Honduras
Decir que la inseguridad y la falta de control han convertido a los centros penales del país en una bomba de tiempo parece no ser una exageración.
Una granada de fragmentación estalló ayer en la granja penal de Choluteca, dejando como saldo un recluso herido.
Según la información brindada por la policía, el hecho se dio a la 1:00 de la tarde, cuando se escuchó el estallido del artefacto explosivo en el interior del reclusorio.
El incidente provocó que el personal penitenciario diera la alarma a la policía de Choluteca, que se hizo presente en el lugar.
Lesiones
El incidente se dio en la sección de enfermería, donde se encontraban tres reos, de los cuales uno resultó herido y tuvo que ser trasladado al hospital del sur.
El reo herido fue identificado como Eleázar Zalatiel Corrales, de 33 años, originario de los Llanitos, Marcovia. El recluso lesionado está detenido por el delito de violación.
La policía informó que el supuesto hechor es el reo Ramón Cálix, ya que, según algunos de los prisioneros, era quien tenía en su poder la granada de fragmentación.
Los agentes penitenciarios no pudieron explicar cómo llegó ese artefacto de alto calibre al interior del centro penal, en vista que se realizan fuertes registros a quienes ingresan en él.
Las autoridades manifestaron de forma esquiva que, recientemente, en los registros que se realizan a las personas que visitan se encontró una pistola al familiar de un recluso.
El reo herido fue internado en el hospital del sur, ya que las esquirlas de la granada se introdujeron en varias partes de su cuerpo, principalmente en las piernas.
Según las autoridades hospitalarias, el recluso deberá permanecer interno por un par de días para garantizar su salud.
En el lugar, según la versión de algunos reos, quedó un gran agujero que causó el artefacto al explotar; la prensa no pudo ingresar al sitio por órdenes del director del centro penal.
Operativo
Previendo cualquier situación similar, las autoridades de la Penitenciaría Nacional realizaron ayer un operativo de seguridad.
En comisionado Allan Nájera, director general de Servicios Especiales Preventivos de la Dirección de Centros Penales, explicó que en las primeras horas de ayer se llevaron a cabo una serie requisas en los diferentes módulos penitenciarios.
Entre los artículos decomisados destacan armas blancas y objetos cortopunzantes, así como teléfonos celulares y hasta la bebida embriagante conocida como “chicha”.
“Estos son operativos sorpresa que hacemos para garantizar la seguridad en el centro penal. Estos operativos van a seguir dándose de manera paulatina y sorpresiva”, explicó el comisionado.