Honduras
Lo amaban tanto que aún después de muerto se disputaron el cadáver del hombre al que le entregaron el corazón.
René Gabarrete, a lo mejor en vida nunca se imaginó que lo quisieran tanto.
El pasado sábado, su esposa y su amante protagonizaron una feroz pelea por el cadáver del hombre en la morgue sampedrana.
El occiso, que era un mecánico de 31 años, de acuerdo al informe policial, el viernes cerca de las diez de la noche se dirigÃa a su apartamento en la colonia Valle de Sula de la capital industrial, cuando fue acribillado por dos sujetos.
Dos balas impactaron contra su cabeza y otra en el tórax.
Jenny, con quien Gabarrete hacÃa vida extra marital, informó que ella escuchó varios disparos casi enfrente de la habitación que ambos compartÃan, inmediatamente salió a ver qué ocurrÃa y entonces vio a René agonizando tirado en la calle, "yo me le tiré encima y sentà que todavÃa respiraba, y como no habÃa un taxi cerca, corrà a llamar al dueño del apartamento para pedirle auxilio, inmediatamente subió al carro a René y lo llevamos a la clÃnica Ochoa, sin embargo murió en la sala de emergencias", narró entre lágrimas la mujer.
Al confirmarse su muerte se avisó a las autoridades quienes hicieron el levantamiento respectivo para luego trasladar su cuerpo a la morgue.
Esposa y amante se enfrentan
El sábado por la mañana Kenia Palma, esposa del victimado, llegó a reclamar su cuerpo pero se encontró con otro ataúd llevado por Jenny quien ya habÃa pedido los restos de Gabarrete. Visiblemente molesta, Kenia hizo saber a los guardias su condición de legÃtima esposa del mecánico.
Los hombres le respondieron "aquà se habla con documentos, traiga una copia del acta matrimonial’’ ella salió de prisa a sacar una fotocopia del documento. Mientras tanto Jenny salió a recibir a doña Prudencia Gabarrete, madre del muerto quien venÃa de El Negrito, Yoro, desconsolada y muy cansada.
Jenny, llevó a su suegra a la caseta de las guardias e insistió que le entregaran el cuerpo de René a la madre, para que fuera velado en Santa Bárbara, según el último deseo del occiso expresado en vida. Los guardias se mantuvieron en silencio e hicieron ingresar a Kenia, la esposa, para firmar los documentos de entrega, al salir se encontró con doña Prudencia, su suegra, y le comunicó su decisión de enterrar a René en El Negrito, lugar donde vive su madre y esta aceptó.
En ese instante una señora ubicada en el patio interior de la morgue como buena componedora expresó, "sà las dos lo querÃan las dos lo velarán juntas". Otro de los presentes dijo "sà Rene Gabarrete estuviera vivo les hubiera dado una ‘cachimbiada’ a cada una porque era un hombre delicado".
La vÃctima hacÃa diez años se casó con Kenia, procrearon tres hijos varones. VivÃan en la colonia López Arellano donde ya tenÃan su propia casa, según su esposa, él era un padre responsable. René habÃa logrado que sus dos mujeres aceptaran la relación; desde hace seis años vivÃa con Jenny, con quien tuvo un hijo de cuatro años pero también atendÃa a su esposa, según lo afirmado por ella.