Honduras
El reverendo Jimmy Hughes, fundador del Centro de Rehabilitación Puerta de Esperanza, que rescata a jóvenes de las maras en Honduras y presidente de Free The Oppressed Ministries (Ministerio Liberen a los Oprimidos), con sede en Zambrano, Francisco Morazán, fue capturado en el aeropuerto de Miami cuando se disponía a viajar a Honduras.
La captura se ejecutó el sábado 26 de septiembre, al ser bajado por varios agentes policiales de un avión con destino a Tegucigalpa. A Hughes se le acusa de estar involucrado en "los asesinatos Octopus" ocurridos en 1981 en California.
Las víctimas mortales de las que se le acusa recibieron un certero balazo en la cabeza, identificadas como: Fred Álvarez, 32; Patty Castro, 44; y Ralph Boger, de 42; según la declaración del alguacil del condado de Riverside, Dennis Gutiérrez. Sobre Hughes pendían órdenes de captura.
Informes de prensa publicados por El Diario de Hoy de El Salvador, establecen que Hughes formó parte de la CIA, fue educado como soldado élite y se convirtió en parte de la mafia hasta que Dios tocó su corazón.
"El fin de la guerra en Vietnam, en 1973, marcó el inicio de mi carrera militar... Tenía 17 años y ambicionaba escalar puestos en la milicia.
Me inscribí en cada curso sin importar lo duro que fuera. Asistí a escuelas de paracaidismo, buceo, operaciones de escape y rescate, resistencia como prisionero de guerra y sobrevivencia en jungla, mar y desierto.
Me especialicé en explosivos plásticos y como francotirador. En seis años, las escuelas militares como los Rangers o las Fuerzas Delta me convirtieron en un soldado élite.
A mis 23 años pasé a trabajar para la CIA en misiones encubiertas fuera de los Estados Unidos. En países de Asia, Europa y Sudamérica luché por defender los derechos de otros. Ayudé a pueblos que querían ser libres y a combatir regímenes de dictadores. Es decir que el Ejército de los Estados Unidos no me entrenó para ser un maldito, sino para defender a mi país y a los enemigos de la democracia y la libertad. Luego de varias misiones secretas dejé la CIA y, cuatro años después (1984), me salí del Ejército y me fui a vivir tranquilamente a California".
Lo más que cobré...
"En las filas castrenses tuve un amigo italiano que me hablaba de un tal padrino y nunca le presté mucha atención, pues pensé que esas eran cosas que se ven solo en el cine (...).
Mi primer trabajo en la mafia fue recolectar el dinero de los que no pagaban sus cuentas y eso incluía quebrar piernas, brazos y cabezas con bates de béisbol (...)
Asesiné por cinco, diez, veinte, treinta y cuarenta mil dólares. Lo más que cobré por matar a un ser fue cincuenta mil dólares, ya que era un trabajo profesional. Fue así como a los 27 años me vendí a la prostitución de la maldad.
Llegué a ser el confidente del padrino, quien se dedicaba al negocio de los casinos. Fui el guardaespaldas de sus hijos. Llegué a tener tanta fama como sicario que la mafia en todo los Estados Unidos pedía a Jimmy Hughes (...).
Un día el padrino me llamó y me dio el encargo de matar a un sujeto por 30 mil dólares. Para sorpresa mía, a ese tipo yo lo conocía; éramos amigos. Pero, entre la mafia, ‘bussines are bussines’ (negocios son negocios). Cuando llegué a la casa del sujeto, yo ya no era un ser normal; ver tanta violencia me había convertido en un endemoniado. Él me recibió con un saludo: ‘Qué tal, cómo estás, mucho gusto...’ y entré en su casa.
Nunca se imaginó que le había abierto las puertas a la muerte. Pero, dentro de la mansión, había otras cinco personas que estaban bebiendo e inhalando coca.
Yo pensé: ‘Tengo que matar a este por los 30 mil, pero los otros cinco no sé quiénes son’. A los demás no los vi como personas importantes y hasta pensé que le hacía un favor a la sociedad eliminándolos también. Me dije: ‘Bueno, los otros cinco se van gratis en el contrato’. La noche empezaba a caer y cuando saqué mi arma nadie se dio cuenta, porque estaban drogados, alcoholizados y hablando tonterías. Allí empecé: ‘¡Bum, bum, bum...’.
Todos cayeron muertos alrededor de mí en cuestión de segundos, nadie pudo reaccionar. Estaban desprevenidos, nadie esperaba morir. El balazo les cayó en su cabeza.
Pero sucede que aún teniendo el arma en mi mano, en medio del charco de sangre, veo el rostro destrozado por la bala de aquel hombre por el que me pagarían los 30 mil dólares. En ese rostro deshecho, me veo reflejado como en un espejo.
Se me erizan los pelos y me congelo de ver que eso soy yo. A la vez empiezo a escuchar una voz que me dice: ‘Jimmy, sepas tú hoy que yo te amo y te puedo perdonar’.
Me dije en ese momento: ‘qué es lo que pasa. O Dios está loco o yo ya estoy perdiendo el sentido por tanta droga, tanta sangre, tanta violencia’.
En aquella escena macabra, medio me reí; pero después me sobrevino un gran escalofrío.
Sentí que casi se me paralizaba el corazón y una vez más vuelvo a oír la voz: ‘Jimmy sepas tú hoy que yo te amo y te puedo perdonar’. Entonces salí huyendo de aquel lugar, dejando media docena de muertos por 30 mil dólares (...).
Atrapado en la soledad de mi casa, tomé el teléfono y decidí llamar a mi madre, quien se encontraba como misionera cristiana en Guatemala (...).
‘Escucha -dije-, no sé si el FBI me va a atrapar o si me entrego. No sé si me enviarán a la cárcel o si la mafia me matará; pero quiero que ores por mí. No quiero morir o ir a la cárcel sin antes hacer las pases con Dios’.
Ella oró intensamente por mí. A través de la línea telefónica pudimos unirnos mi madre, en Guatemala; yo, en California, y Dios, en los cielos. Por primera vez experimenté el inmenso poder de la oración, un poder superior a cualquier arma que había tenido siempre en mis manos".
De la mafia al FBI
"Al día siguiente me presenté donde el padrino y le dije que quería renunciar, que ya no volvería a matar a nadie y que quería estar en paz.
Él me miró como quien tiene enfrente a un loco. Me pagó los 30 mil dólares; pero me aclaró de inmediato: ‘Jimmy, usted sabe el procedimiento, sabes que pones tu vida en peligro’. Yo respondí: ‘Sí, lo sé; pero usted sabe que si pasa algo nos morimos todos’ (...). El FBI, el Departamento de Justicia y la Policía ya me tenían fichado. Estaban tras de mí, querían saber qué era lo que yo tenía en el cerebro, qué cosas sabía de la mafia (...). Yo como era un profesional, nunca dejé una huella digital en las escenas del crimen.
Cuando se dieron cuenta de que no existían pruebas en mi contra para llevarme a juicio, me incluyeron en el Programa de Protección de Testigos del FBI, a cambio de darle a las autoridades cierta información (...). Me entregué de lleno a ser un instrumento de Dios, estudié teología y me gradué de reverendo y ahora sirvo a la mafia del bien, liderada por el padrino de la salvación y la vida eterna, Jesucristo".
* Perfil:
Nombre Jimmy Hughes.
Profesión actual Fundador del Centro Puerta de Esperanza y presidente de Free The Oppressed Ministries
Condición legal Detenido por la Policía en el aeropuerto de Miami cuando se aprestaba a viajar a Honduras.