Honduras
Los cuerpos salieron disparados por el aire y la escena no pudo ser más terrorífica: un pick up perdió el control cargado de personas, el saldo fue de diez muertos en la escena y tres más en el hospital.
La tragedia ocurrió el viernes por la tarde en una remota región entre la aldea El Palmital y el municipio de Meámbar. El percance dejó como saldo trece muertos, de ellos siete mujeres y seis varones. Entre las víctimas hay cuatro menores. Diez muertes ocurrieron en el propio lugar del accidente y tres en hospitales, el motorista del carro falleció en Siguatepeque y los dos restantes en el Mario Rivas de San Pedro Sula.
La historia
El fatal viaje ocurrió cuando, según sobrevivientes, el conductor del vehículo de paila, en el que viajaban veinte personas con destino a Siguatepeque, sufrió desperfectos mecánicos que ocasionaron la pérdida de la dirección y los frenos. El motorista intentó detener el auto en los paredones del camino de tierra, pero fue imposible debido a lo agreste del terreno.
Esa acción de buscar frenar el carro ocasionó que los pasajeros quedaran triturados entre la carrocería y el paredón del cerro, lo que causó su violenta salida de la paila y la mortal caída que les arrebató la vida a trece hondureños, la mayoría miembros de una sola familia.
De acuerdo al informe preliminar de José Ángel Alemán, médico forense, lesiones contusas causaron hemorragias internas de seis madres y cuatro menores de edad al impactar violentamente con el suelo pedregoso del camino de herradura en medio de la montaña.
Iris Azucena Bautista, de 24 años, y Salomón Rivera, de 89, llegaron en estado agónico y murieron ayer sábado a las siete de la mañana en el Mario Rivas. Salomón era agricultor y será enterrado en la aldea El Palmital, de donde eran originarias todas las víctimas; Azucena Iris será sepultada en Aguazul Rancho, jurisdicción de Santa Cruz de Yojoa; mientras Julio Rivera, conductor y dueño del vehículo accidentado, murió ayer por la mañana en la clínica Munguía de Siguatepeque, informó una amiga en la morgue del Rivas.
Iris Azucena Bautista venía en compañía de su pequeña hija de siete años, Ruth Abigaíl Bautista, que quedó interna en el Mario Rivas en estado delicado, junto a los adultos Rita Rivera y Miguel Rivera, quienes están fuera de peligro, según los facultativos del Rivas.
La familia se conducía hacia la aldea de Lajas a un entierro de un pariente, pero la muerte se vino del cementerio a encontrarlos por el tortuoso camino, a cuarenta minutos del municipio de Meámbar. Según las autoridades, el conductor, para evitar irse al abismo, se acercó al paredón, pero el exceso de peso y la velocidad provocaron que se estrellara contra la roca montañosa, produciendo el baño de sangre que enluta a toda la comunidad de El Palmital.
Un agricultor afirmó que es difícil controlar el buen estado de los vehículos en esa zona porque es muy extraviada y además peligrosa, y también es una región de asaltos. "Ahora la gente prefiere montarse en un vehículo, aunque sea en la paila, porque ya no es como antes, cuando la gente viajaba a lomo de caballo y en horas nocturnas para llegar temprano a otros lugares", dijo el hombre de campo que se levantó de su lecho al ver a los medios de comunicación.
Las autoridades decidieron, después de reconocer diez cadáveres, entregarlos a sus parientes en el lugar de los hechos.
Las víctimas
• Blanca Elena Guillén Flores, 44 años
• Nolvia Azucena Bardales Guillén, 23 años
• Edward Jonatan Bardales Guillén, 8 años
• Yelson Carranza Bardales, 2 años
• Laura Marlene Bardales Guillén, 18 meses
• María Engracia Oseguera Oseguera, 59 años
• María Lidia Rivera, 70 años
• Bernarda Flores, 89 años
• Eduardo Rivera, 9 años
• Marta Alicia Rivera Flores, 39 años
• Iris Azucena Bautista, 24 años
• Salomón Rivera, 89 años
• Julio Rivera, conductor