Honduras
Con el asesinato del presidente de la Asociación de Vendedores de Mariscos del centro comercial La Isla y testigo en el proceso judicial que se le sigue a un policía, terminó una cacería humana que emprendieron varios malhechores la tarde de ayer en un punto del mercado Las Américas.
El comerciante Rony Alexánder Dubón, de 38 años, cayó abatido a balazos en la segunda planta del edificio donde funciona la cafetería Deri Pollo en la primera calle, entre séptima y octava avenida de Comayagüela.
El cuerpo inerte quedó tendido sobre un charco de sangre, mientras que los autores materiales del sangriento suceso huyeron sin ser identificados por los testigos.
Persecución y asesinato
Testigos relataron que al filo de las 2:00 de la tarde escucharon una balacera en la calle y que, de repente, vieron al infortunado que corría desesperado buscando un lugar donde refugiarse.
En un intento por salvar su vida ingresó en veloz carrera a la venta de pollo frito perseguido de cerca por dos criminales y tras subir a la segunda planta cayó abatido a balazos, lo cual causó temor en las personas que se encontraban en el local.
Policías asignados a la Cuarta Estación del barrio Belén llegaron a los pocos minutos en una patrulla, pero ya los asesinos habían escapado y no pudieron localizarlos.
Un equipo de la Sección de Homicidios de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) se presentó a realizar las averiguaciones preliminares orientadas a identificar a los responsables del crimen y establecer los móviles.
Posteriormente, las autoridades competentes realizaron el reconocimiento legal del cadáver y lo trasladaron a la morgue capitalina para practicarle la autopsia.
"Desde afuera venían disparándole y al subir a la segunda planta se escuchó una balacera", expresó un testigo.
En la escena del crimen quedaron varios casquillos de bala, supuestamente, calibre 9 milímetros.
Compañeros de negocios y familiares de Dubón llegaron al lugar donde ocurrió el hecho sangriento y confirmaron que él era dirigente de los vendedores de mariscos y propietario de una ferretería ubicada en la zona 3 de la colonia Cerro Grande donde tenía su domicilio.
En circunstancias similares, el pasado sábado, en el mismo sector, se registró la muerte del agente de la Policía Preventiva Tomás Laínez Estrada, lo que pone al descubierto el clima de inseguridad que se vive en la zona.
Testigo clave
Una fuente de entero crédito ligada a la Policía confirmó que Dubón era testigo clave de la Fiscalía en el juicio que por tentativa de homicidio se le sigue al agente policial Amado Rodríguez Borjas en perjuicio de un travesti.
Se confirmó que el ahora occiso rindió su declaración testifical en la audiencia realizada el pasado lunes en el tribunal de justicia que sigue el caso, donde también el travesti afectado responsabilizó al policía y al hermano de este en caso de que le sucediera algo a él o a su familia.
Al elemento policial se le supone responsable de haberle inferido 17 puñaladas al perjudicado, a quien dejó debatiéndose entre la vida y la muerte en la salida de la carretera que conduce a Danlí, El Paraíso.
Un equipo especializado de la DNIC y personal del Ministerio Público realizan las investigaciones con el fin de determinar si el deceso de Dubón tiene relación con su participación como testigo protegido o si el móvil podría ser otro.
Todavía en horas de la tarde no tenían pistas claras de los autores materiales e intelectuales del sangriento suceso, aunque por la forma en que actuaron, la Policía sospecha que podrían ser sicarios.
Continúan amenazas a fiscales
Los Fiscales especiales de Derechos Humanos siguen recibiendo amenazas de muerte.
"Hemos estado recibiendo mensajitos amenazantes en nuestros celulares", refirió una fuente consultada.
Las amenazas comenzaron unos días previos al juicio que se sigue en contra del agente de policía Amado Rodríguez Borjas, acusado de intento de homicidio en perjuicio de un travesti.
Los mensajitos intimidatorios persistieron con el inicio del juicio y según los perjudicados todos los fiscales de Derechos Humanos están siendo objeto de amenazas.
En un acto de solidaridad con los fiscales amenazados, las máximas autoridades del Ministerio Público hicieron acto de presencia en el inicio del juicio.
Debido a las constantes amenazas a través de los teléfonos móviles de los impartidores de justicia, las autoridades de la Fiscalía han tomado medidas de seguridad para proteger la vida de cada uno de sus fiscales.
Sin embargo, la preocupación no deja de ser evidente para los funcionarios judiciales, quienes lamentaron que el hecho de hacer justicia por un delito cometido en contra de una persona sea razón para que se amenace a otra.
Mientras tanto, en pleno juicio, la víctima dijo ante las magistradas del Tribunal de Sentencia que responsabilizaba al imputado si le sucedía algo a él o a uno de sus familiares.