Los representantes de los movimientos en las mesas electorales no son más que los guardianes del voto y de ellos depende el respeto o la comisión de arbitrariedades para torcer la voluntad de las mayorÃas.
En una sociedad con muchos valores invertidos, la transparencia de un proceso no se garantiza por lo transparente o no de las urnas, sino por la responsabilidad y el grado de conciencia que tienen los representantes de los movimientos, o de los partidos, para proteger el sufragio del ciudadano.
En un paÃs con poca formación polÃtica, los candidatos, con el mal hábito de "las argucias", pelean su suerte y su futuro polÃtico en las mesas electorales y en la transmisión y registro computarizado de los resultados.
Es en la Mesas Electorales Receptoras (MER) donde se encuentra la mayor debilidad de las elecciones. Todo comienza cuando a los candidatos de las facciones o de los partidos "se les extienden miles de credenciales como si fueran cheques en blanco", reconoció Augusto Aguilar, presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE).
En estas elecciones internas, los partidos Nacional y Liberal tendrán 9,940 mesas electorales cada uno. En cada mesa los movimientos contarán, supuestamente, con un representante propietario y un suplente.
Para tal representatividad, a cada uno de los candidatos de los movimientos se les extendió 9,940 credenciales para propietarios e igual cantidad para suplentes, llegando a una suma de 19, 880 credenciales.
"Las credenciales van vacÃas solo con los cargos y los candidatos y los coordinadores de los movimientos les ponen el nombre de quienes van a la mesa, porque esa es una información que nunca la ha tenido el tribunal, no la sueltan", expresó Erasmo Henrique, del departamento de informática del TSE.
El candidato del movimiento junto con sus coordinadores departamentales o municipales son los que las manejan y pueden distribuirlas o no, o hacer con ellas lo que mejor les convenga.
"El que no haya entregado las credenciales de suplente, no es óbice para que el proceso siga adelante. Quien decide quién va a ocupar esas mesas es el dueño del movimiento, asà lo estipula ya la ley. Nosotros somos los que decidimos en quienes vamos a depositar nuestra confianza", dijo Miguel Nolazco, ante cuestionamientos de que no entregó las credenciales de los suplentes.
Como en las MER, el Tribunal Electoral no tiene ningún mando, los movimientos buscan tener el control mediante la mayor representatividad.
De acuerdo con el ex candidato presidencial y diputado por el Partido Innovación y Unidad (Pinu), Olban Valladares, aquà nacen las primeras ofertas de los polÃticos corruptos con poder económico, quienes ofrecen hasta cinco mil lempiras por credenciales, pues con ellas mantendrán un dominio sobre las mesas y podrán sus representantes sacar tranquilamente de sus bolsillos las triquiñuelas y ponerlas en práctica en el transcurso del dÃa.
"Eso es común, hay candidatos, en todos los partidos, incluyendo el mÃo que entraron a la contienda solo para hacer billete el dÃa de las elecciones", reafirmó Valladares.
CUIDADO. Otro de los problemas en las mesas es que los movimientos al mandar solo a los representantes propietarios estos se ven obligados a abandonar las urnas para ir a almorzar, para ir al baño, o por cansancio.
Otra caracterÃstica es que se coloca en las mesas a personas inexpertas, que no saben las mañas que llevan en mente los representantes de las otras corrientes.
A esta gente resulta fácil engañarla, se les envÃa a realizar mandados y cuando regresan no saben cómo las urnas ahora están repletas de votos. Por otra parte, el partido o el movimiento polÃtico que tiene más representantes en las mesas, producto de la compra de credenciales, tiene la capacidad de anular votos, por la más mÃnima caracterÃstica. Al menor descuido del representante novato, o del que está cansado, estos miembros de mesas son capaces de hacerle al voto una prolongación de una raya, poner un sÃmbolo que no es aceptable o derramar tinta sobre la boleta. "O sea que sacan una cantidad de mañas que han venido madurando y perfeccionando con el tiempo", explicó Valladares.
Otro problema es que algunos representantes abandonan sus puestos al escuchar los resultados preliminares y enterarse que su movimiento va perdiendo. Esto genera un gran espacio para que aquellos movimientos que dominan las mesas, cometan acciones a la hora del escrutinio de las urnas, al momento de elaborar las actas, asà como al transmitir los datos. Hay actas donde el resultado en número, no coincide con el resultado puesto con letras. En otros casos, algunos acreditados, se llevan las actas para su casa, aprovechándose de la confianza adquirida con los demás, luego de 12 horas de estar juntos en una mesa. Estos son actos que los verdaderos representante de mesas electorales debe conocer para evitar que se cometan y afecten la voluntad de las mayorÃas, evitando con ello el suicidio de la democracia.
