Honduras
La tesis de que en Olancho se ha desatado un pleito de carteles de la droga ha cobrado fuerza y los cuerpos de inteligencia atan cabos para llegar al fondo del asunto.
EL HERALDO informó, en exclusiva, el pasado martes que detrás del macabro crimen del oficial Cristian Castellón Espinoza pudo haber un fallido canje de drogas por armas.
Ahora, las autoridades policiales investigan si este horrendo crimen, en el que resultó decapitado el inspector póstumo Castellón Espinoza, tiene nexos con el decomiso de 436,000 dólares ocultos en un furgón que transitaba por la frontera de Las Manos y que curiosamente había evadido todos los controles policiales hondureños, pero no pudo con los nicaragüenses.
Según fuentes de entero crédito, el decomiso fue posible porque desde Honduras se advirtió que en el automotor placa N114326 iba una importante cantidad de dólares.
El oficial Castellón fue ejecutado la madrugada del jueves en la aldea Agua Caliente, Cuyamel, Olancho. Según el vocero policial Héctor Iván Mejía, el policía presentaba más de 100 impactos de bala, la cabeza le fue cortada con una motosierra y tenía quemaduras en diferentes partes del cuerpo.
El cuerpo fue tirado a los cerdos para que se lo comieran y la cabeza sigue sin aparecer. Como responsables se busca a los hermanos Orlando y Rafael Guifarro, sin embargo, la madre de estos, Amada Soto, afirma que sus hijos no estaban en la casa a la hora del crimen y por eso asegura que los responsables fueron los mismos policías.
Corrupción
Ayer, las pesquisas policiales estaban orientadas a determinar si los hermanos Guifarro habían sido advertidos de la nutrida presencia policial.
Se investiga la hipótesis de que policías corruptos recibían 200,000 lempiras mensuales a cambio de permitir el libre tráfico de drogas, armas y madera por la zona.
De acuerdo a lo revelado a EL HERALDO, estas actividades habrían sido coordinadas desde Tegucigalpa por un importante personaje político que enviaba los dólares a Panamá para que fueran depositados en cuentas especiales.
Otra hipótesis que se investiga es un supuesto chantaje de 500,000 lempiras contra los hermanos Guifarro. Los equipos de inteligencia investigan si el rompimiento de acuerdos con grupos del crimen organizado en Olancho habría sido la motivación para que el envío de dólares a Panamá se haya revelado.
Además, se trata de establecer si los hermanos Guifarro tienen nexos con otra familia que huyó de Santa Rosa de Copán, luego de que estos rompieran relaciones con el cartel de Sinaloa, que opera al mando del buscado capo de la droga “Chapo” Guzmán y que se supone está o ha estado en Honduras.
Aparentemente, estos sujetos se habrían refugiado en Cuyamel, donde gozan de protección, armas de grueso calibre y de importantes contactos a todo nivel que los mantienen con vida.