Años atrás le tocó poner orden en las calles de la ciudad. Ponía en cintura a los malos ciudadanos y a quienes infringían las leyes de tránsito.
Ahora su misión es llevar las riendas de Valle de Ángeles, uno de los municipios más populosos de Honduras.
Se trata de Manuel Torres, quien es el edil de este populoso pueblo, pero además es vicepresidente de la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON).
Torres se considera afortunado por tener una gran cantidad de amigos, mismo que ha cultivado al interior de las Fuerzas Armadas de Honduras (FF AA), de la ex Fuerza de Seguridad Pública (Fusep), de la Dirección Nacional de Investigación (DNI) y hasta de la Dirección de Tránsito.
Este carismático personaje se tomó parte de su tiempo para conversar con EL HERALDO:
¿Cómo es eso de su ingreso a las Fuerzas Armadas?
Yo no me llevaba bien con un hermano que era amigo del sargento que estaba asignado en Valle de Ángeles. Solo terminé el sexto grado en la escuela Policarpo Bonilla y a los pocos días me llevaron al batallón.
¿Cómo tomó esa determinación de su hermano?
Pienso que haber ingresado al batallón es lo mejor que a mi me pudo haber pasado.
¿Cómo se siente haber pertenecido a las Fuerzas Armadas y a la Policía?
Me siento orgulloso de haber estado tanto en las Fuerzas Armadas como en la Policía. Estuve en la Guardia de Honor Presidencial que después se llamó Quinto Batallón.
¿Quiere decir que estuvo en varias unidades militares y policiales?
Sí, anduve en varias unidades porque después pasé al Décimo Sexto Batallón en el departamento de Olancho, que en aquellos tiempos se llamaban "Los Centauros". Le estoy hablando de 1971.
¿Se sentía bien?
La verdad que ya quería venirme de Olancho y me trasladaron al Cuartel General de Casamata, en Tegucigalpa, lo que quiere decir que venía trasladado a la Policía.
¿Cuál era el objetivo?
Era empezar a formar una nueva rama que era la Policía de Hacienda y a mí no me gustó porque era lo mismo de andar por todas las fronteras.
¿Pero al final se quedó en la Policía? Opté por quedarme. Había un oficial, que era el capitán Armando Calidonio (QDDG), a quien había conocido en los batallones y me dijo que me iba a quedar.
¿Y a dónde lo pasaron?
Me quedé en Tránsito. Estuve en línea y de allí pasé a la radio patrulla metropolitana. Luego pase al DNI y de allí me pasé a Migración que estaba en manos del Ejército.
¿Al estar en la Policía y el Ejército conoció varios lugares?
Fui a dar a varias ciudades como La Paz, Comayagua, Siguatepeque, Danlí, Choluteca, El Amatillo, Olancho, entre otras, y por eso me siento muy orgulloso.
¿Cuando salió de la Policía a que se dedicó?
Cuando salí me fui a vivir a Estados Unidos. Tengo una hermana que tiene residencia en aquel país, donde estuve dos años. Me cansé y me regresé a Honduras porque tuve un problema con una hija y me quedé.
¿Cómo entra a la política?
Encontré amigos que me encarrilaron para que formara parte del Partido Nacional del cual me siento orgulloso.
¿Cuántos años hace que pertenece al Partido Nacional?
Hace muchos años. Me ha tocado dirigir en Valle de Ángeles por espacio de 14 años, donde hemos tenido ventajas y desventajas.
Entiendo que va por la reelección como alcalde
Gané el derecho a la reelección en las elecciones internas y siento que puedo seguir haciendo las cosas bien en beneficio del pueblo de Valle de Ángeles, pero solo Dios sabe si voy a seguir sirviendo al pueblo, porque lo que le prometí lo he cumplido.
De no ser reelecto ¿qué le deja a Valle de Ángeles?
Le dejo agua potable, luz eléctrica, una ciudad higiénica, vías de comunicación, calles empedradas, puentes, parque remodelado y un estacionamiento vehicular.
¿Le ha cumplido el gobierno central a pesar que usted es nacionalista?
Me ha cumplido con lo que exige la ley como ser las transferencias y la ERP y de allí otra ayuda no la he tenido pero me siento contento porque el pueblo ha pagado sus impuestos y se los hemos regresado en obras a la ciudad.
Hay seguridad. ¿Eso se debe a que usted es ex policía y ex militar?
Eso se debe a que tengo buena relación con la Policía. Soy policía reservista y me siento contento.
¿Tiene buenos amigos dentro de la institución?
Mis amigos de la policía siempre me han reconocido. El actual director, Salomón Escoto Salinas, vive en Valle de Ángeles y cuando le he solicitado colaboración nunca me ha dicho que no, al igual que el comisionado René Maradiaga Panchamé, con quien tenemos una buena relación de amistad.
¿Cuál es su mayor recuerdo cuando estuvo en la Policía?
Mi mayor recuerdo es cuando a mí me dijeron que iba trasladado a la DNI porque allí estaba el personal que tenía de aquellos que ponen las gallinas y gente que tenía decisión de trabajar.
¿Cuantos años estuvo en la DNI?
Estuve nueve años y yo no le hice un daño a nadie. Aquí me mira, transito por todos lados y no tengo enemigos. Trabajé de frente y cuando me tocaba actuar, actué. Allí me di cuenta que era parte importante.
¿Quiénes eran los oficiales con los que tenía contacto?
Me tocó andar con Manuel Enrique Suárez Benavides. Me sentí contento porque fue una persona que me tuvo mucha confianza.
¿En la DNI habían personas muy duras?
Mire, yo le voy a decir que la DNI actuaba pero no molestaba. A quien molestaba era al delincuente, al que andaba en cosas malas. Pero usted me mira a mí, nunca me ha pasado nada.
Cuando fue Policía de Tránsito, ¿que hacía?
Estuve dando vía y aplicaba esquelas a los conductores que no respetaban la ley.
¿Recibió alguna movida?
Le voy a contar que una vez una persona en estado de ebriedad andaba con un revolver, me daba 300 lempiras. Lo llevé a la Dirección de Tránsito y le reporté al jefe lo de los 300 lempiras. Él me dijo que si ese chabacán me los había dado que me quedara con ellos y lo único que tenía que hacer era un informe sobre la falta cometida.
¿Y volvió a ver a la persona que le dio los 300 lempiras?
Esa persona es uno de mis mejores amigos. Todos los fines de semana viene a Valle de Ángeles y siempre platicamos de eso.
¿Cuando fue militar salía a reclutar?
Yo salí bastante a reclutar. Incluso fui instructor en el Ojo de Agua cuando era la Escuela de Agentes de Seguridad que así se llamaba en aquel tiempo y que dependía de la Policía.
¿Cuantos jóvenes agarraba?
Llenaba los camiones cuando salía a reclutar porque me encantaba que la compañía de reclutas siempre estuviera viva para darle vida de nuevo personal.
Ahora eso ha cambiado
La verdad que en aquel tiempo no había tanto lloriqueo. Una vez le escuché a un militar actual que ahora hay más señoritas que hombres en los cuarteles pero bueno, allá ellos. Lo importante es que nosotros supimos defender las Fuerzas Armadas.