Honduras
Ni los médicos del centro de Salud de la colonia Flor del Campo, en Comayagüela, ni los galenos del hospital Escuela, en Tegucigalpa, pudieron salvarle la vida. Lo más fácil fue ignorarla.
Stayci Aguilar falleció este domingo sin poder exigir el derecho a recibir atención en los centros hospitalarios públicos que para eso tiene el Estado, con los impuestos de millones de hondureños.
La niña, de apenas 3 añitos, tenía dengue hemorrágico, y ninguno de los médicos del sector público fue capaz de detectarlo a tiempo.
La pequeña vivía con una tía y abuela, que la cuidaban a falta de su madre, una hondureña que emigró a Estados Unidos buscando mejores condiciones de vida para ella y su niña.
Stacy empezó a sentirse mal hace varios días. Su tía, Blanca Aguilar, la llevó al centro de Salud de la Flor del Campo, donde el médico a cargo la atendió y la mandó a casa supuestamente con la prescripción que la haría mejorar. Según el dictamen médico, la niña tenía una simple infección en la garganta.
Al ver que el mal estado de Stacy no remitía, Aguilar volvió con ella al centro médico, ubicado a tres cuadras de su casa, en la Flor del Campo. No obstante, no fue bien atendida y su tía, preocupada, la llevó a una clínica privada de donde fue remitida al hospital Escuela dada la gravedad de la infante.
En pediatría del Escuela tampoco le dieron importancia a la niña cuya vida se consumía, contó su tía. Fue hasta que la vieron convulsionar que le dieron la atención que merecía. Sin embargo, ya era tarde. La pequeña, que presentaba un sangrado interno, murió a causa de dengue hemorrágico.
Su cuerpecito amoratado quedó en una camilla, junto a un peluche de The Winnie Pooh con el que, aparentemente, trataron de alegrarle los últimos momentos de su vida.