Honduras
Durante los últimos siete meses he tenido el gran honor de servir a mi pueblo, en el más alto cargo de nuestro gobierno. Son deberes sagrados de un presidente defender, fortalecer la democracia y el imperio de la ley que nosotros los hondureños amamos. Hoy me siento orgulloso de decir con la frente muy en alto, que fue precisamente el cumplimiento de estos deberes los que me llevaron a aceptar este cargo, y que como ciudadano y presidente siempre he honrado.
La democracia y el respeto a las libertades civiles reinan en nuestro país. Honduras, es el pequeño país que sí pudo. Nuestra constante lucha en defensa de la democracia y soberanía fueron imposibles de doblegar, sorprendieron y dieron una gran lección de coraje y valentía de nuestro pueblo.
Estos son valores innegociables y conforman el tesoro más grande de nuestra nación.
Estoy totalmente convencido de que nuestro mayor éxito como gobierno fue lograr la celebración de unas elecciones libres y transparentes, en las cuales participó una gran mayoría de nuestra ciudadanía, dando así continuidad a la vida democrática de nuestro país.
Los hondureños nos volcamos a las urnas para reafirmar nuestra convicción democrática y elegir de manera constitucional a nuestro próximo líder. Los comicios del pasado 29 de noviembre dieron testimonio ante el mundo entero de la voluntad inquebrantable de nuestro pueblo de vivir en democracia y en libertad.
Me siento igualmente orgulloso por el papel que jugó mi gobierno en el proceso de reconciliación nacional en cada encrucijada que se nos presentó en este camino dije siempre que esto no se trataba de mi persona ni de mis aspiraciones políticas. Estuve dispuesto a dejar mi cargo siempre que fuese necesario para el bienestar de mi pueblo.
Es por eso, que hoy, después de presidir el Consejo de Ministros por última vez, y a solo unos días de que nuestro presidente electo don Porfirio Lobo Sosa tome las riendas de nuestro país, he tomado la decisión a partir de la fecha de ausentarme del ejercicio de mis funciones públicas como presidente de la República.
He tomado una decisión personal, la he tomado de manera responsable pensando únicamente en el bienestar de todos los hondureños, y de mi país que tanto amo. Con este gesto le ofrezco al presidente electo las mayores oportunidades de iniciar su mandato con una amplia efectividad, evitando que mi persona sea una distracción en el proceso de alternabilidad en el poder, o un argumento para que Honduras no reciba un mayor reconocimiento de la comunidad internacional.
He reconocido en múltiples oportunidades públicamente que las condiciones bajo las cuales recibe el país el presidente electo son atípicas y de naturaleza compleja. Por ello le pido a todo el pueblo hondureño la mayor comprensión y acompañamiento en los subsiguientes meses del desempeño del nuevo gobierno.
Asimismo, hago un ferviente llamado a la comunidad internacional, a todos los organismos financieros y a los pueblos del mundo para respaldar y apoyar a nuestro presidente electo don Porfirio Lobo Sosa, dándole así la oportunidad de avanzar y consolidar el desarrollo que se merece nuestro país.
Mi último deseo como presidente de esta gran nación es que veamos juntos hacia el futuro y enfoquemos nuestros esfuerzos para fortalecer decisivamente nuestra institucionalidad democrática, nuestro desarrollo económico-social y espiritual, así como asumir un compromiso nacional determinante para afianzar y potenciar una ciudadanía activa que conlleve el elequilibrio esencial para una sana y fuerte vida democrática.
Finalmente, ratifico que el norte de mi presidencia siempre fue tomar decisiones que en todo momento beneficiarían a Honduras. Esta decisión cumple totalmente con mi compromiso ciudadano del respeto a la democracia, el imperio de la ley y el respeto por toda la institucionalidad del país.
Aprovecho la oportunidad para rendir mi más profundo agradecimiento a todos ustedes, a todas las entidades de nuestro gobierno, pero sobre todo a todos los hondureños y hondureñas por el respaldo, la solidaridad y el cariño de un pueblo que cerró filas por amor a la libertad. Sus muestras de cariño fueron mi bastón y mi fe inquebrantable que me hizo llegar hasta el final por nuestra amada patria Honduras.
A seis días de terminar este mandato presidencial y a punto de dar comienzo a uno nuevo, a Dios solo le diré dos palabras sinceras y sencillas y que en silencio las dije siempre: gracias Señor. Y a ustedes hago extensiva mi gratitud pues he llegado al final de este camino y en mí han quedado marcadas las huellas profundas de este recorrido, porque la humildad es la virtud que tiene la sabiduría para conocer el verdadero amor y sacrificio y hoy agradezo con toda la humildad todos los esfuerzos que realizaron en los momentos más difíciles a lo largo de estos siete meses.
Así como su compañía durante los momentos felices para que Honduras pudiese conservar la democracia, su democracia nos dio una luz de esperanza y contamos con manos que nos levantaron, con consejos que nos guiaron, con palabras que nos alentaron y contamos con brazos que nos reciben con gratitud y sinceridad.
Por esto, les doy las gracias a ustedes, ministros y ministras, y a todos los aquí presentes, mis más cercanos colaboradores, gracias, infinitamente gracias por haberme apoyado en el gobierno.
Durante todo este recorrido, un tanto confuso a veces, pero a la vez lleno de esperanzas confieso sinceramente que no siempre hemos sabido cómo actuar, qué hacer, adónde ir. Sin embargo, siempre seguimos primero a Dios y luego al pueblo, respetando nuestras firmes convicciones democráticas que siempre avanzaron por una Honduras en paz, porque del pasado solo quedan las lecciones de que nuestra nación hoy, las leyes y la Constitución las tiene que respetar todo ciudadano de nuestra patria.
Confiando en que Dios nos guíe, nos proteja y nos acompañe siempre reciban todos en nombre mío y de mi familia mi agradecimiento eterno. A todo el pueblo hondureño sin distingos de colores políticos, sin distingos de razas ni de religión, muchísimas gracias por haber hecho mil oraciones para nosotros todos los de este gobierno. Muchísimas gracias a todos, a todo el pueblo hondureño.
Estoy dando un paso al lado para que mañana no se diga que este gobierno entorpeció o quiso entorpecer al nuevo gobierno. A todos les pido siempre la serenidad y la tranquilidad con que debe actuar un ciudadano que ha cumplido con su obligación. Ustedes han cumplido a la patria, por eso le podemos decir en este momento: patria te cumplimos.
Gracias mis amigos, gracias el pueblo hondureño, Dios bendiga esta Honduras que necesita tanto de El. Que Dios los bendiga a todos ustedes hondureños en cualquier lugar que se encuentren. ¡Y viva Honduras, viva Honduras y viva Honduras!