Honduras
El pueblo hondureño debe decir no a la cuarta urna y rechazar la conspiración que desde el Poder Ejecutivo se realiza en contra del Estado de Derecho, advirtieron ayer los ex diputados Rafael Pineda Ponce y Enrique Aguilar Cerrato, redactores de la actual Constitución de la República.
A esta alerta se sumó el abogado Oswaldo Ramos Soto, maestro de la cátedra de Derecho Constitucional de la Universidad Nacional Autónoma( UNAH), durante una comparecencia en HRN.
Durante el diálogo acerca de cómo se concibió la redacción de la Constitución de la República, vigente desde 1982, tanto Pineda Ponce, Aguilar Cerrato y Oswaldo Ramos Soto, coincidieron en que hay varias avenidas para reformar esa Ley fundamental del Estado, pero nunca mediante una nueva Asamblea Nacional Constituyente porque esta instancia modificadora nunca fue contemplada por los constituyentes de aquella época.
La Constitución puede ser reformada en todo sus artículos mediante los mecanismos que ya están establecidos en la misma, salvo aquellas disposiciones que hablan del territorio nacional y de la forma de gobierno, dijeron los panelistas. Estos artículos (siete en total) son una especie de "blindaje" que dejaron los constituyentes para preservar el sistema democrático, la alternabilidad en el poder, que Honduras es un estado republicano, democrático y representativo, que el gobierno está constituido por tres poderes independientes sin relaciones de subordinación pero llamados a la colaboración para la solución de los problemas.
Según Pineda Ponce, en la actualidad ha habido una enorme campaña por deslegitimar las instituciones del Estado, por destruirlas y negarles sus prestigios y hasta sus competencias.
¿Qué ocurriría si se produjera un vacío?, preguntó Pineda Ponce para responder que ni en lo físico ni en lo social puede existir ese vacío, ya que al producirse un vacío alguna cosa lo llenaría, lo que sería un riesgo para la vida del país.
En consecuencia, "bajo esa impresión de la existencia de vacíos, a raíz de los continuos golpes de estado, de la inestabilidad de los gobiernos y del estancamiento del proceso de desarrollo que vivía el país a finales de la década de los setenta, los constituyentes redactaron una nueva Constitución protegida contra cualquier germen antidemocrático y le imprimieron una especie de "blindaje" para evitar atentados de cualquier naturaleza contra el orden constitucional, ya sea por la vía de las armas o por la fuerza de las ideas manejadas estratégicamente como está ocurriendo actualmente.
Por su lado, Ramos Soto considera que "es inmoral" introducir una cuarta urna para convocar a una constituyente precisamente el día en que los partidos políticos acuden con sus candidatos a las elecciones generales para que el pueblo escoja a sus nuevas autoridades. Lo que evidencia el presidente Zelaya es que primero quería el continuismo y ahora pretende proponerse para una reelección.