Honduras
Las lluvias llevaron luto a una humilde familia de la colonia Villa Nueva.
El albañil Manuel de Jesús Rivas, de 63 años, pereció ayer bajo un alud de tierra, piedras y madera que cayó en su dormitorio por un derrumbe, mientras que seis miembros de su familia se salvaron de milagro.
La tragedia sucedió al filo de la 1:00 de la madrugada en la casa de madera habitada por Rivas, su compañera de hogar Hilda Margarita Ferrera y demás familiares, en el sector 3 de dicha colonia.
Los residentes del inmueble dormían mientras una lluvia pertinaz caía sobre la capital, pero de repente un inesperado estruendo les interrumpió el sueño y se percataron del derrumbe en un pequeño muro de contención.
La señora Ferrera procedió de inmediato a evacuar a los niños pequeños y por fortuna todos lograron salir a tiempo, menos Rivas, quien quedó atrapado entre la madera y luego fue sepultado por tierra y piedras.
Ferrera pidió auxilio al Cuerpo de Bomberos, por lo que pocos minutos más tarde llegó un equipo de rescate y procedió a remover la tierra en un intento de salvar a Rivas de la muerte, pero los esfuerzos resultaron infructuosos porque ya había expirado.
En un ambiente de llanto y consternación, empleados del Ministerio Público, junto a equipos de la Dirección General de Investigación Criminal (DGIC) y de la policía preventiva, reconocieron el cadáver y lo trasladaron a la morgue capitalina, donde fue reclamado por los dolientes.
Se confirmó que doña Hilda Margarita resultó con golpes leves en la espalda al tratar de salvar a su marido después de poner a salvo a sus hijos.
Ayer los sobrevivientes se encontraban alojados en casas de vecinos que llegaron a ofrecerles apoyo en el momento difícil que enfrentan.
Mientras tanto, los restos mortales de la víctima fueron retirados de la morgue a las 10:00 de la mañana y trasladados al mismo sector capitalino para su velatorio en la iglesia católica; este día serán sepultados.
La viuda, una mujer luchadora que se gana la vida con la venta de periódicos, relató la pesadilla que le tocó vivir con los otros sobrevivientes y los esfuerzos que hizo por intentar salvar a su marido.
Se escuchó un estruendo
Sin poder contener el llanto, la señora Ferrera relató que la tragedia ocurrió de manera repentina, aunque ya temían que el muro cediera a raíz del ablandamiento del terreno originado por las constantes lluvias.
“Primero oímos como una explosión en el muro, luego un montón de piedras y lodo se vino abajo llevándose la pared de tabla y el cuarto donde dormíamos quedó lleno”, relató.
Prosiguió que el trueno fue similar a la explosión de algún artefacto, caían piedritas sobre la casa y “yo me levanté corriendo porque era un derrumbe”.
Asegura que le pidió a su marido que se saliera rápido, pero él contestó que sacara a los niños y que corrieran a pedir ayuda a las viviendas aledañas.
“Yo logré sacar a tiempo a los niños, pero a él no le quedó tiempo de salir porque la tierra y las piedras le cayeron encima”, agregó Ferrera.
Aseguró que el día anterior fue a pedir ayuda a la estación de bomberos de la colonia Kennedy porque presentía que podía ocurrir el derrumbe, pero la respuesta fue que “me presentara hoy (ayer) para ir a evaluar el terreno”.
Los damnificados esperaban ayer la solidaridad de instituciones y personas caritativas, porque son de escasos recursos económicos y no tienen un techo seguro para vivir.
El peligro sigue
El peligro continúa en la marginal colonia Villa Nueva, igual que en otros puntos de la capital, debido a las condiciones climáticas, por lo que los cuerpos de socorro recomiendan a los moradores de zonas de riesgo tomar las medidas de prevención.
Personal del Comité de Emergencia Municipal (Codem) se presentó al lugar a auxiliar a la familia y a tratar de buscar una solución rápida el problema que enfrenta.