Honduras
Llanto desgarrador y desmayos masivos se vivieron al mediodía de ayer en el cementerio general de Danlí, durante el entierro de las dos primeras víctimas del accidente de carreteras que en las proximidades de Comayagua arrebató la vida a siete jornaleros de esta ciudad.
A las diez y media de la mañana, el templo de la Inmaculada Concepción se vio colmado por centenares de familiares, amigos, vecinos y paisanos que llegaron para darle su último adiós a Jorge Luis Amador y Marvin Josué Ardón, en medio de un mar de lágrimas salpicado de florecillas silvestres y ramas florecidas.
Luego del oficio religioso, un multitudinario cortejo acompañó los dos cadáveres hasta el cementerio general.
Era casi la hora meridiana cuando los cuerpos eran depositados en tumbas de concreto ante el dolor de madres, hermanas y esposas que protagonizaron desmayos masivos y prolongados.
Esa despedida fue una auténtica histeria que contagió a los cientos de asistentes y alcanzó de cerca a los alumnos de tercero y cuarto grado de la escuela Miriam Judith gallardo, quienes fueron junto a sus profesoras a acompañar el cortejo, pues ambas víctimas tenían hijos o hermanitos estudiando en ese centro educativo.
Las escenas dolorosas del mediodía se repitieron alrededor de las dos de la tarde cuando fueron devueltos a la madre tierra los cuerpos de los infortunados Wilmer Octavio Vásquez y Boris Orlando Yánez.
Extrañamente, los familiares de las víctimas se negaban a hablar con los periodistas y parecía como si ellos hubieran sido instruidos para no hablar del accidente que les arrebató a sus familiares.
Luto
El infortunio fue aún más grave para los familiares de Dennis Adalid Erazo, porque debido a una descoordinación su cuerpo también fue traído a Danlí, pero a las siete de la noche los familiares se lo llevaron hasta la ciudad de Santa Rosa de Copán.
Así que, de modo inevitable, el cuerpo sin vida pasó a la medianoche por el lugar donde el día anterior había ocurrido la tragedia.
Mientras tanto, el cuerpo de María Cristina Servellón, la infortunada mujer que había sido contratada para cocinar los alimentos y asear las ropas del grupo de trabajadores, fue trasladado hasta Talanga, Francisco Morazán, de donde ella era originaria.
Investigación
El Ministerio Público inició diligencias investigativas orientadas a confirmar si efectivos policiales recibieron sobornos por parte del conductor del automóvil accidentado, según narró a EL HERALDO uno de los sobrevivientes.
Suamy Hernández dijo que se pagó 500 lempiras a policías en dos postas ubicadas en el principal eje vial de El Paraíso, a cambio de permitirle continuar su ruta hacia el departamento de Copán.
El joven había sido detenido en dichas postas por conducir el vehículo con exceso de personas, siete de ellas se encuentran muertas por el accidente de tránsito que sufrieron.
“Es un cohecho activo y pasivo de los policías por haber violado el deber que tenían de regular las normas de cuidado, en este caso el número de personas que andan en la paila del vehículo, esto sería objeto de una investigación”, manifestó el fiscal especial contra la Corrupción, Henry Salgado.