Raúl Pineda Alvarado

El inicio de uno de los más solicitados analistas políticos del país, que se precia de haber vivido entre la pobreza.
ElHeraldo.hn

Honduras

03.06.2011 - Redacción - diarioSPAMFILTER@elheraldo.hn

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El pasado le recuerda cuando se ganaba la vida como ayudante de un bus que su padre conducía. "Fue el primer bus urbano de Comayagua", cuenta con orgullo Raúl Pineda Alvarado.

Con la misma satisfacción, Pineda dice que fueron las extenuantes jornadas entre vapores y condimentos de su madre como cocinera lo que le permitió pagar sus estudios en derecho.

Modesto, así fue el inicio de uno de los más solicitados analistas políticos del país, que se precia de haber vivido entre la pobreza y ahora estar, discretamente, cerca del poder y así conocer la realidad nacional desde un prisma más diverso.

A continuación el diálogo que sostuvo con EL HERALDO:

¿Cuál es su experiencia en grupos políticos en la universidad?

Tuvimos la oportunidad de recibir enseñanza de una élite de maestros en una facultad de Derecho excepcionalmente conservadora y era obligatorio ir de saco y corbata, hoy los estudiantes toman eso como una forma de arqueología social y creemos que no dejan de tener razón. De toda esa generación salieron muchos profesionales que todavía tienen mucho que darle al país.

En aquel tiempo se pensaba más en el país, contra lo que se piensa ahora, que es básicamente en el éxito profesional, que se asocia con el dinero.

Yo fui secretario general de la Asociación de Estudiantes de Derecho y participé directamente en la conducción del Frente Unido Democrático y en aquel momento uno venía de la provincia con una nota del presidente del Comité Local Nacionalista, don Carlos Madrid Tábora, padre del actual ministro del Interior, quien se encargaba de manejar la conducción de los provincianos que veníamos con la ilusión de conquistar la metrópoli.

¿De dónde es originario?

Yo nací en Tegucigalpa, mi padre era taxista y mi madre cocinera, y me hizo profesional con su trabajo de vender comida, mi padre, en el gobierno de Ramón Villeda Morales, tuvo que salir huyendo de Tegucigalpa por la persecución política y nos radicamos en Comayagua, en donde viví 30 años ejerciendo la procuración y ahí aprendí que hay dos clases de abogados: los que conocen las leyes y los que conocen a los jueces; generalmente ganan los que conocen a los jueces.

Mi padre fue el motorista del primer bus urbano en Comayagua y yo fui su ayudante, y eso me hizo conocer todos los matices de la pobreza y me enseñó a valorar las cosas buenas y exquisitas de la vida; ninguna universidad puede suplir la educación que te da la falta de lo elemental. De mi padre aprendí la necesidad de estudiar, de mi madre aprendí que el amor es la fuerza más grande del universo y que hay continuidad de la vida y que no se termina con la muerte de las personas.

Cuando me gradué de licenciado en Derecho en la UNAH, con alguna excelencia académica, a los 21 años se me ofreció algún cargo diplomático en Inglaterra, pero siendo hijo único tuve que escoger entre el trabajo o dedicarme a mi profesión para asistir a mis padres. Ahí aprendí a saber qué es volverse padres de tus padres. Cuando mi papá enfermó me tocaba bañarlo y afeitarlo todos los días y cuando terminaba de hacerlo sentía la complacencia que él sentía cuando me llevaba a la barbería.

¿Qué lecciones le dejó eso?

El fenómeno de volvernos padres de nuestros padres es como un círculo donde todo lo que es ya fue, durante muchos años anduve buscando verdades que estaban frente a mis ojos y que no miraba; fui yoga, meditador trascendental, masón y aprendía a través de la búsqueda espiritual que en la vida lo más difícil de aprender es poder disfrutar de la vida misma.

¿Qué tipo de dificultades pasó?

Primero vivía en un lugar marginal, Reparto por Arriba, en donde también vivía Carlos Montoya, en un lugar más lodoso de donde yo vivía.

El transporte urbano trabajaba hasta las 8:00 de la noche y la última clase la teníamos a las 8:00 de la noche, entonces teníamos que caminar todos los días hacia Reparto Arriba, pasando por una zona peligrosa como El Edén.

Corría dos veces diarias con dos piedras en la mano y corría de 8 a 12 kilómetros diarios.

Lo primero que hice cuando trabajé fue comprarme un carro.

Yo recomiendo a los jóvenes que corran y que lleven piedras para que se les forme los bíceps, pero que no usen las piedras como la resistencia, para quebrar vidrios.

¿Cuál fue su primer trabajo?

Mi primer trabajo fue como escribiente del Juzgado de Paz de lo Criminal de Comayagüela, luego fui escribiente del Juzgado Segundo de Letras de lo Criminal, redactor de la Corte Suprema de Justicia, juez de Letras en El Progreso, pero posteriormente se dio la coyuntura política que me permitió ser diputado al Congreso Nacional de la República durante 8 años, fui asesor del Congreso (siendo presidente) Rafael Pineda Ponce, un sabio maestro, quien me enseñó a perder la visión facciosa de la política.

Cuando fui diputado los periodistas, en un caso de irresponsabilidad, me nombraron como el mejor diputado de año y fui diputado del Parlacen. Actualmente me dedico a la consultoría.

Hay personajes en el país en la masonería. La masonería es un poder en todas partes del mundo. En Honduras conozco muchos integrantes de esa extraordinaria fraternidad, pero no me atrevería a dar sus nombre, solo le puedo decir que en todas las esferas de poder está presente la masonería.

¿Cuántos años de laborar?

Llevo 35 años de ejercicio profesional, unos 25 como procurador y los demás como consultor de organismos internacionales como la OEA, el PNUD, hemos trabajado en temas sobre corrupción y narcotráfico.

¿Es un parásito el Parlacen?

Yo creo que el Parlacen es el reflejo de la clase política centroamericana, es una idea formidable porque a la integración nos vamos a ir o nos van a llevar. En el Parlacen pasé la etapa más feliz de mi vida...

¿Cuánto ganaba?

4,350 dólares, más un ingreso adicional por actividades específicas que realiza el Parlacen, si integra una comisión tiene un salario adicional, o si viaja puede asegurar un sueldo decoroso.

¿Cuánto tiempo ha sido asesor de las Fuerzas Armadas?

He tenido alguna vinculación con las Fuerzas Armadas, nunca he querido asesorar a las Fuerzas Armadas porque es muy difícil constituirse en asesor, en función de que la naturaleza misma de las Fuerzas Armadas no permite la libertad en el tema de asesor y a veces el papel de los asesores se limita a la confirmación de lo que quiere el jefe, en vista de que es una organización vertical.

¿Conoció algunos secretos que no se pueden contar de las Fuerzas Armadas?

Yo siempre he estado cerca del poder, discretamente, pero siempre hemos estado vinculados a las esferas de poder. Como en todos los países del mundo, la droga más poderosa es el poder, lo que más deprava es más poder y ciertamente la mayor parte de la actividad del poder a hacer cosas no siempre buenas, pero siempre necesarias. Todos los que han ejercido el poder tienen secretos que guardar, pero los secretos, secretos son.

¿Ha recibido amenazas por sus análisis y críticas?

la amenaza nunca se ha dado con seriedad, lo que siempre sucede es que los amigos no te contestan el teléfono o dejan de visitarte porque el político se caracteriza porque en su afán de dinero se vuelve calculador.

Eso me ha pasado porque recuerde que estar contra el poder es como orinar contra el viento.

Hace unos días recordaba que poco antes de la elección presidencial, en mi casa iba a desayunar el presidente Porfirio Lobo y recuerdo que entre los invitados estaba Jorge Yllescas, el licenciado Casco Callejas y otros dirigentes del Partido Nacional y ahí me atreví a decirle al presidente Porfirio Lobo que algunos lo vemos como la segunda opción de Chávez.

El presidente se sonrió y eso generó que mis amigos del Partido Nacional, con los que me reúno todos los jueves, dejaran de visitarme por un tiempo.

¿Ha tenido algún ofrecimiento del narcotráfico en el ambiente político?

Sí, ha habido algún tipo de ofrecimiento.

¿De qué tipo?

Un periódico como EL HERALDO sacó la noticia de que yo iba a ser el director de la Policía Antinarcóticos y esa misma tarde estaba una abogada con dos narcotraficantes visitándome y diciéndome que me iban a bañar en dinero.

La información del periódico no tenía fundamento, aunque el fiscal general en ese momento solo me comentó la posibilidad.

El problema no es el narcotráfico, el problema es la corrupción que genera el narcotráfico en un sistema electoral, en donde una mención en un canal importante me cuesta 14 mil lempiras más el 12 por ciento, entonces la única gente que aporta dinero de manera muy pródiga son los narcotraficantes.

¿Conoce políticos, candidatos de las elecciones pasadas que financiaron campañas con el narcotráfico?

Hay muchos, por lo menos de ellos que se vincularon con estas organizaciones están muertos.

En Honduras, la lucha contra el narcotráfico no es seria porque por la misma pobreza del país hace que el fenómeno no haya sido estudiado y que humanamente resulte más cómodo aceptar plata que aceptar plomo.

Por eso es importante una verdadera reforma mediante la cual se abaraten las campañas.

¿Han habido presidentes financiados por el narcotráfico?

Yo creo que ellos conscientemente no lo han hecho todavía, pero los candidatos presidenciales saben que hacer política es negocio, por eso los aportantes no le dan dinero al partido, sino que al candidato, y se gane o se pierda el dinero queda en manos del candidato, por eso lo primero que hace un candidato perdedor es reformar su casa.

¿No hay almuerzo gratis, qué pasa con los que financian las campañas que pierden?

Usted debe analizar que el gobierno, en cierta forma, aporte lo que se da en la campaña.

Hay que preguntarse por qué no se aprobó o no se publicó la ley mediante la cual se creaba una policía especial para el Ministerio Público dedicada exclusivamente al crimen organizado.

Analice por qué las leyes que golpearían al narcotráfico están engavetadas en el Congreso Nacional.

A los narcotraficantes se les ha dejado pasar mucho y hay departamentos como Copán, Olancho y Colón, en donde como mínimo, la mitad de los próximos representantes del pueblo que vayan a ser electos tienen que contar con el visto bueno del barón de la droga local y esto parece no preocupar a los políticos.

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