Honduras
El pasado sábado, el pequeño Gonzalo Corea Acosta, de 9 años de edad, acompañó a su madre María Acosta a vender carne asada en los mercados de La Ceiba.
Al terminar la venta, el niño le pidió permiso a su progenitora para ir a jugar un partido de fútbol en las canchas D´antony de esa ciudad.
Esa fue la última vez que lo vio con vida, el niño misteriosamente desapareció. Ayer su madre se encontró con la escena más terrible de su vida: su hijito fue encontrado sin vida en medio de unos matorrales.
El cuerpo de Gonzalo fue encontrado junto al de otro menor de aproximadamente 12 años de edad, que aún no ha sido identificado. Los cadáveres estaban en estado de putrefacción. Ambos fueron vilmente asesinados, según las autoridades forenses desde el pasado sábado.
La noticia del abominable crimen desconcertó y enlutó a los habitantes de la ciudad. El macabro hallazgo se produjo entre la parte sur del hospital Vicente D’antoni y la cancha del club de golf, justo por donde antes pasaba el ferrocarril.
La escena era dantesca. Los cuerpos de los menores estaban uno sobre el otro, como si al momento de su muerte se hubiesen querido proteger. Según los especialistas forenses, ambos cuerpos no presentaban signos de disparos de armas de fuego u objetos corto punzantes.
“Los cuerpos están en estado de descomposición, tienen de cuatro a cinco días de haber fallecido; como no presentan impactos de bala, vamos a enviar los cuerpos al departamento de medicina forense en San Pedro Sula, para ver qué elementos arrojan las autopsias”, declaró a los medios de comunicación el médico David Chirinos.
Drama
Mientras se realizaba el levantamiento a orillas de los matorrales, la madre del pequeño Gonzalo lloraba sin parar y en medio del dolor relató que su hijo estudiaba en la escuela José Trinidad Cabañas de esa ciudad.
“El sábado, cuando vi que no llegaba a la casa, tuve un mal presentimiento, pero nunca me imaginé que existe alguien tan malo como para hacerle daño a mi criatura... Por qué me le hicieron eso.... demen a mi niño, demen a mi niño”, repetía desconsolada la madre.
Hasta el momento, la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC) no ha aportado mayores elementos relacionados con el crimen de los niños.
Mientras tanto, la población ceibeña no deja de lanzar preguntas a las autoridades que supuestamente están para protegerlos.
¿Quién mató a los menores? ¿por qué pasó y en que circunstancias? Irvin Osorio, de la DGIC, dijo que “estamos a la espera de los resultados que se desprendan de la autopsia para tener mayores elementos que nos llevan al manejo de una posible hipótesis”.