Honduras
Desde una camilla del hospital Santa Teresa de Comayagua, Suamy Antonio Hernández Gaitán, de 20 años de edad, narra el recorrido y los minutos de horror que vivió al ver morir a sus amigos.
Él era parte de la numerosa tripulación que viajaban abordo del vehículo accidentado el pasado martes en Comayagua.
Todos viajaban con la esperanza de ganar más dinero y realizar una aventura fuera de su lugar natal, sin embargo, siete de ellos murieron.
Veintiséis jóvenes se aventuraron y decidieron irse a trabajar al departamento de Copán, en la reparación y mantenimiento en los beneficios de café dañados por la lluvias que azotaron al país en los pasados días.
La sobrecarga del vehículo tipo pickup, doble cabina, hizo que un oficial de tránsito le decomisara la licencia al conductor, sin embargo, según narró el sobreviviente, la situación se solucionó con dinero.
Pero este percance no fue motivo para posponer el traslado de los obreros, por lo que pasaron por ellos a horas del mediodía. “Salimos a las doce del mediodía de Danlí, donde todos estábamos aguardaron los carros para irnos a trabajar”.
Los trabajadores esperaban ansiosos el momento de la partida ya que, según ellos iban a ganar un buen sueldo y tendrían trabajo seguro hasta el mes de marzo del próximo año, cuando se les vencería su contrato laboral.
Salen de Danlí
El joven explicó que al lugar donde ellos aguardaban llegaron tres vehículos para transportarlos hasta su destino (que era Copán).
En uno de los carros iba el ingeniero encargado del proyecto, mientras que en otro carro se conducía el hijo del ingeniero y en el último automotor se transpotrtaba el contratista, en este iban 19 personas de las cuales nueve fallecieron.
“El carro venía con problemas desde que salimos de Danlí, el motor se recalentaba, por lo que a cada momento se tenían que detener para echarle agua, además el conductor manejaba a gran velocidad”, relata Suamy.
“Veníamos todos apretados pero emocionados porque nos habían prometido ganar bien”, agrega.
El grupo de amigos ya tenía planes de cómo administrar el dinero y cómo pasarían la Navidad, “como eran cuatro días por mes los que íbamos a tener libres, entonces los íbamos a trabajar para venirnos a principios de diciembre y pasar todo ese mes con la familia” dijo cabizbajo el joven.
Algunos de los aventureros tenían trabajo permanente en su lugar de origen, pero cuando se les presentó una mejor oportunidad decidieron aprovecharla y presentaron su renuncia ante las empresas para las que laboraban.
“El viaje estaba programado para el lunes pero unos amigos no habían renunciado a sus trabajos por lo que salimos hasta ayer (martes)”. El viaje, desde un inicio no presentaba buen augurio ya que desde el momento de la salida el conductor del vehículo tuvo contratiempos, los cuales no lo persuadieron para detener el viaje.
Le quitan licencia
En medio del dolor que le producen su fractura de costillas y de brazo, Suamy recuerda que la llegar a la posta policial de Ojo de Agua los detuvieron y los agentes llamaron la atención al conductor por exceso de pasajeros, pero que luego estos dos se fueron a otro lugar en donde llegaron a un arreglo para no hacer la respectiva esquela.
El acuerdo consistía en el pago de 500 lempiras al policía que dejó pasar el carro sin ningún problema.
Después de esa detención pasaron otras estaciones policiales, en las cuales pasaron desapercibidos ante la vista de la autoridad.
Bache de la muerte
Al llegar entre el kilómetro 50 y 51, salida del norte, el conductor aumentó la velocidad y en una curva por tratar de esquivar un bache se explotó la llanta delantera izquierda provocando que el automotor diera varias vueltas y las personas salieran “volando” del carro y quedaran tiradas en los alrededores.
“A las personas no les quedó tiempo de reaccionar, eso fue bien rápido, las personas salieron volando y otros quedaron abajo del carro, explicó el joven.
“Solo escuché los gritos de mis amigos, perdí la noción del tiempo, había sangre y ropa tirada por todos lados, le rogaba a Dios que me salvara la vida”, finalizó al bordo del llanto.