Honduras
Los cuerpos de seguridad parece que no están dando el ancho en el norte de Honduras.
Los hechos violentos no paran y, ante la inoperancia de los cuerpos policiales hondureños, los ciudadanos honrados han tenido que comenzar a hacer justicia por su propia cuenta.
Este parece ser el caso del joven Carlos Ángel Mejía, de 18 años, quien resultó muerto de un balazo y cinco machetazos en la colonia Vida Nueva, del sector de Cofradía, Cortés.
Según la policía, este contaba con una ficha delictiva y se presume que andaba robando en ese lugar.
Mensaje
A un lado le dejaron un cartel con la frase “No queremos mareros ni ladrones”.
Hasta ayer, los cuerpos policiales no dieron mayores detalles sobre la versión del crimen y tampoco dieron información sobre quién o quiénes de los vecinos del sector pudieron haber cometido el hecho.
Los vecinos se llamaron al silencio argumentando no haber presenciado el incidente.
La ciudad de San Pedro Sula se ha convertido una especie de centro de operaciones para la delincuencia común, entre los delitos “menores” que más se cometen están el asalto a viviendas, así como el robo de aparatos celulares.
Según estadísticas policiales, de este último ilícito, cada seis horas se roban un aparato móvil en esta ciudad.
Este tipo de delitos ocurre mayormente en ocho colonias del sector.
Los barrios Suyapa, Guamilito, Paz Barahona, El Benque, El Centro, Barandillas, Medina y la colonia Satélite son las zonas identificadas por los investigadores.