Un precoz Marco Midence ha caminado a pasos agigantados por la senda del estudio, el trabajo y la política. Apenas con 26 años tiene distintos logros en su vida, pese al golpe emocional que representó la muerte de su padre.
Abogado, juez, maestro universitario, en fin, tiene muchos éxitos en poco tiempo.
Así es el ministro de la Juventud, lleno de proyectos. Un católico practicante. Como muestra tiene las figuras de la virgen madre María adornando su oficina ministerial.
¿A su corta edad es normal que esté a cargo de la Secretaría de la Juventud? veo que también fue maestro de universidad y hasta juez
Sí, yo salí de 20 años de la universidad, a los 20 años fui nombrado juez en el municipio de San Francisco, pero renuncié y a los 21 años me fui a dar clases al ganar un concurso de una plaza en Unitec y la Universidad Católica.
También fui becario para estudiar a la Universidad Católica de Chile. Allí estuve en 2005. Fui el primer becario de la Católica de Honduras para estudiar en la Católica de Chile y luego saqué un posgrado en Estados Unidos en 2007.
¿En cuántos años sacó la carrera de derecho?
Entré de 17 años y salí de 20.
Cuando estuve en primer grado solo hice un mes y me promovieron al segundo grado. Al llegar a tercer grado también no lo terminé porque fui promovido al cuatro grado.
¿Por qué si estaba tan metido en el área académica dio el salto a la política?
Yo siempre tuve alguna voluntad de servicio público y por invitación de un diputado, expresidente del Congreso Nacional, como lo es Rodolfo Irías Navas, me involucré en organizaciones para jóvenes (del Partido Nacional) y luego de ello fui involucrándome más. A los 6 meses ya estaba en la estructura del partido en Atlántida y en 2009, en marzo, entré al Comité Central del Partido Nacional.
En marzo de 2009 entré al Comité Central del Partido Nacional en la elección que hubo. Entré como vocal IV, que es el vocal de la juventud. Era el más joven del Comité Central, tenía 21 a 22 años y luego en la campaña interna, sin contarme, me pusieron de candidato a regidor en el sexto lugar de la planilla de diez.
Entonces iba como precandidato. Quedé de candidato, iba de décimo regidor en la general y pues esa fue mi participación en política. En noviembre de 2009 participamos en las elecciones, y ya el 1 de febrero me nombró el Presidente.
¿Cuándo se enteró de que iba a ser nombrado como ministro?
Yo no sabía nada. La última semana de noviembre me ofrecieron la posibilidad de trabajar en el Ministerio de la Juventud. Llegamos a elecciones y en la siguiente semana me vine, y el presidente lobo me ofreció el espacio, entonces también recibí el apoyo del presidente del Congreso Nacional, abogado Juan Orlando Hernández, del ingeniero Samuel Reyes Rendón, que era el asignado de la juventud que me había puesto también junto con don Fito Irías y don Juan Orlando.
A pesar de su juventud, le han pasado tantas cosas, personales y profesionales.
Sí son muchas cosas en tan poco tiempo. He tenido experiencias muy buenas y muy malas, pero de ambas he aprendido. En 2007 mi papá falleció de cáncer y me quedé a cargo de la familia, por así decirlo.
¿Cuántos hermanos tiene?
Somos cuatro, es que mi papá tenía dos matrimonios; el segundo matrimonio es el de mi mamá, que ya falleció, somos dos y dos. Soy el tercer hijo de papá. Mi padre tenía una clínica, la primera clínica privada en La Ceiba. La fundó él, era médico pero ningún hijo estudió Medicina.
¿Cuándo murió su padre?
Murió en el 2007, yo tenía 6 meses de haber entrado a la política. Murió a los 63 años, más o menos joven. Yo tenía 22 años, ya me había graduado, era catedrático universitario, ya había sacado mi post grado y tenía 6 meses de estar en política.
¿Le tocó hacerse cargo de su familia?
Bueno, no sostenerla en sentido económico porque había tenido algún tipo de patrimonio, pero sí por lo menos el apoyo moral, verdad... mi mamá es una señora que enviudó joven y pudo sostener esa carga. Luego ya uno cuando se involucra en la cosa pública ya uno le pertenece al Estado, por así decirlo, entonces esta profesión es de vocación en primer lugar, y segundo lugar servicio.
¿Cómo se llaman sus hermanos?
El mayor se llama Marco Midence, el otro Fernando Rubén, que son del primer matrimonio; del segundo matrimonio con mi mamá está mi hermana Kattia.
Tengo un dato curioso, yo a los 6 años me cambié el nombre porque me quería llamar como mi papá. Yo me llamaba Sigfrid Midence, como el nombre del socio de mi papá del hospital.
Mi primer hermano, el hermano mayor también se llama Marco Antonio Midence, y yo quería me llamarán así.
¿A su edad también debería ir a reuniones, fiestas...?
Muy poco me queda tiempo de hacer cosas así. Yo soy de La Ceiba y procuro viajar todos los fines de semana. Me voy los sábados y regreso a Tegucigalpa el lunes por la mañana o el domingo en la tarde. Realmente mi rutina es sábado y domingo en La Ceiba, lunes y miércoles en Tegucigalpa, jueves y viernes giras al interior del país.
¿Qué aspiraciones tiene ahora?
Realmente estoy satisfecho con lo que el Señor me ha dado como una bendición. Esta es una posibilidad muy concreta de poder apoyar los jóvenes y beneficiar a muchas personas. Siempre he tenido una realidad diferente.
Pero es una posibilidad de poder iniciar el tema de la participación, poder tomar decisiones del más alto nivel y poder tirar las líneas o trazar las líneas como estadista, para que en una generación podamos hacer cambios estructurales.
¿Piensa volver a ser juez?
No en la vida judicial. Ya estoy acreditado a la carrera política cinco años. Después solo me nombraron el más joven y renuncié al mes y me dediqué al ejercicio privado de la profesión. Cuando yo me postulé a juez, un amigo de don Rodolfo me ayudó en la gestión y dijo que me quería para político. Estando de juez uno tiene que respetar más un horario y yo soy una persona más activa, no soy de escritorio, pues decidí dedicarme a la profesión y a la academia, y me satisfizo mucho la academia, entonces la carrera judicial la dejé a un lado.
¿Qué situaciones recuerda que le pasaron en su tiempo juez?
Ninguna en particular, solamente conocimos lo de juez. Fue un momento que casi entro al umbral de la puerta del Poder Judicial, pero no lo hice, más recuerdo de las actuaciones en la carrera profesional del derecho. Un abogado muy joven, yo salí como más joven de la facultad.
Yo apliqué contra todas las condiciones, porque la universidad pedía que fuera cinco años de experiencia para ser profesor, yo metí papeles y cuando hice el examen, lo que me hicieron fue una prueba y el que ahora es magistrado de la Corte Suprema, el magistrado Gustavo Enrique Bustillo, me examinó y le pasé porque me contrataron y estuve durante tres años continuos en la UTH y tres años continuos en la Universidad Católica.
¿Ya no da clases?
No. Yo pedí una licencia con goce de sueldo. La idea es que posterior a esta experiencia pueda yo sacar mis estudios de maestría en derecho o administración pública.
¿Cómo lo trataban sus compañeros profesores que tenían más experiencia?
El abogado es como el vino, entre más viejo, mejor; y yo me pegaba a los abogados de mayor experiencia para aprender constantemente.
Eso para mí fue un proceso formativo de mucha experiencia. Ahí fui tomando conciencia de que una nueva generación de abogados el día de mañana iba a pasar por mi cátedra.
Hace tres semanas fui a la juramentación de los abogados que se graduaron en La Ceiba de la UTH y de los 40, 20 fueron alumnos míos.
Eso es una contribución a la sociedad porque esos abogados son los futuros jueces y fiscales.
¿Qué clases daba usted?
Daba Introducción al Estudio del Derecho, Filosofía del Derecho y daba Derecho Civil I.
¿Está casado, comprometido?
No, no estoy casado, pero formar un hogar es una meta primordial en mi vida, pero Dios es el que dispone.
¿Tiene un cargo político al que aspire?
Concretamente no, en este momento, pero sí tenemos oportunidades de servir como legislador en el Congreso Nacional, es una aspiración que no descarto.
