Honduras
Infructuosa ha resultado la intensa búsqueda de los autores de la decapitación de un oficial de policía y presuntos contactos de las FARC, que realizan agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Policía Nacional y el Ejército desde el fin de semana.
La comunidad de Agua Caliente de Cuyamel, en Olancho, lugar del asesinato, ha sido peinada por el cuerpo de agentes, pero no se ha obtenido ningún resultado.
“Nada, no hemos encontrado nada”, dijo con tono de desilusión el vocero de la Secretaría de Seguridad, Héctor Iván Mejía.
Decapitado
El jueves pasado fue encontrado el cuerpo sin cabeza del subinspector del la Policía Nacional, Cristian Ramón Castellón Espinoza, supuestamente decapitado por miembros de una banda de asaltantes, “Los Guifarro”, a los que se enfrentó en un operativo en Cuyamel.
La Policía ya capturó a cuatro personas, tres hombres y una mujer, sospechosos del acto criminal y que integrarían esta banda : Noé Alberto Cruz García, Marlon Noé Ruiz, Omar Ruiz Guifarro y Eli Teodora Ruiz Guifarro.
Pero ayer se informó que la mujer y un hijo de esta fueron liberados por los juzgados por falta de pruebas. En esta acción policial también se decomisó un pertrecho militar que sería parte de un lote que “Los Guifarro” intercambiarían por droga con miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Apoyo internacional
Por ello, la DEA muestra interés en sumarse a la búsqueda de “Los Guifarro”.
Helicópteros Chinook y otros especiales para búsqueda fueron desplazados a este sector de Olancho por parte de la agencia antinarcóticos.
El movimiento de los helicópteros y de los investigadores ha sido constante, lo que ha generado expectativa y temor entre los pobladores de Cuyamel y lugares aledaños.
El hermetismo ha reinado entre los participantes de este operativo y si algún resultado se ha obtenido el mismo se oculta. “Avanzamos en el terreno para reducir el espacio de estas personas”, expresó Héctor Iván Mejía.
“Posiblemente hoy (ayer) o mañana (hoy) tengamos resultados positivos”, confió el oficial.
Lo habrían traicionado
Según una fuente policial consultada por EL HERALDO a Cristian Castellón le habrían tendido una trampa para asesinarlo. El oficial estaba asignado a Catacamas, pero se le envió a dirigir el operativo Cuyamel con el fin de dejarlo a merced de sus victimarios, de acuerdo al informante.
Días antes, Castillo habría recibido la llamada de un superior suyo para amenazarlo de que no se metiera con unos traficantes de madera porque si no lo pagaría muy caro.
Por eso presumen que como mensaje se rellenó cuello de aserrín. La versión de la Policía sostiene que Castellón Espinoza resultó gravemente herido durante el intercambio de disparos con “Los Guifarro”, por lo que no pudo escapar, apenas se arrastró unos cuantos metros, lo que aprovecharon los supuestos delincuentes para capturarlo.
Agrega la fuente oficial que los enardecidos miembros de la familia Guifarro torturaron al policía, le cortaron la cabeza, al parecer con una motosierra, y luego le prendieron fuego.
Tras pedir refuerzos, la policía regreso después con 60 hombres y en un nuevo enfrentamiento lograron recuperar el cuerpo del oficial muerto, pero sin la cabeza.
Angustia
Hincados frente un altar donde se exponen fotografías en vida del subinspector Cristian Castellón estaban ayer algunos de sus vecinos y familiares, en una casa de la colonia El Carrizal de Comayagüela, propiedad de una de las hermanas del occiso.
El inmueble se ha convertido en un santuario de oración a Dios por el fallecimiento de su familiar. Dolor, desesperación e incertidumbre reina en esta residencia por la terrible muerte de Castellón y no tener un cuerpo completo sobre el cual llorar. La angustia es mayor porque lo que esperan es un cuerpo sin cabeza.
Medicina Forense ha dicho a los familiares del occiso que si no encuentra la cabeza del policía así entregarán sus restos. “Yo le pido a la policía que investigue, porque está un poco rara esa situación, lo que nos extraña es que él iba al mando del pelotón y solo él aparece muerto”, dijo María Castellón, hermana de Cristian Castellón. Los familiares están incómodos con la Secretaría de Seguridad, pues nadie de ese ministerio se ha comunicado para darles el pésame, a pesar de que el oficial murió en el cumplimiento del deber.