Honduras
La ejecución de tres jóvenes la noche del pasado lunes en San Pedro Sula desencadenó una terrorífica cadena de crímenes en esta ciudad.
Cuatro personas más perdieron la vida de manera violenta, y la policía no descarta que estos crímenes estén ligados al triple homicidio.
Los hechos se remontan al día lunes con el rapto y posterior ejecución de los hermanos Esteban de Jesús y Edwin Roberto Ramos Lemus, junto a un amigo de ambos identificado como Aroldo Argely Váquez Bejarano.
Según las investigaciones policiales, el triple crimen estaría vinculado a una venganza por parte de mareros. Al parecer, los hermanos Ramos Lemus habrían participado en el asesinato de un miembro de una pandilla, y presuntamente los pandilleros cumplieron la amenaza de eliminarlos.
“Esto está siendo investigado por la Policía Nacional. Lo estamos manejando con profesionalismo para que la vida de los otras personas desaparecidas no sea puesta en peligro”, manifestó Nazir López, portavoz de la Policía Preventiva.
Las víctimas, junto a cinco personas más, fueron raptadas cuando enterraban a su padre en el cementerio La Puerta, el lunes al mediodía.
Los captores llegaron armados y vestidos con uniformes de agentes “Cobras” y en varios vehículos. Los cuerpos aparecieron frente al cementerio La Eternidad, comunidad Palos Verdes, salida hacia Chamelecón.
Ayer, mientras retiraban los cuerpos, la abuela de las víctimas declaró que sus nietos habían recibido amenazas de muerte de miembros de una pandilla.
“Mis nietos ya habían recibido amenazas de muerte. Los mareros les dijeron que donde estuvieran los iban a matar; que si se metían a un cementerio, de allí los sacarían”, expresó en medio del llanto.
Cadena de crímenes
Mientras los familiares lloraban a sus muertos, ayer en horas de la tarde, en una cañeras cercanas al estadio Olímpico de esta ciudad, fueron encontrados ejecutadas dos de las cinco personas raptadas del cementerio La Puerta.
Los jóvenes Melvin Josué Castillo Cárcamo, de 24 años, y Humberto Gálvez Ventura, de 18, aparecidos ayer en las cercanías del estadio Olímpico, presentaban las mismas características en la manera en que fueron asesinados, manos atadas hacia atrás y sus rostros cubiertos con sus camisas.
Humberto vivía en la colonia Aurora con su padre, según informó su hermano; el otro joven residía en la colonia La Unión.
La información preliminar de la policía establece que uno de los fallecidos tenía antecedentes penales, pero está sujeto a confirmación.
Decapitado
En otro hecho que también podría estar relacionado con estos crímenes, en las cañeras del ingenio Santa Matilde fue encontrado el cuerpo decapitado de un hombre identificado como Juan Celio Fúnez Ávila.
La víctima, se presume, es una de las personas que fueron secuestradas junto al resto de los hombres que aparecieron ejecutados.
Según reportes policiales, el ahora occiso trabajaba en una empresa de seguridad como guardia. El cuerpo de Fúnez Ávila estaba boca abajo y atado de manos y pies con una faja color negra.
La cabeza de la víctima fue encontrada enfrente de la escuela Héctor G. Guillén de la colonia Ebenezer, en el sector Chamelecón, a unos 800 metros del cuerpo de la víctima.
Cerca del cuerpo del fallecido quedaron pedazos de vidrio de botellas de cerveza con los cuales se presume que le cortaron la cabeza.
“Al parecer le despedazaron la cara con los vidrios y le fueron cortando de a poco la cabeza con los mismos”, declaró uno de los agentes policiales que custodiaban la escena del crimen.
Sus victimarios le hicieron en el pecho una marca con las letras MS. La policía no tiene pistas de los hechores del macabro crimen.
Más ejecuciones
En la colonia López Arellano de Choloma, Cortés, fue asesinado un joven que no pudo ser identificado debido a que no portaba documentos. La policía presume que el móvil es el asalto, debido a que hasta los zapatos le robaron.
Mientras tanto, en La Ceiba, elementos del cuerpo de bomberos localizaron el cadáver de otro joven que había sido ejecutado la mañana del pasado lunes en la colonia Villa Neen segunda etapa.
El occiso había sido buscado por un equipo de bomberos, los que al filo de las 6:30 de la tarde del lunes habían suspendido la búsqueda para reiniciarla ayer, justo a las 5:45 de la mañana, dijo el bombero Ramón Rodríguez.
“Presentaba dos disparos, uno en el costado y otro en la frente; en las inspecciones no se le encontraron documentos”, se indicó en el informe del médico Carlos Lanza.
La víctima era un muchacho de tez blanca y contextura gruesa que vestía pantalones jeans azul, camisa blanca y tenis negros.
Asfixiado muere indefenso bebé de apenas 5 meses
Con apenas unos meses de haber llegado al mundo se convirtió en víctima de la criminalidad que abate el país.
El cuerpo de un bebé de aproximadamente cinco meses de edad fue encontrado en un solar baldío de esta ciudad. Según el informe de los médicos forenses, el pequeño fue asfixiado y como principal sospechosa señalan a su madre.
El hallazgo conmovió a los pobladores de La Ceiba; la noticia corrió como pólvora, igual que la indignación, el coraje y la impotencia ante la ola de violencia.
El cadáver de la inocente criatura fue encontrado por personas que circulaban rumbo a la colonia Brisas del Altiplano, a eso de las doce del mediodía de ayer, e inmediatamente informaron a la jefatura policial.
Los agentes policiales, personal de medicina forense y decenas de curiosos apenas y podían creer lo que veían sus ojos: el cuerpecito sin vida de la indefensa criatura, semicubierto con una bolsa plástica.
El doctor Carlos Lanza explicó que la muerte del menor se debió a asfixia. “Un caso como este tiene que ser investigado en los centros de salud de la localidad o en las cercanías del sitio, porque allí hay datos de los infantes”, recomendó.
Los curiosos, visiblemente molestos, pedían justicia a las autoridades que estaban en el lugar.
“Si agarran a la mamá, si ella mató a su hijo, o sea quien sea el que halla cometido este crimen, tiene que pudrirse en la cárcel; solo una persona desnaturalizada puede llegar a cometer un crimen así, Dios la perdone”, decía un ciudadano.
La policía no tiene pistas sobre la o los criminales.