo de la consulta popular. Al inicio tuve una resistencia fuerte de algún personal pero las cosas ya van caminando. Yo estoy dando el 100 por ciento de mi persona porque me comprometí en esta institución. La encontré administrativamente hecha un desastre, con fondos perdidos y con una burocracia impresionante.
¿Cómo surgen las famosas "mujeres de blanco", de las que usted formó parte?
Al ver cómo venía el país caminando, a mí me aterraba, yo que he vivido fuera de Honduras, que he leído tanto y me intereso por el tema político a nivel mundial, estaba sumamente preocupada. Yo que sé lo que no es tener libertad, creo en la democracia, y en aquella angustia surge este grupo de mujeres, me junté con ellas llegué, estábamos en la misma línea y empezamos a trabajar a favor de la democracia y nuestra Constitución, a decirle un no al continuismo. Éramos pocas, mujeres a las que yo no conocía, con las que jamás en mi vida había cruzado una palabra, simplemente nos unimos para luchar por un bien común; nuestra Honduras, lo demás es historia. Yo sé que la gente identifica a las mujeres de blanco, pero realmente detrás de todas nosotras está todo el resto de Honduras.