El Parque Arqueológico de Currusté protege, conserva, investiga, interpreta y difunde el conocimiento sobre el patrimonio arqueológico del Valle de Sula.
Es fue el hogar de la Venus de Currusté antes de su descubrimiento. La sorprendente belleza de esta pieza dejó maravillados a muchos, ya que representa el cuerpo desnudo de una mujer que carga sobre sus hombros los huesos de sus ancestros.
Para las sociedades antiguas el cuerpo desnudo de una mujer era considerado como el sÃmbolo por excelencia de la fertilidad, la abundancia y la generación de la vida. Junto a la Venus, otras piezas arqueológicas también fueron descubiertas por investigadores extranjeros de la Universidad de Berkeley, California, en Currusté, localizado entre las ciudades de Choloma y San Pedro Sula, aunque claro, esta obra es la que más llamó la atención.
BELLEZA FEMENINA. La llamada Venus, mide un metro y medio de alto. Para DarÃo Euraque, gerente del Instituto Hondureño de AntropologÃa e Historia (IHAH), tal vez fue una arbitrariedad denominarla asÃ. Venus es un nombre genérico para figuras femeninas que encarnan por supuesto la fertilidad y por tanto la sexualidad. "La de Nuremberg habÃa sido antes mi favorita. A esa categorÃa corresponde la iconografÃa de esta pieza. Nada que ver con las modelos del Playboy, ni con la griega de Milos. Y, aunque los arqueólogos no han terminado de aceptar mi analogÃa, mucha gente ya conoce esta figura como La Venus de Currusté, y sospecho que difÃcilmente perderá el apodo". Esta obra, como cualquier obra maestra de gran arte, no se parece a ninguna otra. Es ella misma, absolutamente individual, pieza perfecta de representación.
INVESTIGACIONES. En 1977, la Sociedad Hondureña de Investigaciones confirmó la existencia de vestigios arqueológicos en el sitio localizado sobre la carretera que de la aldea de Arenales conduce a Ticamaya, y que desde entonces comenzaron a denominar Currusté. Durante la década de 1980, una vez en posesión del predio, el IHAH emprendió la plantación de árboles en el lugar con la idea de proteger el sitio.
En 1999 el IHAH realizó un rescate arqueológico en ciertas estructuras en el predio contiguo, al este, de Currusté, donde se localizaba la granja Loricua. En dicho predio se desarrollarÃa un cementerio, pero en aquel momento no se concretó y fue remontado hasta el 2006.
En el año 2006 el Fondo del Embajador para la Preservación Cultural de la Embajada de los Estados Unidos de América seleccionó el proyecto "Desarrollo del parque arqueológico Currusté" para financiarlo con un monto de 30,000 dólares, e iniciar su puesta en valor de la Labor del IHAH, que se enmarca en el cumplimiento de la Ley para la Protección del Patrimonio Cultural de la Nación, decreto No. 220-97, y de las metas de trabajo del IHAH para el perÃodo 2006-2010.
Actualmente el parque arqueológico Currusté es un recurso cultural reconocido por los visitantes, valorado y apropiado por los residentes locales.
