Honduras
La incomodidad de viajar un largo recorrido en un reducido cubículo de un vagón, más la negligencia del personal de la aduana El Guasaule, provocó la muerte de dos cabezas de ganado y puso en peligro otra cantidad que era transportada en dos furgones con procedencia de la República de Nicaragua.
Los dos semovientes fueron destazados la tarde de ayer en una casa del kilómetro 20 de la carretera que conduce de la capital a la zona sur del país y en donde los residentes se dedican a la venta de carnes, lo que generó pérdidas a los encargados de los automotores.
Tardanza en aduana
El señor Antonio Moreno, encargado del transporte del ganado, culpó a los trabajadores de la aduana de El Guasaule por lo sucedido.
Aseguró que, generalmente, el tiempo que pierden en cruzar la frontera es de una hora y media como máximo, pero que en esta ocasión tuvieron que esperar 18 horas con dos furgones cargados de ganado que trasladaban a San Pedro Sula, Cortés.
Confirmó que llegaron al puesto fronterizo el viernes a las 8:00 de la mañana, pero que, por razones no determinadas, no les permitieron el paso en el tiempo estipulado, lo que generó problemas serios en el recorrido.
Afirmó que la muerte de los animales les representa una pérdida como transportistas, porque ellos tienen que pagar los daños.
Para evitar una pérdida mayor Moreno tomó la determinación de detener la marcha en el sector de Cerro de Hula y vendió por cuatro mil lempiras las dos vacas que ya estaban a punto de morir ahogadas.
"Esto es un problema para uno, porque tiene que pagar", expresó Moreno, mientras luchaba por levantar otros animales que estaban echados en la carrocería.
Él y sus acompañantes temían que pudiera ocurrir lo mismo con otras vacas, ya que le faltaba un trayecto largo para llegar a su destino.
Reiteró su malestar contra los empleados aduaneros y les pidió que sean más diligentes en su trabajo y se eviten estos problemas.