Honduras
A los emigrantes hondureños que buscan el “sueño americano” solo falta que los orine un perro.
En su travesía por Guatemala y México, como antesalas para llegar a la tierra del “Tío Sam”, ya no pueden encontrar más problemas: violaciones, robos, maltratos de policía, muerte y ahora los secuestran, aunque no tengan ni un peso en su bolsa.
Las autoridades gubernamentales y las organizaciones de atención y defensa de los derechos de los migrantes han lanzado la voz de alerta ante este nuevo fenómeno que atenta contra la seguridad de los catrachos.
“Todos los días hay reportes de secuestros, violaciones y asalto, toda la problemática se incrementa”, amplió Ramón Valladares Reina, director de Asuntos Consulares de la Cancillería.
“Con México hemos tenido un acercamiento con el embajador Tarciso Navarrete Montes de Oca para hablar sobre estos peligros que enfrentan nuestros compatriotas y vamos hacia respetar y mitigar la violación a los derechos humanos”, amplió.
Las denuncias
Edith Zavala, secretaria ejecutiva del Foro Nacional para las Migraciones en Honduras (Fonamih), contó que en este año se ha reportado al menos una docena de compatriotas secuestrados por el grupo Zeta.
Esos son los que denuncian, hay otros que no lo hacen, aclaró.
“Yo no tengo el dato estadístico en este momento, pero sentimos que son mayores los problemas que el grupo Zeta está generando para los migrantes; esta es una organización formada aparentemente por ex militares mexicanos que asaltan y secuestran”, apuntó por su lado Valladares.
Según las informaciones de ambos entrevistados, este grupo cobra entre 1,500 y 2,500 dólares por liberar a sus rehenes. Sor Valdette Willeman, encargada del Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR), contó que cuando los deportados regresan al país hablan mucho de este grupo Zeta.
“Cada día más personas nos cuentan de este grupo y lo que les hacen, nos preocupa este problema porque está afectando a más hondureños”, dijo.
Ricardo Velásquez, que llegó ayer con procedencia de Estados Unidos y que ingresó por el CAMR, contó que “estos menes (hombres) solo llegan a donde está uno y encañonan a los que andan más o menos (vestidos), a uno de pobre no le paran mucha bola... se los llevan y después solo piden el billete”.
Cómo opera Zeta
Se cree que este grupo tiene vínculo con el narcotráfico y que está formado por ex militares y ex policías y goza de la protección de una parte de las autoridades mexicanas, al menos eso es lo que interpretan instituciones de defensa de los derechos de los migrantes, a falta de castigos de sus abusos.
Los Zeta ubican y sorprenden a sus víctimas en las cercanías de casas de ayuda a migrantes, en estaciones de autobuses y hoteles, en los “caminos de extravío” y en vías y estaciones ferroviarias. Luego los llevan a casas de seguridad, les quitan sus pertenencias y los dejan solo con ropa interior y los golpean para que proporcionen números telefónicos de sus familiares.
A veces se presentan como coyotes, los llevan a la frontera norte, pero allá los privan de su libertad y los obligan a gestionar con su propia familia el pago de un rescate.
La persona que tiene a alguien esperándolo al otro lado de la frontera es más propensa a ser secuestrada, porque de alguna manera el familiar en Estados Unidos se convierte como en un seguro de garantía de que el grupo Zeta recibirá el pago que exige.
Las denuncias apuntan a que muchos migrantes han fallecido a manos de estos grupos de secuestradores, pero no hay datos oficiales.