Honduras
El descuido y la falta de supervisión adulta al manipular artefactos explosivos continúa dejando severas cicatrices en los niños hondureños durante la Navidad.
Ayer jueves fue ingresado a las salas de emergencia del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), en Tegucigalpa, un menor de 10 años con serias quemaduras en una mano tras la explosión de un poderoso petardo.
El menor fue identificado como José Carlos Sánchez, cuyos dedos índice, medio y pulgar estuvieron a punto de ser amputados por el artefacto que hizo explotar accidentalmente cuando jugaba con otros niños en las canchas de la colonia Kennedy. Los galenos lograron reconstruir las extremidades. El menor continúa bajo observación pediátrica.
Mientras que en la zona norte del país, dos niños de 7 y 11 años sufrieron graves quemaduras tras en un hecho similar en el municipio de Antigua Ocotepeque, departamento de Ocotepeque, al occidente de Honduras.
Los pequeños fueron ingresados anoche al hospital de Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, luego que los cohetes estallaran en sus manos, dejándoles lesiones de segundo y tercer grado en cara y brazos.
Ambos menores están siendo intervenidos, pero su estado de salud es "grave", dijeron médicos del principal centro hospitalario de la zona norte de Honduras.
Primer adulto quemado
Los adultos no están exentos a sufrir lesiones por la quema de potentes fuegos pirotécnicos.
Este viernes fue ingresado al hospital Escuela, Gustavo Alberto Midence, 25 años, con quemaduras en su pierna izquierda y una fractura en el dedo meñique de su mano derecha.
Midence, originario del municipio de San Antonio de Oriente, departamento de Francisco Morazán, sufrió las heridas cuando le explotó un mortero en su mano mientras departía con su familia en la Aldea de El Jicarito, El Zamorano, a unos 30 kilómetros de Tegucigalpa.
Más víctimas
El jueves, el niño Erly Aníbal Maradiaga, de 12 años, se convirtió en la tercera víctima de la pólvora.
Al pequeño le explotó en la mano un cohete de varilla que encontró mientras jugaba fútbol con varios amigos. La detonación le arrebató tres dedos de su mano derecha.
El niño fue trasladado desde la comunidad de El Retiro, en el departamento de El Paraíso, hasta el hospital Materno Infantil de la capital hondureña, donde fue ingresado para practicarle una cirugía reconstructiva.
La recuperación tardará varias semanas y perdió más de la mitad de su mano, según los especialistas.