Este 2009 se irá en seco... si tomamos como referencia las cabañuelas, el arte de predecir el clima usado desde tiempos milenarios en Honduras, asà como en el resto de paÃses latinoamericanos, eso es lo que nos espera.
Esta antigua creencia, empleada por los campesinos cuando las tecnologÃa no permitÃa pronosticar el clima, ha sobrevivido durante muchas décadas. Cierto o falso, esta tradición ayuda a algunos productores a decidir cuando deben alistarse para las siembras de primera o postrera.
Para don Manuel Lanza, un sexagenario campesino de Olancho, "las cabañuelas siempre pegan". Quizá las de ida, calculadas en los del 1 al 12 de enero donde cada dÃa representa un mes hasta llegar a diciembre, no sean tan exactas, pero las de venida o "las del diablo", llamadas asà porque van desde diciembre a enero y contando dos meses en un dÃa, son bastante exactas.
PIERDEN POPULARIDAD. Sin embargo, después de La Niña y El Niño y el calentamiento global la popularidad de las cabañuelas ha ido matando la fe de los más ancianos. Es que ahora ya no saben qué esperar. Dado el avance de varias ciencias como las matemáticas y la fÃsica y la invención de varios instrumentos de medición como el termómetro, pluviómetro y el barómetro en el siglo XVII hasta el desarrollo tecnológico alcanzado en este siglo, cada dÃa las cabañuelas van perdiendo popularidad.
"Los pronósticos actuales son más acertados debido a nuevas herramientas incorporadas en la elaboración de los mismos como la tecnologÃa satelital y el uso de supercomputadoras", señala Francisco Argeñal, asesor del Servicio Nacional de MetereologÃa.
Según las cabañuelas, durante los primeros diez dÃas de enero, no lloverá en los primeros meses del año. Aunque falta que transcurran las cabañuelas de venida las que inician el martes 13 de enero, asà como "las del diablo", las que inician el 19 de enero.
"Como se puede observar, se necesitarÃa un conocimiento más profundo de las otras señales para poder elaborar un pronóstico más confiable mediante esta técnica antigua", enfatiza Argeñal, tras explicar que para elaborar estas perspectivas del clima el Servicio Meteorológico Nacional utiliza varios indicadores como condiciones de la temperatura de los océanos PacÃfico y Atlántico, la oscilación multidecadal del Atlántico, la oscilación ártica, la decadal del PacÃfico y la Madden Julian.
DESDE NUESTROS ANTEPASADOS. Este método empÃrico tiene algún valor y explicación para el mundo cientÃfico y particularmente para los campesinos de México, Centroamérica, Cuba, Venezuela y la República Dominicana, por ser la herencia común que les legaran los antiguos pobladores aborÃgenes. Según la investigación de Graciela Minaya, publicada en la web, el método primitivo no era tan complicado ni extenso, ya que el año maya, al igual que el azteca constaba de dieciocho meses de veinte dÃas cada uno y cinco dÃas vagos que no entraban en los meses, sino que un dÃa completo mediaba entre la entrada y salida del año y los otros cuatro dÃas eran para cada uno de los cuatro cambios de estaciones. Los 18 dÃas primeros del mes de enero servÃan para cada uno de los meses y los dos dÃas restantes o sea el 19 para predecir el tiempo del solsticio de estÃo y el 20 para el solsticio de invierno.
AsÃ, los mayas calculaban las cabañuela o "Chac-chac". Los nombres e los meses eran: Pop, uo, zip, zots, tzec, xul, yakin, mol, chen, yax, zac, ceh, mac, kankin, muan, pax, kayab, cumhú, y uayeb. Por lo que las cabañuelas son algo muy nuestro, aunque muchos las estén olvidando.
