Honduras
Doña Betulia García no lograba recuperarse del susto que se llevó al escuchar el estruendo producido por un vehículo que cayó sobre su vivienda la mañana de ayer en la colonia Israel Norte de Comayagüela, donde la esposa de un oficial de policía y tres niños resultaron lesionados.
Al filo de las 9:30 de la mañana, la señora García cocinaba las tortillas en el fogón de la casa que habita en la primera entrada a la colonia.
De repente escuchó un fuerte impacto y luego se percató de que una camioneta marca Toyota Four Runner, color negro y sin placas, se precipitó por el techo del inmueble hasta quedar con la parte frontal en el interior.
El automóvil era conducido por la señora Jessica Jiménez de Maradiaga, quien según se conoció es la esposa del subcomisario de la policía preventiva Roger Alberto Maradiaga, y junto a ella viajaban tres niños, quienes sufrieron lesiones de consideración.
Paramédicos de la Cruz Roja se movilizaron de inmediato a auxiliar a los cuatro ocupantes del automotor y los trasladaron a un centro hospitalario capitalino a recibir la atención médica oportuna.
Testigos afirmaron que Jiménez de Maradiaga se encuentra en estado de embarazo y que los golpes que recibió no son de gravedad. Antes de caer sobre el techo de la casa, la camioneta colisionó contra un camión, luego se estrelló en un poste del tendido eléctrico y por último en un pequeño muro de ladrillo.
Policías asignados a la Unidad de Investigación de Accidentes de la Dirección Nacional de Tránsito (DNT) se presentaron a tomar nota de lo sucedido y trasladaron el automotor al estacionamiento del cuerpo policial en el sector de Uyuca, carretera que conduce a Danlí, El Paraíso.
La policía no dio a conocer las causas del accidente, aunque se presume que el carro pudo haber presentado fallas mecánicas, lo que se determinará a través de las investigaciones.
La señora García le dio gracias a Dios porque no hubo daños humanos que lamentar en su familia conformada por tres adultos y dos niños, aunque tardó varios minutos en recuperarse del nerviosismo.
Los niños gritaban
La ama de casa relató que al momento del percance se disponía a sacar una tortilla del comal en un fogón y que, de repente, el automóvil cayó adentro de la casa construcción de madera y techo de láminas.
“Al oír los gritos de los niños yo salí corriendo a ver qué sucedía, pero no miraba nada porque las láminas y una ropa que tenía tendida en unos lazos cubrían el carro”, expresó.
Prosiguió que pudo observar a la señora cuando era sacada de la parte delantera del vehículo, pero que no estaba muy golpeada, porque quizá la favoreció que pegara primero en el muro y el techo.
Yo que no fui la del golpe, agregó, estaba agarrada por los nervios y todavía no salgo del susto.
Insistió en darle Gracias a Dios porque ninguno de los niños estaba en el sitio donde quedó el vehículo, ya que “tienen por costumbre ponerse a jugar allí”.
Otro vecino comentó que la camioneta apareció de manera repentina y descontrolada, pero que afortunadamente ninguna persona estaba en la orilla de la calle, porque hubiera sido atropellada.