Honduras
El misterio que rodea el crimen del sacerdote nicaragüense Walter José Aguilera, aún no termina de resolverse.
Las autoridades policiales siguen investigando la muerte del religioso asesinado el pasado martes en un motel de esta ciudad.
Un equipo especial ha sido asignado al caso para lograr en el menor tiempo posible recopilar las evidencias que lleven a la captura de los dos individuos que mataron al párroco.
Las primeras investigaciones apuntan que el robo pudo haber sido el móvil del crimen del padre Aguilera.
“El móvil que se maneja es el robo. Algunas personas han manifestado que el sacerdote portaba dinero en dólares. Los equipos de investigación están trabajando para identificar a las dos personas que ingresaron junto con él al motel, estableció uno de los detectives asignados al caso.
La policía presume que sus asesinos, estuvieron de 10 a 15 minutos acompañándolo y luego salieron en el vehículo que utilizaba el clérigo y que fue encontrado abandonado.
Víctor López Flores, vocero policial, dijo que el relato de algunos testigos ha sido vital para ir uniendo las piezas que pueden ayudar en la identificación de las dos personas que fueron vistas en compañía del religioso nicaragüense.
Reclaman cadáver
Hasta ayer a las cuatro de la tarde fue reclamado en Medicina Forense el cuerpo del sacerdote por una funeraria que fue contratada por el padre Óscar Oliva Chavarría, de la comunidad de Caupa en Nicaragua. Una nota girada por monseñor Sócrates René Santiago Girón, obispo de la diócesis de Juigalpa, autorizó al religioso para el reclamo del cadáver.
El cuerpo fue preparado ayer en la funeraria que lo retiró y hoy, en horas de la madrugada será trasladado a la comunidad de Juigalpa departamento de Chontales, donde será su velatoria y entierro.
Ninguno de sus familiares se presentó a reclamar sus restos. Su madre se encuentra en los Estados Unidos y se esperaba ayer su llegada a Nicaragua.
El crimen
El sacerdote, de 46 años, originario de León, Nicaragua, fue encontrado muerto en el motel “El Sauce”, ubicado entre la segunda calle 13 y 14 avenida del barrio San Fernando de San Pedro Sula.
El dictamen forense establece que su cuerpo presentaba varias heridas de arma blanca. Una laceración en la vena aorta le ocasionó la muerte.
El sacerdote salió de Nicaragua el pasado domingo a las 3:30 de la tarde con destino a este país para realizarse unos chequeos médicos, segun detallaron sus allegados.
Líderes religiosos hondureños se han reservado su opinión sobre las condiciones en que fue asesinado el sacerdote.
El párroco Fernando Ibáñez Ecónomo, de la diócesis de San Pedro Sula, dijo que “como iglesia respetamos la vida de cada persona, no era el lugar adecuado donde debía estar y no creo que tenía alguna misión en ese motel”, refirió Ibáñez.
Además, dijo que este tipo de hechos deja desconcertados a muchos por los múltiples comentarios que se hacen. “No podemos juzgar a nadie por sus actos, será Dios el que lo haga”, apuntó.