Honduras
Dolor, llanto y un ambiente de inseguridad sembraron ayer unos supuestos sicarios del crimen organizado en la calle principal que conduce a la represa Los Laureles, entre las colonias San Francisco y Venezuela de Comayagüela, tras disparar a mansalva contra tres personas con fusiles AK47 y pistolas 9 milímetros.
En el acto fallecieron los hermanos Hernán Javier Cerrato, de 38 años, y Juan Carlos Cruz Cerrato, de 27, originarios de Orocuina, Choluteca, con domicilio en la colonia Nueva Orocuína; también el pintor automotriz Nahúm Varela Alvarado, de 44 años, residente en la zona.
Hernán Javier y Varela Alvarado recibieron múltiples disparos de fusil AK47 y sus cuerpos quedaron tendidos sobre la acera, mientras que Juan Carlos solo recibió uno en el pecho y rodó por un barranco al tratar escapar.
El sangriento atentado
Quizá el pintor Varela Alvarado nunca se imaginó que se convertiría en una víctima inocente mientras trabajaba para ganarse el pan de cada día.
Al filo de las 9:30 de la mañana él reparaba un pick up Toyota, color rojo, sin placas, propiedad de Cruz Cerrato, quien tenía pocos minutos de haber llegado con su hermano Hernán y otra persona a supervisar la obra.
De repente unos hombres, aparentemente con indumentaria de policías, pasaron en un vehículo con características no especificadas y protagonizaron una nutrida balacera que dejó el saldo antes indicado.
Los malhechores se dieron a la fuga tras consumar el triple crimen, mientras que policías a bordo de patrullas y motocicletas se movilizaron con rapidez e iniciaron una intensa búsqueda, pero no lograron dar con los autores materiales del sangriento suceso.
En la escena del crimen quedaron más de 50 casquillos de AK47 y de 9 milímetros, mientras que cerca del cadáver de Cruz Cerrato la policía recogió una pistola.
El subcomisario Santos Sierra confirmó que el crimen se registró a los pocos minutos que se suspendió un retén policial a pocos metros de distancia, por lo que se presume que los malhechores mantenían vigilada la zona.
Lo que se maneja, agregó, es que se trata de una banda bien organizada que tiene indumentaria policíaca, se cree que son sicarios profesionales con una red de información y que planifican los hechos.
Los cuerpos de investigación policial llegaron a la escena del crimen a realizar las averiguaciones preliminares orientadas a esclarecer el caso y capturar a los responsables.
Hipótesis
Una de las hipótesis que maneja la policía es que podría tratarse de un ajuste de cuentas por enemistades personales de alguna de las víctimas o por otro tipo de problemas ligados a las bandas de crimen organizado.
La Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) constató en sus archivos que Juan Carlos Cruz Cerrato tenía antecedentes penales, ya que el 6 de marzo de 2001 fue detenido por extorsión, el 31 de enero de 2004 por homicidio, el 5 de noviembre de 2006 por tráfico de drogas y el 4 de febrero del presente año la policía lo capturó como principal sospechoso de asesinato en perjuicio del señor Rubilio Bentancourt Jácome.
Los otros dos no tenían cuentas pendientes con la justicia, según constató la DNIC.
A pesar del historial delictivo que Cruz Cerrato tenía en su haber, recientemente en la Oficina de Registro Balístico se le extendió un permiso de portación de armas.
Equipos de la DNIC iniciaron una serie de pesquisas con el fin de establecer los verdaderos móviles del crimen e identificar a los malhechores.