Estados Unidos
Los aspirantes republicanos difieren sobre sus ideologías en variados temas sobre la política exterior en el segundo debate presidencial republicano.
Newt Gingrich, quien más recientemente ha emergido a la cima de la contienda por la candidatura republicana a la presidencia, expresó que durante su gobierno no se expulsarían a los inmigrantes sin permiso legal pero que ya tengan una vida constituida en los Estados Unidos.
El aspirante agregó que los republicanos no pueden decir que su partido está a favor de la familia cuando separa padres de sus hijos que nacieron en el país y tienen ciudadanía.
Gingrich, también respaldó la ley antiterrorismo conocida como la Ley Patriota, aprobada luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001, la cual ha sido criticada por los defensores de los derechos civiles.
En contraposición, el congresista Ron Paul advirtió que la ley "no es patriota porque socava nuestras libertades".
Paul sostiene posturas libertarias defendiendo el recorte en ayuda a Israel, el retiro de las tropas de Afganistán y la despenalización de las drogas.
El congresista es apoyado por un sólido núcleo de gente que lo apoya y que admira su postura de oposición a las actuales políticas exteriores. De cualquier manera, Ron Paul no ha sido capaz de colocarse entre los primeros puestos en la carrera por la candidatura.
Ya el aspirante Romney, exgobernador de Massachusetts, se opone a los recortes y sugiere que el dinero que se le retire a la milicia podría utilizarse para financiar los programas de salud pública de Obama, los cuales son muy repudiados por los republicanos.
Asimismo, la amplia gama de asuntos dio margen a diversos errores, especialmente porque la mayoría de aspirantes carecen de una experiencia considerable en asuntos internacionales.
La congresista Michele Bachmann, el gobernador de Texas Rick Perry y el empresario Herman Cain hasta el momento han sostenido un papel no tan popular en las actuales precandidaturas.
Por medio del debate, las posibilidades de Cain ya se vieron dañadas con una respuesta incoherente ante una pregunta de un entrevistador respecto a Libia. Perry, de forma igualitaria, daño su campaña al no poder recordar los nombres de las tres agencias federales a las que quería eliminar.
Este fue el segundo debate, en menos de dos semanas, sobre política exterior en una campaña dominada por los asuntos internos.