Honduras
El canciller de Honduras, Carlos López Contreras, pidió este miércoles a la comunidad internacional cesar las acciones y medidas discriminatorias contra el país, al inaugurar el "Diálogo de Guaymuras" en Tegucigalpa.
Las conversaciones entre representantes del gobierno de Roberto Micheletti y el ex presidente Manuel Zelaya para buscar una solución a la crisis política hondureña comenzaron este día con la presencia de una misión de la Organización de Estados Americanos (OEA), Naciones Unidas y la Unión Europea.
Aunque el inicio del acto protocolario estaba previsto para las 10:30 de la mañana, el evento empezó con 90 minutos de retraso.
El motivo fue el retraso de la comisión que representa a Manuel Zelaya, que salió de la embajada de Brasil pasadas las 11:00 de la mañana.
Durante su discurso inaugural, el canciller hondureño pidió también el desarme a los hondureños y extranjeros que permanecen en el interior de la embajada de Brasil y que se normalice la situación en esa sede diplomática para "fortalecer" el diálogo.
En un mensaje consecuente con la postura del gobierno en torno al ex presidente, sobre quien penden dos órdenes de captura, el canciller expresó que los hondureños "desarmados, que no tengan cuentas pendientes con la justicia, podrán abandonar libremente (la embajada) como lo han hecho ya otros nacionales".
Contreras expresó asimismo que las medidas contra Honduras impuestas por la comunidad internacional afectan a los más desposeídos.
"Respetamos las posiciones de los gobiernos extranjeros sobre el gobierno de Honduras. Consideramos, sin embargo, que antes que continuar en un debate sobre si este gobierno es una sucesión constitucional o no, conviene apoyar las elecciones y pedir al menos que también las apoyen", sostuvo.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, cinco cancilleres latinoamericanos, el subsecretario de Estado norteamericano para América Latina, Thomas Shannon, y otros cuatro vicecancilleres participan como verificadores y facilitadores de las pláticas que iniciaron este mediodía en la capital hondureña.
El nuevo intento se produce tras el fracaso de una primera misión de cancilleres encabezada por el secretario de la OEA, que visitó Tegucigalpa en agosto con la consigna de restituir en el poder al ex presidente Manuel Zelaya.
Zelaya, separado del poder el pasado 28 de junio, ingresó sorpresivamente al país el pasado 21 de septiembre, en el interior del baúl de un carro, y se instaló en la sede diplomática de la nación carioca.
Este miércoles la misión de la OEA llegó a Tegucigalpa precedida por un discurso mucho más cauteloso, que reconoce la voluntad de los hondureños -de las dos partes- como factor determinante del éxito del diálogo.
El primero en advertir que la OEA empeña su credibilidad en esta nueva misión ha sido Zelaya, quien le ha prevenido de no caer en "una trampa" del gobierno de de Micheletti, que pretende -dijo- aparentar voluntad de diálogo para "prolongar la dictadura por más de 100 días".
"Alertamos a la comunidad internacional, a la OEA, que no se siga prestando a la maniobra", señaló Zelaya desde su refugio en la embajada de Brasil.
El especialista hondureño en derecho internacional Roberto Herrera Cáceres dijo que "esta experiencia ha sido para la OEA un aprendizaje importante", pues finalmente ha reconocido que "el éxito de la solución nunca ha estado en sus manos, sino en manos de nosotros los hondureños".
Después de esta crisis, "la OEA va a tener que reevaluar sus instrumentos, como la Carta Democrática, y pasar a una nueva etapa", si quiere salvar su credibilidad y "jugar un papel cada vez más importante para los pueblos (del continente) que es a los que representa, y no a gobiernos o a presidentes de turno", agregó.